Análisis arbitral de la Jornada 17

El cierre del torneo regular trajo una serie de trabajos arbitrales que realmente llaman a la reflexión y más que a ello, a la preocupación.

El cierre del  torneo regular trajo una serie de trabajos arbitrales que realmente llaman a la reflexión y más que a ello, a la preocupación. Y es que vimos muchas acciones muy tibiamente reprimidas  o que no fueron sancionadas de acuerdo al reglamento. Pareciera como si en la charla previa a la Liguilla les hubieran dicho a los árbitros que tuviesen mucho cuidado en la última jornada con sus actuaciones para así no sólo tener un cierre de campeonato en paz,  sino  además un inicio de Liguilla como para que nadie se quejara de sus actuaciones. Existe la equivocada creencia de que el árbitro debe de intervenir lo menos posible para no ser factor en los partidos del futbol. ¡¡¡Qué error tan craso!!! Esta tendencia puede llevar a la anarquía dentro del campo de juego por la falta de presencia de la autoridad. Puede convertirse en juego libre porque jugadores y técnicos detectan que los árbitros no pueden o no quieren intervenir para sancionar como corresponde. Muy peligroso para la estabilidad del futbol. ¿Qué se habrá dicho en la junta previa a la Liguilla de hace apenas unos días? No lo sé, es mera especulación y deducción a través de las actuaciones de este fin de semana, que fueron muy pobres en muchos de los casos, pero sobre todo, muy permisivas. Sin lugar a dudas, quien destacó en este aspecto fue César Ramos en Toluca – América. Dejó el juego libre desde un principio, hasta que fue creciendo y ya no sabía cómo controlarlo, tratando de hacerlo de la manera más equivocada posible. Es lo que le sucede a  cualquier árbitro cuando ya no sabe ni por dónde: llega un momento que dice "hasta aquí" y entonces saca la roja por cualquier cosa como en el caso de Trejo de Toluca o de Molina de América, quienes vieron las tarjetas rojas por segundas amarillas que ni faltas eran. Cuando eso sucede significa que el árbitro tiene un descontrol total.  A César lo han cambiado, le transformaron su estilo y se ve como perdido en el campo de juego actuando de esa manera. Está fuera de su estilo natural y es lo peor que le puede suceder a un árbitro en su carrera. Permitió golpes importantes como la falta de Trejo a Paul Aguilar, que le dejó marcados los tachones en las costillas y sólo vio la amarilla. Luego siguió haciendo faltas sin que nada sucediese, hasta que por una acción en donde juega el balón, recibe la segunda amarilla y por consecuencia la roja. Lo peor fue el codazo artero de Pablo Aguilar al 52’ en frente de las bancas y ante la mirada del árbitro, del asistente uno y del cuarto árbitro. Ninguno dijo nada y esto es lo que indica que algo debe de haberse dicho previo a la última jornada. Qué pena que los árbitros deban de acatar “estas recomendaciones” para poder seguir arbitrando. Me pregunto dónde está el español García Aranda contratado por la F.M.F. y anunciado a todos los medios como el instructor internacional de jerarquía para ayudar al arbitraje nacional. Después de esa vez no se supo más de él, ¿será porque también tenía contrato en Rusia y está sin tiempo para venir a México? Cardozo terminó haciendo declaraciones al final del juego nuevamente contra Marco Rodríguez, situación que no le va a favorecer en nada, me parece que al contrario. Esas quejas  se dicen a nivel interno y se callan al público, dejando que sus directivos actúen al respecto. ¿Qué va a pasar si Toluca llega a la Final? Seguramente como Marco va al Mundial le den la final para que vaya lo mejor preparado posible. El propio Marco dejó de marcar un claro penal de Basanta en Chivas-Monterrey. El defensor se lanzó como jugador americano “a taclear” al adversario dentro del área, derribándolo. Sin embargo, lo más notorio fue lo de Isaac Rojas en Tigres – Atlas, pues se dejaron de marcar tres claros penales en contra del Atlas, especialmente el último, donde existe un evidente empujón por la espalda al jugador felino sin que nunca se escuchara el silbato del árbitro. Pasó lo mismo en Puebla-  Monarcas, donde a un jugador moreliano le toman por el pie dentro del área y Arellano parecía ya listo para señalar, pero de pronto deja continuar el juego. También en Xolos-León, donde Pellerano y Gandolfi siguen repartiendo leña por todo lados y además “arbitrando” los partidos como le hicieron esta vez a Roberto García.  ¡¡¡En fin!!! Ojalá y en la Liguilla recompongan el camino, ya que será necesario un buen arbitraje para la tranquilidad de todos.

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