Análisis arbitral de la Jornada 4

Hay situaciones que son a todas luces equivocadas, pero parece que nadie las quiere ver, tal vez porque no importen, tal vez porque pueda ser el precio que haya que pagar.

Hay situaciones que son a todas luces equivocadas, pero parece que nadie las quiere ver, tal vez porque no importen, tal vez porque pueda ser el precio que haya que pagar por mantener las cosas en un estado de control absoluto en el que se piensa que se tienen más beneficios que   perjuicios, y mientras todo eso sucede se siguen viendo errores muy graves y, lo que es peor, ninguna mejoría en el arbitraje nacional. No sé realmente hasta cuándo los equipos acepten ser perjudicados sin que nada cambie o nada suceda al respecto,  pero lo que le ha sucedido a Cruz Azul en estos dos últimos juegos contra Chiapas y contra Veracruz es realmente alarmante.   O los cuatro penales que perjudicaron directamente a Chivas contra Chiapas y contra Veracruz,  que cambiaron el rumbo y el resultado final de los partidos. Nadie parece hacer nada al respecto, y la Comisión, frente a las críticas que ocasionó el partido Cruz Azul-Chiapas (sobre todo porque se lesionó  Gerardo Flores en ese juego), crucificó al árbitro Ayala con cuatro partidos de suspensión porque dicen que se apresuró a reanudar el partido. ¿No será porque se lo exigieron desde la banca a través del Comisario? Porque como había jornada doble trastocaba todo el calendario. Claro que van a decir que nunca sucedió eso. Vale aclarar que la lesión de Flores se produjo por su desatinada acción de barrerse usando una fuerza desproporcionada y aprovechando las circunstancias de la cancha, es decir él fue el propio culpable de su lesión, lamentablemente. Me hizo acordar el caso cuando Sambueza jugaba en Tecos y agredió a Rafael Román Medina,  el cual lo expulsó correctamente, pero cuando vieron que se iría un año suspendido le hablaron para que no asentara en la cédula la palabra agresión. Así lo hizo el árbitro y luego terminaron echándolo del arbitraje. El hilo se rompe por lo más delgado. Los propios árbitros también son responsables de lo que sucede. Se quejan del maltrato, de la falta de instructores capacitados, pero del manejo desacertado de las designaciones no tienen (por temor a perder el trabajo) la fuerza y la personalidad de otrora para reunirse a solicitar que las cosa mejoren. Las instrucciones de hoy son darle continuidad al juego aunque se dejen de marcar faltas clarísimas, o no usar demasiado las tarjetas; y suceden faltas como las de Bocanegra ante Paul Aguilar a los 12 minutos del juego entre América y Atlas, pero por temor a no arbitrar la siguiente semana mejor se saca una amarilla en lugar de la clara roja que el jugador se ganó sin lugar a dudas. Se ha confundido  y violado el reglamento de juego para tratar de no enviar a las gradas a los jugadores, porque es muy caro lo que se les paga y hay que tenerlos en el campo jugando cada semana. Todos son culpables de la actualidad porque lo han permitido, pero lo lamentarán tarde o temprano cuando esas entradas provoquen una fractura grave y por supuesto en ese momento crucificarán al árbitro en turno, total hay muchos más que esperan una oportunidad y como están tan desunidos es más fácil darlos hasta de baja. El arbitraje de Roberto García fue muy malo, penales no marcados por saltar sobre un adversario en el área y nada se sancionó, o por cobrar sin estar a distancia del balón; puntapiés  de tarjeta roja cambiadas por amarilla y el colmo reglamentario, repetir un tiro libre directo porque le pegó al balón al estar mal ubicado. Puebla fue otro ejemplo: gol de Ochoa en fuera de lugar sin que nada se señale, marcar un penal del portero sin que viera la roja por evitar la manifiesta oportunidad de gol del delantero y se arreglara con una simple amarilla, o la falta de Moreno al apoyarse en el defensa para convertir el gol y nada se sancione. Lo peor, lamentablemente, fue lo de Miguel Ángel Flores sin lugar a dudas, marcando y expulsando al cruzazulino por supuesta mano que sólo él vio. Lo malo es que partido tras partido sucede igual con este árbitro, pero inexplicablemente torneo tras torneo sigue teniendo un sinnúmero de oportunidades. No lo ven porque no quieren o porque no saben nada de esta material. ASÍ DE FACIL.

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