Análisis arbitral de la Jornada 10

Bastante pobre resultó la jornada para el arbitraje, ya que bajó nuevamente su nivel y generó la protesta de algunos técnicos este fin de semana.

El Monarcas-Pumas resultó un juego interesante y atractivo, pero Roberto García permitió un codazo de Baloy sobre Pikolín I y sólo mostró la tarjeta amarilla al panameño cuando ameritaba la tarjeta roja por la mala intención y el deseo de ir a golpear al adversario. Después dejó de marcar un claro penal del mismo Pikolín y termina por permitir un rodillazo al citado jugador de los Pumas por parte de Jefferson Montero, igual al que Maza Rodríguez le había propinado cuando fue expulsado.  Montero se quedó en el campo con la complacencia del árbitro que hizo un trabajo muy por debajo de lo que venía realizando en esta campaña. Pero no hay problema, de seguro la próxima jornada la Comisión lo volverá a nombrar, porque en este momento prefiere los nombres por encima de las actuaciones que tengan en el campo de juego sus árbitros. Miguel Ángel Flores, también por debajo de lo que venía haciendo, marca un penal a todas luces equivocado a favor de Jaguares que se refleja en el marcador de empate a dos contra Atlas. No hubo nunca falta ya que el que pisa al defensor que está en el suelo es el atacante.  Su mala ubicación, cerrado en su diagonal  y atrás de los jugadores, no le permite ver con claridad la jugada y frente a la barrida del defensor intuye que es falta y la marca sin poder verla con corrección. Ya antes había dejado pasar un penal de Atlas por claro empujón con el antebrazo y desplazamiento evidente dentro del área rojinegra. No  fue un arbitraje correcto, lo que despertó las críticas de ambos técnicos. Luis Santander tampoco realizó un buen trabajo en Tigres- Cruz Azul. En principio, no era el árbitro indicado para ser designado en ese juego, especialmente en Monterrey. Ese partido siempre es de alto grado de dificultad y es para gente experimentada. Santander todavía no tiene los suficientes partidos y experiencia para conducir este tipo de juegos. Hay que llevarlos poco a poco y se vio su  novatez, ya que después de que expulsa bien a Salcido por clara plancha contra el rival, ya no pudo hacer lo propio con Formica, quien dio un puntapié directo a la pierna del adversario y ni siquiera  marcó la falta. Era roja directa porque este jugador por enojo lanzó el golpe, situación que no entendió el árbitro. Tampoco expulsó a Chávez de Cruz Azul, que se cansó de hacerle faltas a Burbano ya que no podía pararlo por su sector y sólo quedó en tibia amarilla. También durante el primer tiempo dejó sin sanción un penal que le hacen al mismo Formica por jalón de camiseta dentro del área que no se percató. Mal trabajo en general. Pero que el volvió a realizar el peor trabajo de la jornada fue Jorge Pérez, quien desde hace más de un año viene actuado de manera deficitaria y ya no puede resolver bien los partidos. Su actuación fue lamentable. Deben de darle una semana de vacaciones para que despeje su mente y se libere de las presiones y al regreso trabajar con él en el aspecto técnico y psicológico. El problema será quién va a realizar tal trabajo. La gente de la Comisión no tiene tampoco la capacidad de recuperar a este árbitro que se hunde cada día más. En León- Veracruz, Pérez dejó todo tipo de faltas sin sanción, hubo golpes por todos lados. Mascorro se sigue despachando con la cuchara grande sin que nadie se anime a expulsarlo. En el penal sanciona la primera simulación aunque no había tal, pero luego deja adelantarse al portero más de dos metros y no repite. Pero lo peor es su actitud en la cancha, pues se nota su prepotencia y una actitud de enojo constante. Ha perdido seguridad y confianza y por eso quiere ocultarla detrás de esa actitud de perdona vidas. No le hace caso a sus asistentes, quienes ya temen  hasta salir con él. El mejor árbitro fue Ricardo  Arrellano Pachuca-Monterrey. Excelente las dos expulsiones , ojalá y siga en este nivel.

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