Edgardo Codesal

¿Codesal se ofrece?

Lunes 22 de Abril del 2013



Francotirador, -ra s. m. y f. Persona que dispara con un arma desde un lugar oculto y estratégico, por lo general que actúa solo o por órdenes superiores.

El martes 16 de abril en el periódico “Record”, la columna del “Francotirador” que desde el anonimato escribe sobre temas de futbol,  tituló uno de sus artículos “Codesal se ofrece”, comenta a los lectores que en días pasados, y aprovechando las desafortunadas declaraciones del Presidente de la Comisión de Árbitros en TDN, me acerqué al Presidente de la FMF para ofrecerme para dicha comisión, pero este último,  según refiere el anónimo escritor; me negaría tal oportunidad, a lo cual supuestamente yo respondía que aunque fuera como instructor.

Debo contestar y poner del conocimiento de los estimados lectores que esto es “falso de toda falsedad” ya que esa conversación nunca existió. Todo periodista que se precie de tal debe de confirmar la especie, si es que le llegó como un rumor, un chisme o un comentario. Si se quiere tener credibilidad, lo primero que debe hacer, es dar el nombre de quien firma la columna (como lo hace un servidor o muchísimos otros columnistas). En caso contrario no es ético ni profesional publicar cualquier  situación sobre terceras personas que no le constan. Debió ir con las fuentes, en su caso quien escribe o con el propio Presidente de la FMF al cual conozco desde hace 30 años y sé con toda seguridad que lo hubiera desmentido ya que el hecho mencionado, repito, nunca existió.

Si no confirmó fehacientemente lo que asevera que ocurrió, entonces es evidente que lo que desea como cualquier francotirador es provocar un daño a alguien por voluntad propia o por encomienda de terceros, con el simple ánimo de dañar o desprestigiar.

Jamás me he ofrecido para ningún cargo en mi vida y menos para uno que ya ejercí durante  algunos años. Hay un Presidente actualmente y jamás pretendería querer que lo quiten para que me lo dieran a mí. La gente no me conoce pero los que sí, saben perfectamente cómo actúo. Fui en alguna ocasión quien renunció a puestos internacionales más importantes por combatir lo que en su momento supe que se estaba haciendo muy mal en CONCACAF. Hoy la propia institución con nuevos dirigentes 11 años después, denuncia los hechos de corrupción que allí se realizaban. En lo personal vi pruebas de esos hechos y nunca hice nada público, lo intenté cambiar y no encontré apoyo casi de nadie y muchos por temor a perder sus posiciones, hicieron oídos sordos.

Hoy se confirma que tenía razón. Se los dije en su propia cara cuando quisieron cambiarme árbitros para la Eliminatoria del Mundial 2002, incluyendo algunos de México. Defendí con todas mis fuerzas la posición de Presidente de los árbitros de CONCACAF y traje árbitros de otras confederaciones, y todo transcurrió sin mayores problemas. Nunca salí a los medios a decir nada porque tengo un alto sentido de cómo se debe de proceder y luchar por los cambios desde adentro, y si no puedes salirte. Repito que jamás me ofrecería de forma tan baja, pero hoy los valores no parecen importarles a muchos, o conducirse en base a ellos.

Valga la aclaración, y perdón amigos lectores, pero lo de esta columna se me hizo un hecho que no puedo permitir porque alguien está mintiendo flagrantemente para beneficiar a alguien más o simplemente para perjudicar mi imagen, lo que no debo permitir.

Por último, si hablo o escribo de arbitraje es porque a lo largo de toda mi vida aprendí mucho sobre esta profesión y si elevo la voz con lo que veo, no es en contra de los árbitros y su tarea dentro del campo, sino lo que he de insistir es que están mal instruidos, mal capacitados, presionados y confundidos, lo que los lleva cada semana a cometer errores importantes. Se necesita un cambio y no lo digo por mí, he insistido que hay gente muy capaz, como los Brizio, los Alcalá o los Archundia, a quienes hay que llamar para capacitar a los árbitros con un alto nivel si queremos recuperar el nivel del arbitraje mexicano.

Y no lo digo yo, es hoy en día el comentario general de propios y extraños. Ya basta de dejarse faltar el respeto (como lo volvió a hacer Torrado a Fernando Guerrero en Toluca), y sólo porque no debe de haber muchos expulsados. Sí hay que felicitar a Paul Delgadillo por no dejarse aplaudir después de una amonestación (aunque su trabajo fue deficiente en el partido). Si no hay orden habrá caos, si no se aplica la ley habrá anarquía. Basta de no marcar un sinnúmero de faltas claras y que inciden en los marcadores o en el desarrollo de las acciones simplemente porque haya alguien que con estadísticas pretende convencer que ahora estamos mejor que hace 10 años y que se ha bajado el número de faltas y de expulsados. Felicidades  a los que actúan, como César Ramos en el América-Pumas, aunque hay que seguir trabajando con él.

Este es mi único deseo y sólo se logra dándoles apoyo, seguridad en sí mismos, capacitación, apoyo, fortaleza para aplicar las reglas y muchas otras cosas más que hoy carecen.

Los mejores (que los hay en México) y con más experiencia internacional, deben estar al frente de la Comisión y además deben de recuperar la independencia para esta labor, no la autonomía (eso no es posible estatutariamente), la independencia que es un valor muy importante para hacer las cosas mejor.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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