Chivas 'desnaturalizadas' del Guadalajara

Pese a tener un estadio con nombre extranjero y una "sucursal" estadounidense, las Chivas siguen defendiendo a ultranza su mexicanidad, un sello indiscutible de su identidad.
Pese a tener un estadio con nombre extranjero y una “sucursal” estadounidense, las Chivas siguen defendiendo a ultranza su mexicanidad, un sello indiscutible de su identidad. Podemos discutir si ese nacionalismo extremo que roza el “chauvinismo” (creencia falsa de que al grupo étnico o social que se pertenece es el mejor o único válido) tiene razón de ser o no,  pero no se pone en tela de juicio que esa tradición da sentido a lo que significa este equipo, y al genuino orgullo que sienten millones de seguidores del Rebaño Sagrado. Para ellos,  violentar ese valor supremo resulta imperdonable, un auténtico atentado a la esencia de este equipo-emblema.
 
Lo que no estoy seguro es que la directiva que encabeza Jorge Vergara Madrigal tenga tan claro este aspecto o esté dispuesto a respetarlo a ultranza. Hubo un tiempo en que en Chivas, incluso,  pretendieron excluir a futbolistas que no hubieran nacido en el Estado de Jalisco; luego se abrió el espectro a mexicanos por nacimiento y según entiendo ahora se le ha abierto la puerta a mexicanos por naturalización siempre y cuando éstos sean elegibles para la Selección Nacional, pues así lo aclaró Denis Te Klose –curioso que sea un holandés el que hable de estos temas- quien asegura que en el equipo rojiblanco pueden jugar  mexicanos que sean seleccionables o elegibles para la Selección nacional de México, lo que leído de otra forma es aceptar a mexicanos por naturalización –que son mexicanos al fin- siempre y cuando no defiendan otra Selección Nacional e impide que participen en el equipo futbolistas mexico-estadounidenses sí estos no renuncian a jugar con EU.
 
Ese factor ya pesó.  A Eric Ávila, mexico-estadounidense nacido hace 25 años en San Diego, California, le obligaron a renunciar a un hipotético llamado a la Selección de EU –a nivel mayor nunca fue considerado- apenas se incorporó a los trabajos de Pretemporada de las Chivas del Guadalajara.
 
El flamante chiva fue considerado material de la Selección de las barras y las estrellas en categorías menores (Sub-15, Sub-17, Sub-20 y Sub-23) y ha realizado toda su carrera en la MLS, jugando para los equipos FC Dallas y Toronto FC, antes de llegar a Chiva USA, de donde ha sido enviado al Guadalajara hace unas semanas.
 
Su caso no es extraño. Miguel Ponce, nacido en Sacramento, California, también declinó una convocatoria para estar con el equipo preolímpico de EU y poder seguir jugando con el Rebaño Sagrado, con el que ya tiene 80 partidos en la Primera División.
Antes de ellos, también jugaron con las Chivas otros jugadores nacidos en suelo estadounidense como Wintilo Lozano (Arizona) en los 40, Salvador Reyes Jr. (Los Ángeles) y Gerardo Mascareño (Maryland) en los 90, y recientemente Jesús “Gringo” Padilla (San José, California).
 
El que no pudo hacerlo fue Juan Pablo Ocegueda, joven defensor de 20 años que actualmente disputa con EU el Mundial de la categoría en Turquía. Propiedad de los Tigres el futbolista fue prestado a las Chivas en enero pasado a solicitud expresa de Denis Te Kloese, quien lo conoció cuando trabajó en Monterrey. Sin embargo no pudo jugar jamás con el Guadalajara, ni siquiera en su equipo Sub-20, ya que no quiso renunciar a la Selección de EU, lo que le costó no poder enfundarse jamás la playera de las Chivas, al menos de manera oficial. 
 
Al respecto, Dennis Te Klose advirtió en marzo pasado que Ocegueda, constitucionalmente mexicano,  no podría bajo ninguna circunstancia jugar con las Chivas por el respeto a las políticas internas del club: “Guadalajara no puede prohibirle a ningún jugador que vaya a la selección de su país, pero para jugar en Chivas es política que no sea seleccionado allá. Puede seguir entrenando con Chivas, pero no va a jugar partidos oficiales”.
 
Por eso hoy con Eric Ávila, que también fue en su momento seleccionado sub-20, se apresuraron en obligarlo a declarar, ante la prensa, que renunciaría a la Selección de EU en caso de ser llamado, algo que hoy tampoco parece factible que ocurra. ¿Es válido hacerlo? ¿Con eso basta para que sean considerados “verdaderamente” mexicanos?  ¿Se recibirá igual a un naturalizado sólo por el hecho de que no defienda otra selección nacional?
 
Sin duda un tema digno de debate y reflexión.
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