Mourinho: genio y figura

Es el mejor técnico del futbol actual. Por lo menos en cuanto a resultados. Si el Inter clasificó a la Final de la Champions League de Europa se lo debe en muy buena medida a su técnico.

Es el mejor técnico del futbol actual. Por lo menos en cuanto a resultados. Si el Inter clasificó a la Final de la Champions League de Europa se lo debe en muy buena medida a su técnico. Un genio dentro y fuera de la cancha. El triunfo del Inter se puede datar desde el principio del torneo. Tras el fracaso en la Champions del año pasado, el portugués diseñó a un equipo de características particulares para el desafío de esta edición. El Inter versión 2009/2010 es uno de los equipos más físicos en la historia. Todos corren, todos chocan, todos estorban. Bueno, todos menos uno. Al coro de 9 soldados se le une Wesley Snejder, el único solista, y quien lleva los hilos del equipo. Si no fuera por él, se trataría de un pelotón gris y sin cabeza. Con su dirección, el bulldozer nerazurri encuentra el camino y puede entonces arrasar a quien se le ponga enfrente. No es un futbol lindo. Sinceramente, es un tipo de juego que me molesta, porque hace los partidos aburridos y los resultados parecen injustos. Pero es un tipo de juego efectivo, y lo que busca este Inter sediento de gloria es ganar, sea como sea. Y ese es el sello del portugués, ganar, de la manera que haga falta. Y lo hace mejor que nadie. Pero además, Mourinho es un maestro del juego mental. Polémico como nadie, sabe sacarse de encima la presión y ponerla en el contrario. Suya fue la idea de sentar a Luis Figo en el banquillo para el partido contra el Barcelona. También de hablarle en portugués al árbitro en el partido de ida.

Sus declaraciones son para ponerlas en un libro y releerlas de tanto en tanto. Si te las tomas en serio pueden llegar a sacarte de quicio, y esa es precisamente la intención de Mourinho, pero si las tomas como lo que son, juegos mentales, entonces te puedes reír un buen rato. ¿Quién diría si no, "esta es la derrota más grande de mi vida... debería haber sido un empate", tras el encuentro que le dio el pase a su equipo a la Final de la Champions. El partido de vuelta contra el Barça lo planteó de manera perfecta. "Nosotros no queremos la pelota, porque el Barcelona presiona, cuando presiona, recupera y cuando la recupera, tú ya has perdido la posesión", afirmó. Y eso describe a su equipo. Dejó que el rival tuviera la pelota, pero que nunca pudiera estar cómodo. Cada vez que Messi y Xavi tocaban el esférico había un Cambiasso, Motta o Samuel para chocarlos. Varias veces el argentino tuvo que quitarse a dos o tres jugadores sólo para perder la pelota contra el cuarto o el quinto. Y, con los mejores rivales borrados, el resto se resolvió solo. Es un tipo brillante. Y muy preparado. Hace tiempo ya leí su biografía, escrita por un periodista portugués. Y en ella quedaban muy claras las razones de su éxito. Es obsesivo hasta el absurdo. Analiza el futbol como pocos e intenta que sus jugadores lo hagan también. Y con todo lo antipático que parece ser hacia afuera, en sus equipos lo adoran. Y eso es porque trata a los jugadores como seres pensantes, y los involucra en el desarrollo del juego.

Como diría Diego Maradona sobre sí  mismo, Mourinho es blanco o negro, gris no lo será jamás. Cínico, arrogante, defensivo, resultadista. Al mismo tiempo genial, táctico, ganador y polémico. Un personaje como muy pocos en el futbol actual. Y, con todo lo que me molestó su manera de plantear el partido en el Camp Nou, no se le puede quitar el menor mérito. Demostró que es, por el momento, el mejor entrenador del mundo.

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