Las formaciones entrelazadas y sus referencias

Ahora, prácticamente todos los nuevos DT en México, utilizan el parado 5-2-1-2. En el papel es el mejor cuando se entrelazan con casi todas las demás formaciones.

Ahora, prácticamente todos los entrenadores recién recibidos aquí en México, utilizan el parado 5-2-1-2. En el papel es el mejor cuando se entrelazan con casi todas las demás formaciones; por ejemplo, en el 4-4-2 los tres centrales tomarían a los dos delanteros sin dificultad, los carrileros chocan con los volantes, el media punta trabaja entre los contenciones mientras que sus contenciones aparentemente trabajan libres por el centro, digo aparentemente, porque como ya dijimos el parado no tiene nada que ver con el funcionamiento.

Los parados tácticos son siempre referencias para el jugador y las zonas que debe estar pisando con más frecuencia, pero obviamente cada formación se transforma en todas las demás dependiendo de la posesión, la zona y altura de la pelota y las circunstancias del partido.

Comentaba Ricardo La Volpe del por qué se extrañaban de su línea de 5 y sus carrileros lanzados al ataque, si cuando se juega con línea de 4 y uno de los laterales se proyecta al frente, el otro lateral tiene que cerrar, formando así los 3 en el fondo que deja Ricardo. Sin tener yo preferencia por ninguna formación y la línea de 5 es la que menos me atrae, no puedo más que aceptar la lógica del "Bigotón".

Cuando un entrenador trabaja basado en situaciones comúnes y formaciones clásicas, su equipo por lo general tendrá un funcionamiento adecuado.

El problema viene cuando las referencias dadas a sus jugadores no se presentan, hablando de esta formación otra vez (5-2-1-2 ) si el equipo contrario utiliza únicamente un solo delantero, provocará incertidumbre entre los centrales por decidir quién es el que lo toma y qué hacen los otros dos que sobran; si analizamos esta situación no parecería que generara gran dificultad, serían tres contra uno, pero hay que tomar en cuenta que en cualquier otra zona de la cancha habría un jugador menos. En estos casos, la mejor opción es, si alguno de tus centrales tiene la capacidad de jugar en la contención, agregarlo ahí y soltar a cualquiera de los dos que esté jugando en esa posición.

Cambiar a 4 en el fondo es otra manera de solucionar esta problemática, es muy importante hacerlo con los mismos jugadores (no realizar cambios) por si se requiere regresar a la línea de 5, que es la formación con la que se ha trabajado y más dominan los jugadores.

En el caso de que el contrario utilizara dos delanteros bien abiertos, suponiendo un 4-4-2 en rombo, o sea, un sólo contención, dos volantes y un media punta, contra el 5-2-1-2,  las referencias dadas nuevamente se verían comprometidas, además de que el funcionamiento del equipo podría verse seriamente afectado por la limitación que tendrían los carrileros en agregarse al ataque y dejar al extremo contra el central marcador mano a mano, más si las características de éste son más de fuerza y altura que velocidad y agilidad.

Para contrarrestar esta situación también está el cambiar a 4, pero si las características de tus marcadores les da para volantear y sumarse al ataque, ésta será una muy buena opción, los carrileros se quedan y los centrales tendrán la libertad de transportar el balón 30 ó 40 metros sin que nadie salga a coparlos, (La Volpe utilizaba esta premisa con jugadores muy capaces con el balón, como Márquez por ejemplo).

Hablando únicamente de entrelazadas y formaciones, ¿qué opciones tendría usted amigo lector, para pararse adecuadamente contra el 3-3-1-3 tan espectacular y agresivo que utilizó en Chivas el holandés Hans Westerhof en el 2004?

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