¿Hacia dónde vamos?

Ésta es la semana donde normalmente publico mi “Top 10 de los mexicanos en Europa”, pero creo que esta vez no vale demasiado la pena.

Ésta es la semana donde normalmente publico mi “Top 10 de los mexicanos en Europa”, pero creo que esta vez no vale demasiado la pena. La verdad es que ha sido un semestre bastante malo para nuestros compatriotas en el Viejo Continente. Salcido y Moreno han sido los únicos titulares indiscutibles cuando las lesiones los han dejado, y el “Chicharito “nos ha dado razones para entusiasmarnos, pero no mucho más. Para efectos estadísticos, voy a dar el Top 10, pero no abundaré demasiado y mejor hablaré de otra cosa en la columna. 1.- Carlos Salcido, 2.- Javier Hernández, 3.- Héctor Moreno, 4.- Pablo Barrera, 5.- Maza Rodríguez, 6.- Andrés Guardado, 7.- Jonathan dos Santos, 8.- Efraín Juárez, 9.- Carlos Vela, 10.- Gio dos Santos. Esta decepcionante lista sirve, sin embargo, para preguntarse, ¿ha valido la pena la emigración? Durante años los mexicanos soñábamos con ver a nuestros mejores exponentes en las ligas europeas. Cuando Hugo Sánchez y Rafa Márquez brillaban en solitario con los equipos más importantes del mundo, nos imaginábamos qué hubiera pasado si Alberto García Aspe, Ramón Ramírez, Luis Hernández y una larga lista de etcéteras los hubieran acompañado en el camino. Se repetía, una y otra vez, que lo que el futbol mexicano necesitaba era que sus mejores exponentes dejaran la liga local y tuvieran roce internacional con los grandes del planeta. Así, la selección que, para nosotros, siempre tenía un gran talento en bruto, podría finalmente meterse en el selecto club de los ocho mejores del planeta, y el Tri podría asumir las expectativas de más de cien millones de fanáticos. Hoy, la visión es apocalíptica. Los mismos que abogaban por la emigración ahora afirman que los mexicanos son malísimos, y que para lo único que sirven es para calentar la banca de los equipos que los contratan. Otros piensan que la liga local ha resentido la fuga de talentos, y que por eso la Liguilla es aburridísima. En sus palabras, la poca participación de los mexicanos en Europa nos ha devuelto a la realidad: nunca fuimos tan buenos como creíamos que éramos. ¿Dónde está la verdad entre estas dos posturas? Me gustaría poder decirles con certeza una respuesta, pero la verdad es que no lo sé. Y también les puedo decir que, para mí, es terriblemente frustrante esa incógnita. Toda mi vida he tratado de encontrar explicaciones reales a las cosas (no las que me dicta el sentido común o la “sabiduría popular”), y ahora, confieso mi ignorancia. A estas alturas, no tengo claro si la emigración ayudará al futbol mexicano o no. Lo que sí tengo claro es que cualquier experimento necesita tiempo para dar los resultados. Y también sé que el aislacionismo en el que vivía nuestro futbol tampoco nos llevaba a ninguna parte. México está apenas ingresando a un mercado que lleva muchos años, y sus jugadores están padeciendo las consecuencias. En su momento fui un impulsor de que nuestros jóvenes talentos fueran a probar suerte en Europa, y creo que lo único que queda es seguir adelante y ver hasta dónde llegamos. Es verdad que, en este momento, el presente es bastante oscuro. El Mundial nos dejó en el mismo lugar de siempre. Nuestros mejores hombres calientan la banca en Europa. Nuestros representantes en el Mundial de Clubes acumulan ridículo tras ridículo. Nuestra Selección empata como local ante una Venezuela con 10 hombres. Y eso sin contar los escándalos extra cancha, los análisis periodísticos que lindan entre el ajuste de cuentas y la estupidez, federativos con claros problemas de comunicación. Y, todo esto, en medio de un entorno violento y polarizado. Pero también, reconozcamos que en nuestro país se buscan resultados inmediatos todo el tiempo. Si analizamos con calma, nada es demasiado grave (salvo la violencia, pero ahí sí que no podemos cambiarla), y todo es reversible. El futbol en México está al inicio de un proceso de cambio importante, y lo único que queda ahora es tener paciencia. Por supuesto, hay que reclamar cuando las cosas no nos parecen bien, y exigir limpieza e inteligencia. Pero tampoco exagerar ni entrar en pánico. En mi caso, quiero que sigan saliendo talentos a Europa. Por lo menos hasta que tengamos claras las consecuencias. Y también me gustaría que el medio entendiera que es un proceso que puede tardar tiempo para dar resultados y no se caiga en la histeria. Para que se den una idea, hace poco hablé con Ginés Meléndez e Iñaki Sáez, los artífices de la Selección Española actual. ¿Saben hace cuánto tiempo empezaron el trabajo que los llevó hasta donde están? 15 años. Así, que, por lo pronto, feliz Navidad a todos. Ya nos veremos antes de año nuevo, pero si quieren discutir de futbol conmigo pueden hacerlo en www.twitter.com/martindelp, y los invito también a mi blog www.martindelpalacio.com, donde hay textos de muchos otros temas.

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