Jorge Witker.

Doping en la Liga MX

Miércoles 24 de Julio del 2013



Se trata de un delincuente ya sentenciado como tal, y por ello para muchos sus palabras pierden toda validez. No voy a defender la credibilidad de Omar Ortiz, ni mucho menos. Pero tampoco desestimaría por completo sus declaraciones, sobre todo aquellas que concuerdan con lo que el más elemental sentido común invita a sospechar desde tiempo atrás.
 
Su revelación deja ver que, como se especulaba, el ex portero de equipos como Celaya, Necaxa, Chiapas,  Puebla y Monterrey, sí consumió sustancias prohibidas de manera sistemática, y que pese a ello sus exámenes antidoping en México nunca resultaron positivos, lo que sí sucedió en una prueba internacional, en Copa Libertadores (Once Caldas-Monterrey, del 10 de marzo de 2010), siendo esa la causa original que derivó en su suspensión del futbol por dos años. Esa irregularidad la detectó primero la CONMEBOL, no la FMF, aunque el manejo que se dio entonces pretendió vender otra verdad de forma muy poco convincente.
 
Ese tipo de casos han sido la constante en nuestra Liga. Los futbolistas mexicanos, o incluso algunos extranjeros –recuerdo el caso del chileno Fabián Guevara- siempre son detectados fuera del país y nunca dentro, hasta los famosos casos del “Clembuterol” y la carne de res contaminada resultaba poco creíble que no hubieran saltado primero en el futbol local.
 
No es mínimamente verosímil que los jugadores mexicanos sean de los más detectados internacionalmente con sustancias prohibidas (Suárez, Chávez, Lara, Carmona, Galindo, Ortiz, Bermúdez,  Sinha, Dueñas, Ochoa y Maza Rodríguez) y en la Liga mexicana los supuestos exámenes elaborados y cuyos resultados se dan a conocer incompleta y tardíamente, hayan entregado tanta pureza. 
 
Por eso las palabras de Ortiz no deben ser ignoradas sólo por el hecho de ser un hombre que cumple una condena en la cárcel. Habla un criminal sí, o quien al menos ha sido sentenciado como tal, pero también lo hace un ex guardameta que militó más de 10 años en la Primera División, en la que jugó casi 290 partidos, y que acepta que al menos seis veces se sometió al antidoping en México y nunca fue informado –y evidentemente castigado-  de haber dado positivo.
 
Lo que resulta a mi juicio aún más grave de su testimonio –gran mérito periodístico de La Afición-   es que acaba involucrando al propio Presidente de la FMF Justino Compeán, quien habría formado parte de una especie de farsa. Y es que internamente, al parecer, se quiso “aprovechar” la situación para hacer ver que el castigo por el doping positivo no sería impuesto por la CONMEBOL, sino por la FMF, en donde se quisieron “salvar” de las suspicacias asegurando que el jugador había sido detectado antes en la Liga MX, por un examen realizado el 6 de marzo, cuatro días previos al juego en el que fue detectado por la CONMEBOL.
 
El asunto es muy delicado. Soy de los que piensa que el futbol mexicano ha progresado y que nuestra Liga no es tan mala como muchos la quieren hacer ver, pero en este tema, que hoy revive por las palabras de Omar Ortiz,  es evidente que no se ha trabajado con rigor ni seriedad. Si los que mandan en la Liga han querido minimizar u ocultar el problema, tendrán que cambiar de estrategia de forma urgente y pelear en serio por erradicar ese mal y transparentar todo el proceso, ya no por el beneficio del deporte en sí –que tristemente no parece preocuparles demasiado-  sino por el de sus propios bolsillos. No habrá banco o marca comercial que quiera ser relacionada con la trampa y la deshonestidad, y el DOPING –así como el tema de los amaños de partidos que también hay que atacar con mayor valentía y decisión- le hace muchísimo daño no sólo al deporte, sino a la industria del deporte, pues atenta contra lo más valioso, la credibilidad. 
 
Insisto en ello como premisa fundamental. Si como aficionados –es decir, consumidores- dejamos de creer en el producto, es decir en la limpieza del deporte, y en la honorabilidad del juego, no habrá manera de que se lucre con él. Para cuidarlo no hay que “controlar” a los medios o las percepciones que éstos generan, sino sobre todo velar por expulsar del deporte a quienes no lo respeten y dañen con sus actos de deslealtad y corrupción. Sea quien sea y caiga quien caiga…

PD.- Ofrezco una disculpa pues pensaba seguir publicando algunos materiales estadísticos concernientes al inicio del nuevo campeonato de Liga, materiales que apenas comenzamos a publicar la semana pasada, pero el tema me parece ameritaba una reflexión personal. Espero sepan comprender.


Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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