Ángel o demonio

Es muy fácil en nuestro futbol pasar de héroe a villano de una semana a otra y para muchos, eres tan bueno o tan malo como lo dice tu último resultado.

Es muy fácil en nuestro futbol pasar de héroe a villano de una semana a otra y para muchos, eres tan bueno o tan malo como lo dice tu último resultado. Por eso, el futbolista debe estar preparado muy bien en lo físico, técnico, táctico y muy importante, en lo mental para convivir con estos cambios tan bruscos de éxito a fracaso. La masificación de este deporte provoca que todas sus actuaciones en el terreno de juego,  buenas o malas, generen una reacción positiva o negativa en la opinión pública que pueden desequilibrar emocionalmente a cualquiera. Cuántas veces conocimos historias de jugadores con gran capacidad técnica que por algo no llegaron a la Primera División o no brillaron como muchos expertos pronosticaron. Este preámbulo sirve para intentar comprender la reacción que tuvo Ángel  Reyna, quien la temporada anterior fue el mejor goleador de América y sus actuaciones lo llevaron a ser considerado por el técnico de la selección. Hoy  entre lesiones y la inercia negativa del club es víctima de su propio temperamento, el mismo que quizá haya sido fundamental para llegar hasta donde su carrera nos ha mostrado. Primero sus declaraciones y más tarde la reacción de su Directiva al separarlo de forma indefinida del club generaron opiniones divididas. Algunos reconocen en Ángel, a un tipo valiente capaz de decir lo que siente aunque no lo piense y con ello exhiba  a sus compañeros. Otros cuestionan su poca solidaridad con el grupo y su inconsciencia a la hora de expresarse ante la prensa. Nadie puede negar sus condiciones futbolísticas pero alguien dijo que “el futbol es un deporte que se practica con los pies pero se juega con la cabeza”. Y para un jugador profesional el partido se disputa dentro y fuera de la cancha los siete días de la semana. La pregunta es ¿Qué hacer con Ángel Reyna?, Da la impresión que sería un lujo para un equipo con tantos problemas como América dejar ir a este buen jugador.  Por otro lado sería sentar un precedente negativo si no se aplica el reglamento interno. El pronóstico en el futuro de Reyna no parece muy halagador en América  ya que no es la primera vez que el temperamento le gana y comete alguna indisciplina. Ángel tendrá que entender que ese carácter rebelde e irreverente lo deberá que canalizar positivamente dentro del terreno de juego y que si no puede solo, tendrá que acercarse a gente que lo pueda ayudar. En estos casos la familia tendría que ser un factor fundamental en la estabilidad emocional del joven. El problema es que muchas veces la familia es la primera que se desubica tras el “éxito y fama” del hijo. La segunda opción sería algún profesional en materia de comportamiento humano al cual se acerque consciente y convencido de la situación y con ganas de resolver el problema. Aunque ya saben  “genio y figura hasta la sepultura”. Por el bien de Ángel, de América, e incluso de la selección, ojalá acepte con madurez  y trate de resolverlo lo más pronto posible. Un buen principio sería ofrecer una disculpa pública a sus compañeros, equipo y afición. Eso digo yo. Pero tú ¿Qué piensas?

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