Deja que juegue

Cuesta mucho, dentro de la formación de jugadores, obligarlos a ser más sensatos y prácticos, enseñarles a ser jugadores de fútbol limitándolos a "jugar", los hacemos aplicados y correctos.

Cuesta mucho, dentro de la formación de jugadores, obligarlos a ser más sensatos y prácticos, enseñarles a ser jugadores de fútbol limitándolos a "jugar", los hacemos aplicados y correctos cuando la belleza radica en la irreverencia y el descaro, quien llega y conserva alguna de estas características es un sinvergüenza rebelde, osado, genio y loco, que alcanzo lo que todos soñamos sin tareas en casa ni sonrisas fingidas, el "crack" nunca necesito "scripts" antes, durante ni después de un juego, lamentablemente son bien poquitos, a los otros hay que llevarlos día a día.

"Qué", "cuándo", "dónde" y "por qué" son las direcciones primordiales para los "formadores", el "cómo" es lo que distingue y le pertenece sólo a cada jugador, la diferencia de un traslado entre un jugador y otro es abismal aunque sea la misma distancia, velocidad, oposición o terreno, mientras uno aparenta ir contracorriente, el otro parece flotar, conservar esta armonía y perfección natural; es la diferencia entre "formar" y "guiar", generalmente quien nace "bendito entre las pelotas" tiene algo suelto en la cabeza, en mis años como entrenador no ha existido nada mas difícil que el convencer a estos "garbanzos de a libra" cómo jugar al fútbol y no a la "pelotita".

Golpearla, recibirla y transportarla, de eso se trata este jueguito, todos los que practicamos este deporte, en cualquier nivel, lo hicimos, la diferencia entre los que "llegaron" a los que no es la pulcritud del gesto, y la diferencia entre quien "llega" a quien estremece es la creatividad, la osadía e innovación, eso no se enseña pero si se asesina. 

En Argentina es "si no la intenta mejor ya no venga" acá crecimos con el "¡Íralo! ¡Suéltala!"; no es de ninguna forma malintencionado, es funcionar con base en un argumento conocido que carece de jugadores inmensamente "diferentes", cuando los tenemos no trabajamos para ellos, los adaptamos a lo que nos "funcionó" en aquel torneo, además, y otra vez "la burra al trigo", no nos enfocamos en "guiar" si no en ganar, ser reconocidos como entrenadores y avanzar categorías.

Cuando un joven se integra por primera vez a un equipo profesional llega por sus características, por las diferencias que marca con el resto de los demás, rápidos, astutos, irreverentes y atrevidos, la mayoría que sigue un proceso de formación adecuado, que su seguimiento es planificado y con la orientación de las demandas que el fútbol actual requiere, al debutar hará todo excepto eso por lo cual fue elegido, en la inmensa mayoría de los casos por lo menos.

Intentar, atreverse a hacer lo que tu instinto dicta, claro, aprender dónde y cuándo, obligatoriamente si razonas esto sabrás el importantísimo "por qué" de las sugerencias, ahí es cuando te conviertes en un jugador de fútbol. Me pregunto qué sería de Messi si sus "formadores" le hubieran gritado todo el tiempo "DOS TOQUES, CARAJO".

Con gusto estamos en contacto vía twitter @gmascareno

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