Mascareno

Pobres entrenadores

Miércoles 24 de Noviembre del 2010



Todos coincidimos que uno de los principales males en nuestro futbol son los torneos cortos y sus Liguillas, pero también tenemos que reconocer lo emocionantes que son y las expectativas que se generan. Aún sin haber partidos de calidad, la pasión de las aficiones involucradas compensa cualquier cero por cero. La lucha por el título nos transforma un rato en analistas tácticos y nos hace especular con marcadores que suenan bien mientras se logre el objetivo.

La tragedia azul originó mil comentarios y "hubieras", "¿por qué se metieron atrás?", "¿cómo no contrataron un central cuando podían?", "seguro este partido despertaba Orozco", "¿cómo no cortaron la jugada en el primer gol?", en fin, en estos tiempos ponemos mucho más atención en factores que en el torneo regular no apreciamos, en 17 fechas algunos vamos al estadio a ver goles y tomarnos una "cheve", en los idas y vueltas sacamos números y nos quebramos la cabeza dilucidando cómo anular al mejor delantero rival, aceptamos de buena gana las disposiciones tácticas de nuestro entrenador y disfrutamos jugando feo mientras no nos hagan gol.

Es obvio que la intensidad crece en estos partidos, jugadores que no aparecieron en todo el torneo dan extraordinarios encuentros, otros se apagan, errores increíbles y piernitas endebles, por supuesto los "cracks" como siempre te juegan a mil de la fecha uno hasta el final, en definitiva la atmósfera varía para muchos en estas instancias, no sólo nosotros como aficionados nos adaptamos a lo que nos presentan nuestros dirigentes, lamentablemente también algunos jugadores, todo esto se debe tomar en cuenta.

Pero mi enfoque va hoy hacia la manera en que todo entrenador encara los partidos, miles de factores son razonados y medidos por ellos, pero no sólo en Liguilla, en todos y cada uno de los encuentros, en el torneo regular los juzgamos por un cambio, una nueva alineación o un planteamiento conservador sin tomar en cuenta el fondo de la misma, a mitad de torneo un 0-0 es derrota para el grueso de la tribuna mientras que a estos pobres y a sus conjeturas es oro molido, todo lo que nos da vueltas en la cabeza este mes para ellos es el pan nuestro de cada día... ganar como sea, no recibir gol en determinado partido, perder por lo menos posible, descansar a fulano, castigar a zutano, conservar marcadores o descomponer al equipo para buscar el empate. Entre otras tantas son cuestiones vitales para ellos, mientras que para la mayoría de los aficionados en 17 jornadas sólo interesa jugar bonito, golear y por supuesto dar espectáculo, ya en Liguilla ser campeón a como dé lugar.

Pobres entrenadores, el mezquino es inteligente y mesurado, el espectacular es irresponsable y terco, en Liguilla adoran al especulador y matan al osado, en el torneo regular al revés, "Ojitos" por dar un ejemplo, buscó como siempre el arco rival (cuando eran once) y está fuera, ¿qué debemos pensar? Lo crucificamos o le agradecemos? ¿Quién es mejor, el que juega a "jugar" o el que juega a ganar?.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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