Jorge Witker.

Aspirinas contra el cáncer

Miércoles 21 de Agosto del 2013




Si alguien dudaba de la justicia selectiva que impera en este organismo –ya se sabe que la justicia selectiva, en realidad no es justicia-  bastaría con que observara la reacción del técnico Daniel Guzmán tras vencer con el Puebla a los Tigres en “El Volcán” y compararlo con lo que hizo Ricardo Ferretti el pasado viernes en La Laguna. Al “Travieso” le castigaron con dos partidos, y eso que no fue expulsado ni reportado durante partido, ya que su festejo efusivo –y de mal gusto- se dio posterior al encuentro, mientras que a Ferretti, que sí lo echaron y sólo por eso ya ameritaba un juego de sanción, le metieron sólo otros dos por su vergonzosa rabieta, la cual pudo tener consecuencias aún más graves sí alguno de los aficionados del Santos Laguna se hubiera saltado al campo de juego aceptando el desafío del retador e iracundo entrenador.

Y eso sin considerar que además, Ferretti acusó, sin prueba alguna, a la dirigencia del Santos de estar coludida con esos “reventadores”, que hicieron enfurecer al de por sí furioso personaje. Por menos de eso a “Chelís”, en su momento,  le impusieron un “multón” y hoy los regidores de la Liga han preferido diferir el tema buscando que éste se olvide o minimice.

En este bochornoso asunto, es evidente que pesó la directiva de los Tigres, cuyas llamadas de presión a altas esferas surtieron efecto para evitar que su equipo se quedara sin entrenador por más tiempo. En ese sentido habrá quien “aplauda” a Alejandro Rodríguez y compañía por el “éxito” de negociar una sanción menor. Yo, en cambio, condeno que una vez más los administradores del equipo norteño se hayan mostrado tan complacientes con el deplorable comportamiento de su entrenador, al que se le permite hacer u deshacer a su antojo, lastimando la imagen de un equipo que bien que mal, de cierta manera, sigue relacionado con la Universidad de Nuevo León.

Hubiera sido deseable una postura más firme de los mandamases de Tigres, para condenar el comportamiento de algunos seguidores del Santos Laguna y la falta de seguridad que detectaron en el estadio TSM, pero además para reprimir la irresponsable reacción de su entrenador, al que le debieron obligar a retractarse.  Ni lo uno ni lo otro.
También, siendo justos, la sanción a la directiva lagunera sonó a muy poca cosa. Hace un buen rato que no hay un veto a un estadio y todo se arregla con multas de bajo monto o advertencias llamadas “amonestaciones de veto” que jamás terminan siendo acumulables.

Independientemente de que hayan sido unos cuantos los imbéciles que molestaron a Ferretti con insultos y lo agredieron mojándolo de cerveza, un equipo que suele comportarse de manera  intachable como el que preside Alejandro Irarragorri, pareció esta vez más preocupado de reaccionar ante las burdas acusaciones de Ferretti que de reconocer que algo no se hizo bien en el TSM Corona y que la gente de seguridad del estadio no controló oportunamente a los agresores del “Tuca”.

El comunicado que dio a conocer el equipo Santos Laguna hace un par de días, en el que asegura que todo el suceso fue culpa de un solo aficionado, y que éste ya fue consignado por las autoridades, también suena a burla.

Como puede verse, todos los implicados minimizan este penoso asunto, todos aplican castigos ridículos o menores, todos miran culpables en el ajeno, nadie asume la responsabilidad que le corresponde con rigor y autoridad. Qué pena, todavía recuerdo que hace menos de año y medio, al presentar la dichosa Liga MX , se pretendió mandar un mensaje diferente basado en una nueva forma de comportarse de todos los involucrados en “la familia del futbol”, quienes ese día, supuestamente, hicieron un compromiso y surgió algo que se hizo llamar pomposamente “Código de ética”.

Se hizo énfasis, entonces, en lo que tenía que ser la “experiencia” de ir a un estadio en nuestro país. La idea era, según ellos mismos lo enunciaron, que “Los aficionados que asisten a un Estadio puedan disfrutar de inmuebles seguros, cómodos, higiénicos y con los requerimientos mínimos necesarios para poder vivir una experiencia total en cada uno de los Partidos”.

Es claro que la violencia sigue vigente en nuestros estadios y que ésta no es un asunto únicamente de la Liga MX, sino de autoridades federales y municipales, además de faltar una legislación más rígida y protectora. Es cierto, también, que hay una mala educación y una pésima costumbre que ha hecho creer que los espectadores tienen el derecho de agredir verbalmente y lanzar objetos a los estadios sin ser castigados por ello.  Minimizándola hoy, seremos responsables de que esta enfermedad de agudice mañana. Con aspirinas no se combate el cáncer.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

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