América y Pumas, ¿el mismo fracaso?

Es difícil llamar fracaso a una temporada en la que te quedaste a dos escalones de alcanzar tu único objetivo.

Es difícil llamar fracaso a una temporada en la que te quedaste a dos escalones de alcanzar tu único objetivo, pero al final de cuentas lo es. El hecho de no ser campeón y en consecuencia no cumplir tus metas tiene que ser llamado fracaso. Ya desde ahí la situación comienza a tomar distintos caminos. Es claro que el mensaje de la Directiva de América es mucho más coherente en relación a buscar el campeonato. Mientras que las Águilas invertían y mantenían un discurso claro de ambición al pensar únicamente en el título, unos temerosos Pumas parecían conformarse sólo con alcanzar la Liguilla. Hace unas semanas comentaba que los felinos no merecían la Liguilla y sinceramente creo que me equivoqué. Y no me refiero a que mi error fue aseverar que no deberían participar en la máxima fiesta (lo cual mantengo a pesar del resultado obtenido), sino que existían mucho más equipos que tampoco deberían de tener la posibilidad de pelear por un título. Y es que el sistema de competencia, por más emocionante que éste pueda ser, permite que equipos irregulares y ciertamente mediocres puedan tener uno o dos juegos buenos, o ser acompañados por la suerte para poder pelear por el título. Pero dejemos a un lado el sistema de competencia. Es claro que a pesar de que ambos equipos se quedaron en la misma instancia, el bono por desempeño semestral que seguramente recibirán Memo Vázquez y Manuel Lapuente debería ser totalmente distinto. Mientras que el primero navega con la bandera de la poca experiencia, el segundo se jacta, en todo momento, de ser uno de los técnicos más exitosos del balompié nacional. A su vez, mientras que a Vázquez le dijeron al inicio de la temporada que tenía que alcanzar buenos resultados sin jugadores de peso o inclusive ya acabados, a Lapuente le pusieron una amplia baraja de posibilidades para hacer y deshacer, tratando de formar un conjunto ganador en el rectángulo verde. Al final de cuentas la garra de los de Pedregal y el trabajo individual de algunos de los de Coapa permitió que sus esperanzas se murieran en la penúltima instancia, pero no debe ser evaluado de igual forma el mediano fracaso de los universitarios contra el ya constante e importante fracaso de los cremas. En resumen, considero que ambas Directivas deberán ser extremadamente duros en su autocrítica al momento de evaluar los resultados obtenidos. Los Pumas tendrán que replantearse su estrategia de no inversión para reforzar algunos sectores y convertirse en un protagonista de peso. Por su lado, las Águilas deberán buscar en un lugar mucho más profundo, ya que la constancia por la abundante inversión en relación al fracaso común hace pensar que las cabezas de algunos altos mandos se están acercando a la guillotina. En esta ocasión me despido y como ya es costumbre, te invito a profundizar en el tema con tus comentarios en Medio Tiempo o vía Twitter: @TonoEzquerra

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