Hugo contra los cangrejos

Hace unos años cuando estudiaba el curso de entrenador salió al tema en alguna de las clases el nombre de Hugo Sánchez, estábamos hablando cualquier cosa relacionada con él.

Hace unos años cuando estudiaba el curso de entrenador salió al tema en alguna de las clases el nombre de Hugo Sánchez, estábamos hablando cualquier cosa relacionada con él, de repente uno de mis compañeros de curso con toda seriedad dijo "¿quién es Hugo Sánchez?", no lo decía por menospreciarlo, realmente no sabía quién era, ¡increíble!, no sólo para alguien que pretende trabajar dentro del futbol, es muy poco probable que algún mexicano desconozca quién ha sido la mayor figura futbolística de la historia en nuestro país. Tuve la enorme fortuna de, no sólo jugar al lado de Hugo, sino también ser su compañero de cuarto cuando estuvimos en Atlante, sus peculiaridades rebasan cualquier especulación creada desde afuera, una de las más simpáticas era cuando decía, “macho, todo lo de la derecha en el cuarto es mío, la cama, la toalla, los vasos, etc…”, otra era llevar a su masajista personal y recibir untadas de aceite, alcohol y mil menjurjes más por dos horas seguidas, el pobre "chip" (así le decía) sudaba más que testigo falso, y la mejor de todas era cuando yo a las 9:30 de la noche viendo una película en la parte más excitante me apagaba la tele y luz y simplemente decía, “que descanses macho”, imagínense ustedes, apreciables lectores, si yo podía opinar algo al respecto, dormía al lado de mi mayor ídolo, de esos tiempos, de ahora y de cualquier futuro. Se diga lo que se diga Hugo representa todo lo que nosotros queremos ser, cada que salimos del país, en cualquier latitud al decir que somos mexicanos nos dicen, "ahhhhhhh, Hugo Sánchez", se ha escrito tanto de este tema que parece repetitivo, pero la realidad es que Sánchez dignificó a cada mexicano en el mundo pateando una pelotita, encaró, compitió y triunfó contra todo y todos en los futboles más difíciles del orbe, él, con nopal, águila y serpiente en el pecho ganó escupiendo, mordiendo y puteando a quien se pusiera en frente, "indio, indio, indio" le gritaban en todo estadio español y jamás, ni por error, agacho la cabeza, ahora nos "ofende" por ser arrogante, pues esa misma arrogancia lo hizo triunfar donde fuera, tenía claro que nadie era mejor que él, a final de cuentas, ¿no nos dicen nuestros padres? "mijo, usted puede ser lo que quiera en la vida". Decía en mis inicios cierto directivo, "cabrón, la humildad es el consuelo de los mediocres", quien no pretende más de lo que la generalidad puede, es “chido” percibiendo humildad como todos nosotros la vemos, es la característica más importante para cualquier persona exitosa en nuestro país, "en el momento que creas que eres más que toda la bola de nosotros, los demás huevones del país, valiste madres, hayas hecho lo que hayas hecho", le subimos el vidrio a los chavos de las esquinas o damos limosnas volteando la cara y con desdén y ahí no pasa nada, que los chingones sean chingones siempre, aprendamos a sentir orgullo por nuestra gente cuando compite de tú a tú con cualquiera. Los argentinos, peculiares también como nadie, tan dignos y soberbios, le rindieron tributo a su máxima figura al regalarle el mundial pasado, todo argentino sabía que con Diego al frente no pasaría nada, pero lo dejaron por todo lo que él les dio, ¿quién más imperfecto que Maradona?, ¿quién mas engreído pero a la vez más majestuoso que el Diego?, hablar mal de él en aquel país es castigado casi casi con la horca, la proporción de Hugo Sánchez con Diego Armando Maradona es exacta de un país con otro, entonces ¿por qué acá le tiramos tanta mierda a nuestra máxima celebridad?. Ahora Hugo quiere ser directivo, fue ya entrenador, fue bicampeón, ya dirigió en el extranjero, hizo como DT lo que anhelan muchos, lo menos que podemos hacer es darle el beneficio de la duda, total, que nos joda más de lo que estamos es imposible.

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