Estamos realizando ajustes en nuestros servidores para ofrecerte una mejor experiencia.
 
Jorge Witker.

Los Pumas de hoy

Miércoles 7 de Agosto del 2013



Una vez más Pumas se encuentra sometido a una dinámica que no le favorece y le iguala con el resto de la fauna del futbol mexicano. Dos puntos en las primeras cuatro jornadas del certamen y dos derrotas feas en casa han bastado para que nuevamente el técnico, esta vez un hombre de casa como Antonio Torres Servin, parezca el villano favorito, el gran culpable de todos los males que brotan en CU y sus alrededores.
 
La actitud de la propia afición, o de parte de ella, y la sensación de que esta administración, que comandan Jorge Borja Navarrete y Alberto García Aspe, no ha mostrado demasiada madurez ante la presión mediática, afectan la estabilidad de Torres Servín, tristemente,  tratado hoy como uno de los “favoritos” a ser el primer cesado del Apertura 2013 junto a los entrenadores del Atlante, el Atlas o el Puebla, equipos en los que se sabe, de sobra, no se acostumbra a apostar por la continuidad.
 
En otros tiempos –cada vez más remotos- era impensable anticipar un cambio de entrenador en Pumas a estas alturas de un campeonato, incluso con arranques más flojos que este. Se apostaba decididamente por los jóvenes, en el campo y en el banquillo, y se les daba tiempo de maduración. Había torneos completos- y de los largos- en los que los resultados no eran los óptimos pero formaban parte del aprendizaje, doloroso a veces, pero reconfortante, casi siempre, en el mediano y largo plazo.
 
Había jugadores, como el mismo García Aspe o Miguel España, que desde sus primeros juegos entregaban muestras de su potencial, y hubo otros novatos, como Luis García o Claudio Suárez a los que se les debió tener paciencia para verlos madurar.
 
Ahora, en cambio, no hay ni esas oportunidades ni esos márgenes de espera y bastan tres o cuatro partidos en Primera División, jugando 10 o 15 minutos en cada uno de ellos, para que se diga que un jugador no está preparado, o que se le anticipó el proceso. Así, además, es más fácil desestimar el trabajo de la Cantera y justificar el pedido de refuerzos extranjeros, aunque después el ingenio, los recursos y los pocos contactos te hagan fichar a jugadores del discutible “cartel” de Robin Ramírez y Ariel Nahuelpán.
 
Hoy ya nada extraña. Ni siquiera que la mayoría de la afición puma se muestre tan impaciente y volátil en las tribunas del Olímpico Universitario. Hoy se pide la cabeza de Torres Servín, como antes se solicitó la de Carrillo o la de Del Olmo. La hermosa sede central de los Juegos Olímpicos de México 1968 fue en otros años fuente de tolerancia y paciencia, hoy es un avispero enardecido que a la menor provocación solicita sangre. Hay una parte de la afición puma –insisto en que es un sector de ella solamente- que se atreve a corear el nombre de “Hugo Sánchez”, se entrega en su primer juego  a Ariel Nahuelpan como a un ídolo y recrimina con todo a Martín Bravo, quien efectivamente tiene un buen rato sin alcanzar aquel nivel que le llevó a ser aplaudido y reconocido por esos mismos seguidores.
 
Esa es la afición que pedía refuerzos por montones, que cree que Pumas debe ser campeón cada torneo y a la que no le importa que el promedio de edad del equipo supere los 27 años de edad, y que los jóvenes de la cantera reciban escasas oportunidades.
 
Lo más penoso de todo es que para esos aficionados y para los “antiguos” –como un servidor- hoy Pumas entrega malas cuentas y no parece conducirse hacia la dirección correcta. Unos piden la salida del entrenador y estarían felices del regreso de Hugo Sánchez. Otros piensan que algo se está haciendo mal más arriba, que no es lógico que hoy se tenga un equipo viejo manejado por manos inexpertas.
 
Lo peor de todo es que se pierde tiempo valioso. Un hipotético mal torneo de Pumas hoy,  a diferencia de lo que sucedía en el pasado, no podrá ser justificado con el proceso de maduración de sus jóvenes, sino de su entrenador y su directiva, la que sigue aprendiendo sobre la marcha, pero sin apostar por los jóvenes como le distinguía a este equipo en antaño, tan parecido ahora a los demás equipos y con la identidad tan confundida. Habría que rectificar el camino, no es cambiar de entrenador por cambiar…


Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.

Comentarios