Análisis arbitral de Finales

Para la gran Final fueron designados César Ramos en el juego de Ida y Francisco Chacón en la Vuelta. Creo que la Comisión estuvo en lo correcto, ya que fueron los dos mejores en Liguilla.

Colaboración MEDIOTIEMPO 19-05-14 Para la gran Final fueron designados César Ramos en el juego de Ida y Francisco Chacón en la Vuelta. Creo que la Comisión estuvo en lo correcto al tomar esa decisión, ya que fueron los dos mejores en la Liguilla, y aunque César no lo fue en la temporada, de todas formas las designaciones fueron más congruentes que en otros años; en ocasiones anteriores no siempre llegaron a las finales los mejores de la Liguilla, que es realmente otro torneo dentro de la temporada. Roberto García y Marco Rodríguez perdieron la oportunidad por sus trabajos deficientes durante las Semifinales de Vuelta. Todo parecía apuntar a que Marco, por ser uno de los mejores y además por ir al Mundial de Brasil, tendría esa oportunidad. Fue mejor que existiera congruencia y no la simple designación por encima de todas las cosas, pues creó un sentido de justicia a los trabajos realizados en esta última fase del campeonato. Salta a la vista cómo instruyen a los árbitros para que lleven los partidos de la Final. Es más que evidente que el espíritu de trabajo de la Liga (de donde emanan las instrucciones a todos los sectores que intervienen en el desarrollo de la misma) especifica que no sean los árbitros los que con sus decisiones les den rumbo al partido, sino que pretenden de manera obvia que sean los equipos los que lo hagan. En otras palabras, "no marquen faltas especialmente dentro del área, salvo que sean demasiado evidentes y no saquen rojas (y estas sí aunque sean evidentes)". Todo para que los equipos no lleguen posteriormente a las oficinas o sus técnicos hagan público el desagrado por las decisiones arbitrales en los juegos. Es por ello que vimos especialmente en el primer partido un César Ramos que ya es sólo la sombra de lo que era al inicio en la Primera División. Tuvo un primer tiempo bueno mientras los jugadores se comportaron dentro del fair play, pero en el segundo se pierde totalmente cuando deja de señalar una penal claro a Pachuca por empujón en la espalda a Chema Cárdenas, quien después de coraje se desquita con una clarísima cachetada a su rival caído luego de haber sida marcada una falta. Esto fue una agresión clara sin estar el balón en juego, lo que equivale a una tarjeta roja y no a una timorata y desteñida amarilla. César lo sabe pero no puede hacer otra cosa debido a "las instrucciones". Lo peor fue permitir no sólo que Rafa Márquez le protestara de manera airada la sanción de una falta en su contra, sino que le arrojara el balón a su cuerpo y todo quedara nuevamente en una despintada y pusilánime amarilla. Ese es el verdadero problema de nuestro arbitraje actual. No es falta de capacidad o de calidad, es que los traen con las manos amarradas de acuerdo a la "filosofía" de la Liga, que ha vuelto a los árbitros simples conductores del tránsito que no pueden levantar" multas" para evitar el enojo y las quejas de los usuarios. Esto les ha hecho perder personalidad, pero sobre todo imagen y dignidad. Las reglas en su verdadero espíritu han sido dejadas de lado en beneficio de los resultados de los intereses de la propia Liga. Así lo aceptaron también  encargados de aplicar las reglas y ese es el precio que tienen que pagar por permanecer allí y recibir las felicitaciones internamente cuando se apegan a los lineamientos. Mientras los clubes estén conformes todo seguirá igual. La gran Final ayer fue dirigida por Francisco Chacón, quien lo hace con mucha personalidad y con bastante acierto. Los jugadores también se comportaron mejor y la tarjeta a Rafa Márquez fue bien aplicada. El capitán mexicano (con el cual se nota que hablaron también) se comportó de otra manera al aceptarla correctamente. Chacón tiene sólo dos pecados en el juego, uno de ellos fue no señalar una falta leve sobre parte externa de pie derecho de Lozano de Pachuca dentro del área leonesa ya en la segunda parte, pero me da la impresión de que al ser rápida y apenas perceptible, la deja sin sanción. El segundo pecado fue no mostrar la tarjeta roja al 'gallito' Ayala por senda cachetada a De Buen antes de un tiro de esquina al final casi al final del juego, pero que ya no cambió nada de lo que se había escrito en el marcador  del partido y que trajo aparejado el bicampeonato de León. Ojalá y pudiera la próxima temporada cambiar esta situación, que sólo empaña cada fin de semana el desempeño arbitral, aunque lo veo difícil sin la voluntad de los equipos. Felicidades al campeón León y a su directiva, cuerpo técnico y jugadores por el logro de este bicampeonato en torneos cortos que emula lo hecho  por los Pumas. Felicidades a la gran afición leonesa que es digna de admiración. Ahora nos meteremos de llenos a la Copa del Mundo Brasil 2014. ¡¡¡ Salve sea el futbol !!!

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