Análisis arbitral de la Jornada 5

Con excepción de alguna decisión equivocada, la jornada transcurrió con buenas actuaciones arbitrales.

Con excepción de alguna decisión equivocada, la jornada transcurrió con buenas actuaciones arbitrales.

Resalta el trabajo realizado por Luis Enrique Santander en el partido de América contra Monarcas. Condujo el juego siempre muy cerca de las acciones, con personalidad y decisión, pues no dudó en mostrar las tarjetas amarillas con propiedad y ecuanimidad lo que terminó por hacer entender a todos los jugadores cuál era el rumbo que el árbitro le imprimía al partido, acorde con el espíritu del juego. Cuestioné en la transmisión la tarjeta amarilla a Paul Aguilar, pues sí bien cometió una mano intencional no se veía que hubiese cortado algún avance de promesa o hacia un compañero mejor ubicado, pues la bola fue lanzada a un sector donde había muchos más defensores de América que atacantes de Monarcas, fiera de eso, las demás fueron muy apropiadas y a tiempo para cortar de tajo cualquier protesta o que creciera el partido en intensidad en cuanto a las faltas. Se dirige bien al jugador y muestra las tarjetas a una distancia suficiente para que el receptor de la misma lo sepa con claridad, pero no tan cerca que pueda provocar algún roce o enojo del jugador por ser exhibido. Hubo un par de acciones que provocaron la duda dentro de amabas aéreas, primero en la de las Águilas pero no hubo falta del defensor que intentó ir por la bola y fue el jugador de Monarcas que terminó poniendo su pierna en la del defensor cayendo posteriormente al suelo; y la otra de Huiqui, que no toca el balón con su brazo, sino que va a marcar al adversario el balón choca con su razón de manera accidental y para nada deliberada. Su asistente Juan Joel Rangel señala con acierto una posición adelantada de Oribe Peralta que marca un gol muy espectacular de chilena, pero al momento del pase de cabeza de Rey ya estaba en esa posición ilegal. Muy buen arbitraje con mucha capacidad y sin aspavientos, lo cual es mayor mérito pues jamás buscó el protagonismo. Ojalá continúe por este camino, pues puede ser una figura del arbitraje mexicano en poco tiempo si recibe el apoyo de su comisión. Otro buen trabajo fue el que llevó a cabo Miguel Ángel Chacón en Toluca-Pachuca. A él la continuidad le está favoreciendo y viene realizando un buen inicio de torneo. Juzga bien las acciones dentro del área, especialmente en un ligero roce sobre la espinilla del "Pájaro" Benítez que cae en cámara lenta varios pasos después y cuando se da cuenta que no le pegaba ya bien al balón. Para ser falta un contacto como ese tiene que ser una clara zancadilla que haga caer o lo intente a su adversario, situación que no fue lo que sucedió, ya que no tuvo la fuerza para lograrlo sino que apenas fue un roce que el jugador nunca cayó por consecuencia de ello y ni siquiera perdió el balón. Bien en las tarjetas que le ayudaron a controlar el partido, especialmente la que le enseñó a Mosquera al cual le estaba pidiendo que ya no reclamara, pero frente a la insistencia del ahora nuevamente Tuzo se la tuvo que enseñar para tranquilizarlo. Eso sirvió para el defensor y para todos los demás jugadores que vieron que el árbitro no permitiría esa clase de indisciplinas. Todo lo demás lo hizo bastante bien en el juego. Paul Delgadillo reapareció de manera acertada en Querétaro-Veracruz haciendo un trabajo correcto y aseado junto a sus asistentes  también; Miguel Ángel Ayala bien en términos generales, igual que Flores. Roberto García en el León-Pumas también mostró condiciones y realizó un muy buen arbitraje aunque debe de tener cuidado al mostrar las tarjetas, porque se acerca demasiado al jugador que puede sentir como una agresión su lenguaje corporal. Quien no tuvo una buena actuación fue Fernando Guerrero esta vez en UdeG-Atlas. Expulsó a Diego Campos de Atlas por doble amarilla cuando la segunda falta (una plancha por detrás) era para una tarjeta roja inmediata por el tipo de entrada, sin embargo quiso quedar bien al no mostrarla directa sabiendo que el resultado era el mismo, pero el procedimiento reglamentario equivocado. Lo peor fue el sancionar un penal de último minuto contra la UdeG porque el defensor toca en el rostro a su adversario y este se deja caer mucho después de ser tocado por su oponente y además nunca a consecuencia de ese contacto. Para marcar un penal, de cometerse una de las 10 faltas que indica la regla 12, la única que pude aducir el árbitro que aplicó, es la de golpear a un adversario, pero si ese toque en la cara lo considera golpe guerrero tendrá ahora que marcar todos los contactos que hay en el futbol como faltas ya sea fuera como dentro del área, con lo cual no acabaría ningún partido. No es posible que se argumente golpe, porque es muy diferente a que se toque el rostro al adversario durante una acción de juego. Veremos qué línea va a seguir Fernando Guerrero de ahora en adelante porque puso un nivel para ese tipo de acciones muy exigente para la interpretación de lo que es un golpe que debe de ser considerado como falta, de acuerdo con el espíritu de la regla. Lo malo es que nuevamente contra la UdeG. Ya que la jornada pasada hubieron dos acciones de penal a su favor y contra de Toluca que no fueron sancionadas y apenas terminó con empate y ahora con derrota. Se encienden focos rojos con este equipo que tiene indudables problemas del cociente para el descenso.

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