Y a usted ¿qué le hizo el “Kikín”?

Es complicado expresar mi sentir sobre este tema, por una parte está mi admiración por el futbol fino y técnico, mi espíritu bohemio por el buen trato hacia la pelota...

Es complicado expresar mi sentir sobre este tema, por una parte está mi admiración por el futbol fino y técnico, mi espíritu bohemio por el buen trato hacia la pelota, y por otro el respeto que me merecen todos y cada uno de los jugadores y ex jugadores que integran este gremio, jamás estaré a favor de nadie más, pase lo que pase, en palabras de Aguirre “yo al jugador le creo, aunque todo apunte a lo contrario”. Hago referencia a la cualidades futbolísticas y buenas maneras tanto técnicas como estéticas porque en el caso del “Kikín” jamás fueron su fuerte, jugadores así siempre a las primeras de cambio caen de nuestra gracia, jugadores exitosos que carecían de virtuosismo nos recuerdan que pudimos haber llegado porque le pegábamos mejor a la pelota sólo que nos faltó “suerte” o “padrino”. En otros deportes se reconoce la capacidad e importancia de todo elemento sin, muchas veces, tener nada que ver con la pelota o jugadas extravagantes, en el caso del futbol americano por ejemplo, hay jugadores ofensivos que no pueden recibir un pase, en el beisbol existen bateadores designados y jugadores sólo de campo, en voleibol algunos no pueden rematar, sacar o bloquear (líbero) y no por esto son más o menos importantes para su escuadra, son complementos indispensable para todo buen accionar de cualquier equipo. No es mi intención defender las características de este jugador, al subrayar lo que tantas veces ha comentado Luis García (si pueden pongan atención en sus conclusiones, de las más acertadas del medio), dice claramente que no por ser sobresaliente técnicamente se es buen jugador, “jugador de pelotita” dice, ¿cuántas veces vemos extraordinarias maniobras seguidas de malas decisiones o en zonas intrascendentes?, jugadores como Fonseca, Torrado, Palencia y mil más no necesitan de repente la pelota en los pies para participar en el juego. Pero mi punto es, ¿dónde y por qué abogamos por todo lo demás cuando vemos que los derechos de alguien más son pisoteados?, ¿donde está la asociación que tanto rompe los huevos cuando son tiempos de draft y al final no pasa nada?, ¿qué nos hizo este güey como para regocijarnos por sus desventuras?, nos unimos o hacemos ruido cuando pasa algo irregular con jugadores en boga pero, ¿y los marginados?, ¿y los de Primera ”A”, segunda o tercera? Sólo alegrías y burlas se escuchan respecto a este tema, ¿qué importa si le cuesta o no pegarle a la pelota, si no es tan rápido, si no sabe driblar?, defiende ahora sus derechos, y créanme, en contra de todos nosotros, que, irremediablemente tomamos el bando equivocado. No le pido, apreciable lector, que defienda al “Kikín”, le pido que defienda lo que está peleando.

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