Análisis arbitral de la Jornada 1

El torneo de Clausura 2014 comenzó mal para el arbitraje porque se sigue poniendo de manifiesto el tipo de instrucciones que reciben los silbantes por parte de su comisión.

El torneo de Clausura 2014 comenzó mal para el arbitraje, no sólo por algunas actuaciones de los silbantes, que vuelven a cometer errores de importancia en ciertos partidos, sino porque además se sigue poniendo de manifiesto el tipo de instrucciones que reciben los mismos por parte de su comisión. Lo más dramático del inicio fueron las declaraciones de ‘Tuca Ferretti’ después del juego América –Tigres, donde pone de manifiesto que las Águilas jugaron con doce jugadores en el campo en clara alusión al trabajo realizado por  Ricardo Arellano. Arellano es un árbitro que acaba de perder el gafete de internacional en este año, lo cual es bastante motivo para suponer que anímicamente no está en condiciones de aparecer en el partido más trascendente de la jornada dados los antecedentes del mismo. Quien haya estado en un campo de juego sabe con suficiente claridad lo que significa para la carrera de un silbante un hecho de esta naturaleza: es un golpe anímico muy duro para cualquiera. Esto se vio reflejado en el campo, cuando a los 4 minutos dejó de marcar un claro penal cometido por Aquivaldo, empujando por la espalda al joven Pulido cuando éste se preparaba para rematar gol. Esta decisión simplemente pudo cambiar todo el rumbo del partido. Inmediatamente a los 5 minutos, Alderete comete una falta contra Burbano de clara tarjeta amarilla, y lo que es peor, en frente del técnico de los Tigres. Sólo se marca la falta, generando el primer gran enojo de Tuca. A los 27 minutos sucede una jugada que es doble error arbitral, ya que marca falta cuando un defensor americanista despeja el balón al borde del área, sobre la raya que la delimita y Torres Nilo cae sobre él. En principio no hay falta alguna porque el jugador de América salta hacia el balón y no sobre el jugador adversario, quien en realidad es el que va hacia el balón y hace que se produzca el contacto justo al momento que el defensor cabecea limpiamente. No obstante, pero si se interpreta como falta, debió ser entonces penal contra América porque fue dentro del área. Eso ya puso de muy mal humor al técnico de los Tigres, quien le reclama airadamente al cuarto árbitro del partido. Para colmo de males, a los 32  minutos cae el segundo gol de América en fuera de lugar de Paul Aguilar que Marcos Quintero no señala y así se fue sellando el destino del partido. Al 40' todavía se vuelve a cometer un nuevo error en perjuicio de los visitantes cuando Layún comete un nuevo penal contra Estrada de manera imprudente, golpeado su pierna izquierda  por detrás al intentar ir por el balón, derribando a su adversario. No se sancionó nada. En el segundo tiempo mejora algo su actuación, o por lo menos no aparecieron errores de trascendencia para el juego, pero con todo lo anterior fue suficiente para provocar las declaraciones justificadas de Ferretti. Hay que agregar además que todo el mundo del futbol sabe los orígenes del actual presidente de la Comisión de Árbitros: el club América, equipo del cual fue empleado, lo que agrava las circunstancias a la hora de los reclamos. En otras épocas, esta situación era impensable. Lo cierto es que Arellano no ha mostrado calidad suficiente a lo largo de su carrera para ser árbitro de Primera División, al punto tal que la Comisión misma le retiró el gafete de internacional, por lo que no estaba para dirigir este partido. Además, sus decisiones para un solo lado pusieron peor las cosas, demostrando una vez más que la Comisión  es la que no conoce cómo hacer su trabajo adecuadamente. El resto de la jornada tiene también errores importantes desde el punto de vista arbitral, como el trabajo del joven Miranda en el partido de Pumas – Puebla. Sanciona bien el penal a favor del local,  pero saca una tarjeta amarilla en una jugada manifiesta de gol cuando la regla dice que es una evidente tarjeta roja. Aunque se diga que el penal sancionado al 93’ en contra de Pumas fue una jugada imprudente de Pikolín, nunca es penal porque el que se va a chocar contra el portero es el delantero de Puebla y nunca al revés. Para ser falta imprudencial, Pikolín en su salida tiene que materialmente arroyar o trompicar al delantero en cualquier acción y en el momento del contacto el arquero ya estaba en el suelo y de espaldas al jugador. No es él quien provoca el contacto, sino el delantero (como se ve claramente en las tomas), que hace el contacto con la espalda de su adversario. Solo los veteranos como Paul Delgadillo y Peñaloza tuvieron una destacada actuación en esta primera jornada. La situación no cambia nada sino que parece que puede empeorar porque los clubes comenzarán temprano a protestar en contra de la Comisión.

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