Análisis Arbitral de la Jornada 15

El debut tardío de Roberto García en el Clásico Nacional no fue como él lo hubiera querido.

El debut tardío de Roberto García en el Clásico Nacional dentro de su excelente carrera arbitral, no fue como él lo hubiera querido.  Ni por parte de él ni de nadie, en realidad. Roberto comenzó muy bien cuando en los primeros minutos del Clásico no se dejó impresionar por las caídas de jugadores de ambos bandos, que buscaban sorprender desde temprano esperando que se marcaran las faltas en su favor. A los 10 minutos, amonesta muy bien a Arce y parecía que tenía todo el control del juego, pero al minuto 33 comete el primer error que se refleja en todo. Inclusive desde la banca, el equipo de Chivas le protestó el no amonestar a Molina que comete falta temeraria entrando fuerte por detrás a Omar Bravo; el técnico de Chivas protestó airadamente. Ahí, García Orozco tuvo la oportunidad de mostrar congruencia y darle mayor certeza a su trabajo, mostrando así un equilibrio en sus decisiones. Dejó ir esa oportunidad. Pero el error más grave y clave en su actuación fue a los 37 minutos, cuando Paul Aguilar se lanza de palomita para cortar un disparo al marco y al ver que no llega con la cabeza, mueve el brazo e impacta la bola a la altura del codo.  ovimiento deliberado para tapar el centro y, además, dentro de su propia área, lo que era una falta de tiro penal que no entiendo por qué razón no lo sancionó García Orozco con el penal que correspondía. Roberto estaba en buena posición para juzgar la acción. Ahí se cayó su trabajo. Él mismo no puede parar la protesta airada de Bravo que le reclama de manera insistente aún con el balón en juego. De ahí se fue diluyendo su actuación dejando de marcar algunas faltas o equivocándose en el caso Sambueza-Reyna en el 49', cuando primero es la falta del americanista. Al 54', se nota su desconcentración cuando en una falta de América amonesta bien a Osvaldo Martínez por aplaudirle, pero deja sin sanción a Arce que lanza un puntapié por detrás, después de recibir la falta señalada. Era para la segunda tarjeta del jugador de Chivas y tal vez eso le pesó en su decisión, pues hubiera sido otra vez en contra del mismo equipo y sabía de antemano las protestas y enojos que eso causaría. Ya no pudo sancionar con autoridad porque estaba pesando el penal del primer tiempo. Lamentablemente, esto le va a repercutir en este torneo, pues era el momento de confirmar que era el mejor árbitro de la temporada y apuntaba para dirigir la gran Final del Apertura 2014. A otro árbitro que se le fue un penal claro fue a Miguel Ángel Chacón  en Tigres-Querétaro. Sobre el final, deja de marcar un jalón de camiseta a Sambezzo dentro del área felina. Todo por venir corriendo mal en su diagonal, que tal parece ya la han abandonado por indicaciones de sus instructores. Viene detrás de los jugadores y cuando quiere corregir se mete más a la espalda de Egidio Arévalo y así le fue imposible ver la falta. En ese juego destacó la excelente decisión de Israel Valenciano, Asistente 1, que marca un fuera de lugar milimétrico de Guerrón que hizo gran gol, pero si estaba ligeramente adelantado lamentablemente para él. En el partido de Paul Delgadillo, le reclaman una mano de Boselli previo al tercer gol de León contra el Atlas. Él estaba bien ubicado y creo que tuvo razón, a pesar de la aparatosa jugada con el brazo. Sin embargo, por lo observado en la acción, el balón va al brazo que inclusive Boselli trata de quitar pero demasiado tarde. Creo que no fue deliberada. Muy buenos trabajos arbitrales de Ricardo Arellano en Puebla-Pachuca, de Erick Jair Miranda  en Jaguares-Cruz Azul, de Miguel Ayala en Monarcas-Monterrey y especialmente de Óscar Macías que viene con gran temporada. A pesar de las protestas de algún jugador de Santos, el penal está perfectamente decretado en apoyo a la regla 12, que consiste en la falta al saltar sobre un adversario. Es claro que primero hace contacto por la espalda del rival antes de jugar el balón con la cabeza. Muy bien por Óscar en sancionarlo ya que pocos aplican la regla tal cual es en su propia interpretación. Para que no haya falta el jugador que va por detrás, debe de hacer contacto primero con el balón y después por inercia con el adversario. Aquí fue absolutamente al revés. Excelente.

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