Ferretti, el 'comodino'

Una vez más Ricardo Ferretti alzó la voz y regañó a quienes se atreven a cuestionarlo. El técnico de los Tigres sigue siendo incapaz de aceptar una crítica, aunque sea perfectamente válida.

Una vez más Ricardo Ferretti alzó la voz y regañó a quienes se atreven a cuestionarlo. El técnico de los Tigres sigue siendo incapaz de aceptar una crítica, aunque sea perfectamente válida, y la prensa que le interroga sigue sin mostrar un poco de dignidad para exigirle el debido respeto. Una cosa es tener temperamento y carácter y otra responder a gritos e insultos. Con esa actitud “regañona” El “Tuca” intimida a propios y extraños. Incluso parece que su propia directiva más que respaldarlo le tiene “miedo”. Por eso hace y deshace a su antojo. “Así es el Tuca” dicen algunos queriendo justificar su lenguaje, el cual, resulta aún menos aceptable cuando se vincula a equipos que representan, de alguna manera, universidades como la UNAM antes y la U.de Nuevo León ahora.

Pero lo que representan sus equipos, tampoco le importa mucho a Ferretti, que siempre ha sido el mismo, para bien o para mal, un buen entrenador al que, no obstante,  podemos calificar de “comodino”.

Y es que Ferretti se va a la fácil al afrontar dobles compromisos pues considera como “moleros” –para utilizar un término que él mismo emplea- todos los torneos ajenos a la Liga, sea Liga Campeones de la CONCACAF, Copa Libertadores o Copa MX, por eso afronta esas competencias con todos los jugadores que tiene descartados para el campeonato que sí le importa.

También tiene claro que lo suyo no es trabajar en una institución a mediano o largo plazo. Le importa el equipo de hoy, le interesa sólo el próximo partido. Alguna vez develó el misterio de por qué no suele “jugársela” por los chavos al aceptar que él no se fijaba en la edad de sus jugadores y que su máxima era poner siempre a los mejores –salvo para afrontar otras competencias- lo que implica que para evitar riesgos siempre preferirá a jugadores ya hechos que a elementos que fase de aprendizaje.

En su más reciente show, el lunes pasado, Ferretti montó en cólera por los cuestionamientos sobre la inactividad de la joven promesa de los Tigres: Jorge Espericueta, y por cierto tono de desaprobación respecto a poner al equipo Sub-20 para afrontar la Copa MX.

Ambas situaciones, le guste o no al irritable entrenador, resultan claramente objetables y los argumentos que ofreció para defenderlas fueron frágiles o engañosos. Mentira que él haya sido el hombre que dio verdaderas oportunidades hace seis años en Pumas a gente como Cortés, Cabrera y “ese delantero grandote” (ni el nombre se supo) que se llama Eduardo Herrera. A estos jóvenes, como a muchos otros los “promovió” para “cumplir” en torneos de la CONCACAF y apenas y les dio minutos en la Primera División, fiel a lo que ha sido su costumbre. Muchos otros nombres de aquella generación, los que seguramente también olvidó, se perdieron ante la falta de oportunidades, todavía más censurable en un equipo como Pumas, que teóricamente tiene una filosofía diferente, a la cual él no se apegó.

Hoy en Tigres, con el equipazo que tiene, sin duda es más difícil darle cabida a algunos talentos juveniles de la cantera, como Espericueta, pero también es cierto que poner a todos los chavos en un mismo equipo a competir en la Copa MX no sirve de mucho y acaba exhibiendo más bien las carencias de un grupo de futbolistas que las virtudes individuales de algunos de ellos. A Ferretti le sirven esos “fracasos calculados” no para formar jóvenes sino para exhibirlos y tener sustento público para no considerarlos en el futuro.

Se quejó también el técnico de los Tigres de que digan que menosprecia los torneos internacionales por poner a los juveniles o suplentes y sin embargo en la misma explicación dada, dejó ver que “los objetivos del equipo” no eran avanzar etapas en esos torneos sino “ver” a los canteranos o darle actividad a los suplentes. ¿Eso no es menospreciar la competencia en sí?

Los números de Ferretti son claros e irrefutables. Es un técnico de lo mejor para clasificar equipos a la Liguilla, pues metió a los suyos a la Fase Final en el 75 % de las oportunidades (28 veces en 37 torneos) y de lo peor para una vez en ella ser campeón (3 de 28) pues sólo se corona en promedio una vez en cada nueve Liguillas dirigidas.

Lo que tampoco se puede tapar con un dedo es que Ferretti no suele ser generoso en oportunidades a los jóvenes y que su postura ante el resto de los torneos al margen de la Liga es de menosprecio real. Ambas son decisiones suyas, libres y voluntarias,  perfectamente válidas, sobre todo si las admite su propia directiva. Pero no puede pretender decidir algo así y no asumir las consecuencias de esas decisiones, entre las cuales está sin duda recibir críticas y ser cuestionado.  Le guste o no al “Tuca”, es parte de la naturaleza de su cargo.

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