Los retos de Rusia y Qatar

Contra lo que muchos afirman, no hubo sorpresa. Rusia y Qatar...

Contra lo que muchos afirman, no hubo sorpresa. Rusia y Qatar fueron elegidos sede de los Mundiales 2018 y 2022. Desde hace días las líneas de apuesta los colocaban con grandes favoritos, y ganaron con bastante comodidad las votaciones. A pesar de ello, hay varios aspectos a considerar en las decisiones y los retos que se plantean a futuro para ambos países. En primer lugar vale la pena preguntarse, ¿cuál fue la motivación del Comité Ejecutivo para elegir a los dos países en lugar de candidatos más “normales”, como Inglaterra, España, Estados Unidos o Australia? La verdad es que no lo tengo muy claro. Ambos países son economías emergentes, con capacidad de albergar el torneo sin tanto problema, aunque lo mismo podría decirse de los otros candidatos. Rusia tiene mucha tradición futbolera, Qatar muy poca. Ninguna de las dos es un gran destino turístico. Así, no se entiende del todo cuáles fueron los criterios de selección. En el caso ruso se puede argumentar que, macroeconómicamente, es un país al alza, y que para 2018 debería ser aún más potencia mundial de lo que es actualmente. Sobre Qatar, es la oportunidad de abrir un nuevo mercado, aunque, en rigor, éste ya estaba abierto. Lo que sí le daba ventaja a ambos sobre el resto de las sedes, es el total apoyo de sus gobiernos y la falta de regulaciones restrictivas para los productos relacionados con el Mundial. FIFA y los Comités Organizadores van a poder hacer y deshacer a su antojo, a diferencia de lo que hubiera sucedido en la Unión Europea, Estados Unidos o Australia. Veamos sede por sede. Rusia tiene algunas desventajas importantes. En primer lugar, sus leyes migratorias. Me tocó viajar a Moscú para la final de la Champions 2008 y sacar una visa es una pesadilla. Hay que pasar por agentes de viajes corruptos o interminables trámites gubernamentales. Entrar al país es otra odisea, con policías malencarados que te llevan a un lado sin explicarte por qué y luego, si tienes suerte, te dejan entrar sin mayor explicación tampoco. Es un país muy caro y con una gran parte de su población por debajo de la línea de pobreza. El alfabeto es cirílico y no mucha de la población habla inglés. De hecho, estar en Rusia ha sido una de las experiencias más extrañas de mi vida. A diferencia de China, o Corea donde, por factores raciales, uno sabe y espera dificultades, al ver a los rusos se imagina una sociedad occidental. No es el caso, habrá que llevarse un buen diccionario Español-ruso-español. Además, se sabe que a Rusia la circundan acusaciones de censura, ataques a los derechos humanos, crimen organizado, y devastación natural. Darle un Mundial a un país rodeado en tal polémica es poner un ejemplo quizá no tan agradable. Con todo, debo decir que es un torneo que me ilusiona. Un país con gran cultura y tradición. Los más grandes escritores, enormes compositores, buenos futbolistas. He conocido muchos rusos en mi camino y he pasado grandes momentos con ellos. Va a ser una Copa del Mundo muy interesante, por decir lo menos. Sobre Qatar el misterio es más grande. Tiene la enorme ventaja (sobre todo a comparación de Rusia) que las sedes están realmente cerca una de otra. Uno podrá ver tres partidos por día ya que los estadios más alejados están tan sólo a dos horas y media en excelentes carreteras. Además, contra lo que podría pensarse, sus leyes son bastante liberales y las mujeres gozan de muchas libertades en comparación de otros países de la zona. El principal problema es el calor. En Julio la temperatura promedio es de ¡42 grados! Aunque los qataríes han hablado de poner estadios con aire acondicionado, eso no implica que, al salir de ellos, los aficionados se derretirán. Además, el gasto energético y el consecuente impacto al medio ambiente no deben desdeñarse. Es, además, un país sin tradición futbolística alguna. Nunca estuve ahí pero hace unos años entrevisté al entonces técnico de la selección qatarí, Jorge Fosatti, que me contaba cómo, a pesar de los refuerzos internacionales de altura, la gente simplemente no va a los estadios. Si Sudáfrica fue el primer país sede en quedarse en la primera ronda en un Mundial, Qatar puede ser el primero en perder todos sus partidos de la Fase de Grupos. Eso sí, dinero hay, y mucho. Será un Mundial cómodo para los visitantes (aunque carísimo), y sin peligro alguno. Va a ser también interesante, aunque no me imagino mucho qué se podrá hacer más allá del futbol. Es un país esencialmente sin cultura y con muy poco territorio. Me imagino que usarán los petrodólares para importar espectáculos de altura y echarán la casa por la ventana en atracciones inimaginables. Por lo menos eso hará que valga la pena el asunto. En fin, serán Mundiales poco comunes, como ya nos tiene acostumbrados la FIFA últimamente. Mis candidatos favoritos eran España y Estados Unidos, por obvias razones, y aunque me gusta Rusia, Qatar sinceramente no me convence nada. Habrá que ir pronto para confirmar esa impresión o desmentirla, así que vale la pena empezar a ahorrar. P.D. El nombre oficial en español del torneo es Qatar 2022, no Catar como la Real Academia insiste en imponer. El cambio en las reglas del idioma aún no ha sido ratificado y es muy probable que no lo sea, así que, por lo pronto, catar, sólo los vinos, el país sigue escribiéndose con q. Como siempre, pueden seguirme en www.twitter.com/martindelp y en mi blog www.martindelpalacio.com. Esta semana pueden leer un análisis táctico de la goliza del Barcelona al Real Madrid y algunos otros textos interesantes en relación al futbol o sobre otros asuntos.

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