Matando sueños

Tengo jugadores que sonríen llorando en los trabajos físicos, otros que se burlan de este deporte y sus exigencias y les alcanza.

Tengo jugadores que sonríen llorando en los trabajos físicos, otros que se burlan de este deporte y sus exigencias y les alcanza, no para jugar en serio sino para competir y divertirse en esta categoría (segunda división). Uno que ya me ve diferente porque se enteró que no le alcanzará, dos mas que creen que el futbol los esperara un año mas y un montón que no terminan de entender de qué se trata esto. Dicen que conocer el juego es estadísticas, parados y propuestas, interpretaciones, restricciones y charlas. Conocer el juego es reconocer espíritus y sus intenciones, entender que significa por qué juegas y para qué. Yo sinceramente no sé quién es el central de Suecia o el "9" de Bélgica, sé qué pretende mi contención o por qué "mataría" mi volante por derecha, yo sé de qué se trata esto y no me interesa competir con quien dice o cree tener la razón. Después de algunos años trabajando en esto, reconozco quién ama a este juego y quién participa porque puede, quién medio intenta y a quién lo define, el que llega de casualidad y el que no pudo e intentó hasta el suspiro final, extraordinarios los últimos y una mam... los que pudimos sin esforzarnos un poco mas. El "formador" no empieza torneos, termina sueños, el entusiasmo de comenzar una nueva temporada se opaca al cerrar la puerta de quien no podrá. Decir "hasta aquí" es la parte mas dolorosa pero a la larga la mas noble, por supuesto que para aquellos que lo escuchan de ninguna forma es definitiva, por lo menos es lo que yo espero, pelear hasta el ultimo aliento una causa perdida, es el comienzo de otra con diferentes maneras. Mis conversaciones diarias con taxistas, licenciados, zapateros y abogados las dejé de escuchar hace un tiempo: "el entrenador no me metía", "necesitas palancas", "me pidieron dinero", "le caía mal al entrenador", si, cuando fracasamos siempre existe algún factor fuera de nuestro alcance, la realidad es que cuando debiste ir mas allá de lo que soportabas no lo hiciste. No me cansaré de decirlo: para ser un jugador de Primera División lo que menos importa es la pelota. Tan compleja y sabia es la vida que el hombre que serás lo determina las decisiones del niño que eres ahora. Me jacto de ser amigo de a quien hoy le robo sus sueños, me responsabilizo de quienes no llegaron a tener argumentos para convencer al "sinvergüenza"; que es lo que mas hiere. Ver llorar nuevos hombres, después de todo, es mi trabajo. Llegar con la Directiva y decir que muy pocos o ninguno podrá llegar es lo que me hace "bueno en esto". Cuando tienes la capacidad de distinguir y separar sentimientos de sus realidades puedes trabajar en esta ching..., así es, trabajo en la empresa de arrebatar ilusiones. Después de algunos años haciendo esto, lo que más me llena de orgullo es escuchar un honesto "gracias, adiós" con lagrimas en los ojos, incomparable con un "gracias a usted estoy aquí". Trabajo para formar hombres, no para crear futbolistas.

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