Amigo de los jugadores

La semana pasada, al leer los comentarios que surgieron en la página tras mi columna "Las decisiones del Vasco", hubo uno que llamó mi atención. Decía, 'palabras más palabras menos'.

La semana pasada, al leer los comentarios que surgieron en la página tras mi columna "Las decisiones del Vasco", hubo uno que llamó mi atención. Decía, palabras más palabras menos que yo antes idolatraba a Cuauhtémoc Blanco y ahora lo atacaba. No es la primera vez que me dicen algo así, ni el primer jugador al que consideran que trato injustamente, así que me pareció buena idea escribir una columna relacionada con ello.

En las últimas semanas he leído muchas críticas a la lista de Javier Aguirre. En general, el enfoque es más o menos el mismo. Aficionados de un equipo sienten que sus jugadores no están suficientemente representados. Los fanáticos de Santos y Chivas piden a Oswaldo. Los de Monterrey no se explican por qué no hay ningún jugador de su equipo, Campeón del futbol mexicano. Los de Toluca se indignan por la ausencia de Sinha, los de Morelia por la de Muñoz y así una larga lista.

A mí, en general la convocatoria me pareció bien, aunque se podría argumentar que es porque mi equipo, los Pumas, está bien representado. Pero si Barrera, Castro o Juárez jugaran en otras escuadras me daría lo mismo. Uno de los problemas de trabajar en esto, por lo menos para mí, es que el fanatismo se va perdiendo. Me cuesta ya mucho trabajo ver un partido sin analizarlo, fingir no ver una decisión arbitral injusta a favor de mi equipo o defender a muerte a los jugadores. Y si a eso se le suma que vivo en el extranjero y no puedo seguir la actualidad día con día ni los partidos nocturnos sin darme una desvelada terrible, la cosa se pone peor.

Hace unas semanas leí un texto de un amigo, Joel Aceves, en el que lamentaba haber perdido la inocencia de ver partidos de futbol siendo niño, cuando uno creía que los golazos de los Super Campeones podían hacerse en la vida real y que México un día podría tener a su Oliver Atom. Me pasa un poco lo mismo. Salvo cuando juega la Selección o los Jets de Nueva York (no me pregunten por qué), me cuesta mucho trabajo apasionarme como antes. Por supuesto, celebro los goles de Pumas o el Barcelona y me enojo cuando pierden, pero ya no es como antes.

Otra de las acusaciones que se suele hacer a los periodistas, es que defienden a tal o cual jugador porque tienen intereses, ya sea afectivos o económicos. No puedo hablar por nadie más, pero desde mi punto de vista, no es muy bueno que los periodistas se hagan cuates de los futbolistas. Por supuesto, llevarte muy bien con ellos te permite que te contesten el teléfono, te den exclusivas y te puedas sacar fotos para presumirlas a tus amigos, pero hace que pierdas objetividad.

Cuando empecé en esto, claro que buscaba que los jugadores me aceptaran en su círculo, imagínense, a los 23 años, es el sueño de cualquiera. Pero ahora creo que es mejor mantener una relación cordial, amable pero a distancia. Me parece que no hace falta irte de fiesta con un futbolista para que te dé una exclusiva, sólo basta con que sepa que eres profesional, que no te vas a meter en su vida privada y que no vas a publicar mentiras sobre él.

Porque, además, ser amigo de un jugador no es cosa fácil. Con honrosas e importantes excepciones, la relación periodista-futbolista siempre va a ser por interés. Uno quiere sacar información y el otro quiere que lo defiendan. Además, muchos están acostumbrados a ser constantemente adulados y a tener toda la atención en torno a ellos, y la verdad esas no son las mejores características para un amigo. Tengo, claro, algunos cuates en el medio, pero se pueden contar con los dedos de una mano, y a la mayoría hace muchísimo que no los veo.

Volviendo al tema Cuauhtémoc Blanco. La explicación que acaban de leer es la argumentación de por qué ni antes lo idolatraba ni ahora lo detesto. Me parece, fue un grande, pero que al fin la edad lo ha alcanzado y lo último que he visto de él me preocupa mucho. Sigue teniendo una técnica exquisita, pero me parece que, aunque debe ir al Mundial, ha perdido demasiada velocidad para ser titular. Y estos comentarios no tienen nada que ver con el hecho de que el '10' sea americanista o porque me haya hecho algo personalmente. Hemos coincidido algunas veces, siempre cordialmente y no creo que él ni siquiera las recuerde.

Esto no quiere decir que yo no tenga preferencia por algunos jugadores, pero las razones son siempre futbolísticas. Me froto las manos pensando en ver a Pablo Barrera ante los mejores del mundo, pero antes de que digan que es porque le voy a Pumas tengo que decir que hacía mucho tiempo que no me emocionaba tanto un jugador como el "Chicharito" Hernández. Creo, con toda sinceridad, que es el mejor '9' que ha salido del futbol mexicano desde Hugo Sánchez. Y ni lo conozco personalmente, ni tiene que ver que sea un jugador de Chivas, para bien o para mal.

El futbol es pasión y la objetividad es imposible, pero por lo menos lo que siempre se puede hacer es argumentar. Y como periodista, hay que tratar de fundamentar siempre lo que se escribe, porque si no se cae en el riesgo de que digan "es porque es su cuate...", "es porque le va a..." o peor aún, "es porque le tiran línea", y ahí es cuando uno entra en un callejón del que es muy complicado salir. Pueden seguirme en twitter en: www.twitter.com/martindelp. No publico mucho, pero trataré de hacerlo más a menudo.

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