Visión deportiva Rio de Janeiro

El Campeonato Mundial de atletismo celebrado en la gran ciudad de Beijing, China, ha dejado sin dolor ni alegría a la Selección Mexicana.

El Campeonato Mundial de atletismo celebrado en la gran ciudad de Beijing, China, ha dejado sin dolor ni alegría a la Selección Mexicana en su participación por este magno evento. Pero no todo es agrio o dulce en las actuaciones deportivas, sino una visión de lo que no se debe hacer en la preparación para un evento representativo y además político, como son los Juegos Panamericanos, celebrados en Toronto.

Esto da pauta para preocuparse de lo mal que está el atletismo, independientemente de lo mal que está la administración del deporte. La Federación, por un lado, con sus problemas económicos y administrativos y los atletas, por otro lado, que no cierran los ciclos de entrenamiento y preparación competitiva.

Horacio Nava Reza, marchista de élite en los cincuenta kilómetros caminata, no alcanza a organizarse perdiendo toda visión de la importancia de ordenar a su equipo multidisciplinario. Seguimos en el mismo tenor de implementar nuevos sistemas de entrenamiento o experimentar nuevas estrategias en los eventos de mayor envergadura como lo son unos Juegos Panamericanos o los campeonatos mundiales de atletismo.

En 1992, Juegos Olímpicos de Barcelona, se dio el mismo caso cuando la saga de la marcha tuvo éxito con la única medalla de Carlos Mercenario; se experimentó con metodologías obsoletas y una medicina del deporte con fallas en la adquisición de instrumentos de medición. Todo era cavernario. Sin embargo, de acuerdo a los entrenamientos y problemas suscitados, con la administración deportiva (el presidente de CONADE era administrador, entrenador y metodólogo, psicólogo, médico, conciliador y asistente de terapia familiar), se experimentó nuevas formas metodológicas de preparación; esto en razón de los niveles modernos de preparación europeos. Hoy, tanto los atletas como los organismos deportivos enfrentan nuevos retos de indisciplina, desorganización y, principalmente, falta de visión. ¡Que alguien diga que los parámetros de éxito no se miden en medallas! Entonces ¿A qué jugamos? ¿A llevar a la familia a los Juegos olímpicos? ¿A acreditar a la secretaria? ¿A pasear con los administrativos?

Ahora lo que queda es esperar si llegar a los Juegos Olímpicos y pasar sin pena ni gloria o resolver los problemas en casa, para que así los atletas renueven su actitud de competidores serios y comprometidos con la playera.

“¡No te la pongas solamente, también súdala¡” decía el Profesor Jersy Hausleber (QEPD) entrenador polaco—mexicano de marcha olímpica.

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