Cruz Azul, la mala suerte y una derrota inexplicable

No quiero pensar lo que deben sentir los aficionados de Cruz Azul en este momento. De todas las derrotas que ha sufrido el equipo en los últimos años, esta debe ser la más dolorosa.

No quiero pensar lo que deben sentir los aficionados de Cruz Azul en este momento. De todas las derrotas que ha sufrido el equipo en los últimos años (y han sido muchas), esta debe ser la más dolorosa. Ante el archirrival, con dos goles en el último minuto, tras jugar 70 minutos con un hombre más… No puede haber peor escenario que ése. El análisis posterior al encuentro en los medios y redes sociales fue, en general, lapidario. A los cementeros les faltó sangre. Su técnico, Memo Vázquez, decidió echarse atrás cuando tendría que haber matado el partido. El América lo quería más, y por eso los siempre conformistas jugadores celestes recibieron su castigo. Explicaciones que suenan lógicas, a la vista de los constantes fracasos del equipo cementero a la hora buena pero que, en realidad, están completamente equivocadas. Cuando el ser humano conoce el final de una serie de acontecimientos, tiende a pensar que dicha conclusión era inevitable. Cruz Azul se echó atrás, sus jugadores son “pechos-fríos”, no saben jugar finales, en consecuencia, perdió. ¿Lógico? ¿No? Pues sí, pero falso. Lo que sucede en esos casos es un fenómeno llamado “Prejuicio de retrospectiva” (“Hindsight bias” en inglés), en el que tratamos de explicar las causas de un acontecimiento por sus consecuencias. Como diría el Chapulín Colorado, “lo sospeché desde un principio”. El problema es que la cosa no funciona así. Si se leen los tweets y posts de Facebook de los aficionados durante el partido, prácticamente nadie adelantó que el América le daría vuelta al resultado. Me pasé media hora buscando y no vi un solo comentario que dijera “Quedan 5 minutos, pero las Águilas ganarán porque los celestes tienen sangre de atole”. En general, la conclusión era la misma, Cruz Azul ya era el campeón y había roto su “maldición”. Por supuesto, no fue así y lo que queda es tratar de buscar explicaciones. Pero no es fácil, en buena medida porque, muchas veces, no las hay. De hecho, creo que en este caso, las razones de la derrota celeste se resumen a dos. Falta de capacidad y, sobre todo, mala suerte. “En el futbol la suerte no existe”, dirán algunos, y estarán totalmente equivocados. Cualquier fenómeno universal tiene un importante factor de azar, y en un evento deportivo, en el que cada jugada depende de lo que suceda en la anterior, la suerte juega un papel aún más importante. Cruz Azul no hizo nada distinto a lo que había intentado en toda la Liguilla. Conseguir una ventaja y administrar el resultado. Le salió con Morelia y le salió con Santos. No sólo eso, sus jugadores tuvieron tres oportunidades monumentales para matar. Fallaron por falta de capacidad en el mano a mano, pero en la de Teófilo Gutiérrez no se puede tener peor fortuna. Que la pelota rebote dos veces en la parte interior del poste y no entre es algo pocas veces visto. Y luego llegaron los dos goles de América, que había tenido algunas, y había sido valiente, pero nada del otro mundo. El primero es un remate bastante flojo de Mosquera, al que “Cata” Domínguez decide no meterle el pie para evitar un autogol y se cuela a paso de caracol. El segundo es el remate de Moisés Muñoz, que iba para afuera, y al que, a diferencia de su compañero minutos antes, Castro decide meterle el pie… y se convierte en autogol. Dos decisiones opuestas con el mismo resultado. Y eso sin hablar de las circunstancias que llevaron a esos córners, en las que, con un rebote distinto, nunca hubieran sucedido. Esto no quiere decir que las Águilas no tengan mérito. Por supuesto, estaban dejando la piel en la cancha incluso con un hombre menos. Aunque en realidad no les quedaba de otra, ¿qué otro equipo en sus circunstancias no hubiera salido a morir o matar? Las circunstancias se les presentaron de una manera poco común y ellos supieron aprovecharlas. Con fortuna o sin ella, el América ganó el título y hay que felicitarlo. Y sólo baste recordar que, mucho antes, la suerte le había dado la espalda con la expulsión de Molina, pésimamente juzgada por Paul Delgadillo. Por ello, deben celebrar al máximo esta remontada épica, de esas que todos sus aficionados habrán asegurado haber visto en el estadio Pero eso no quiere decir que el Cruz Azul haya perdido porque lo mereció. O que su derrota deba ser atribuida a las mismas causas que todas las anteriores. Por supuesto, cuando un equipo pierde tantas finales, la tentación es agruparlas todas, pero las circunstancias de cada una son diferentes, aunque el resultado sea finalmente el mismo. ¿Podría haber hecho algo distinto Memo Vázquez? Seguramente sí, y probablemente los cementeros se habrían coronado. Pero eso no quiere decir que lo que hizo esté mal intrínsecamente. Al contrario, un técnico puede hacer todo bien y perder de cualquier forma, porque las decisiones de los jugadores son las que marcan el camino. Eso no servirá de consuelo alguno a los seguidores celestes, claro, ni pretende quitar nada de lustre al título azulcrema. Simplemente trata de explicar una situación en lugar de caer en el lugar común y la excusa fácil. Dos comentarios más, para rematar. 1.- Me da muchísimo gusto que la revolución le haya hecho justicia a Miguel Layún. Por años fue, injustamente, la burla del futbol mexicano por el “pecado” de ser representado por Guillermo Lara. Sin ser un crack, siempre fue un jugador razonable, que no por nada jugaba en América sin importar los cambios de técnico. Con su penal, de una vez y para siempre, dejó atrás las burlas. 2.- Por ahí escuché que alguien criticaba al técnico Memo Vázquez por poner a Alejandro Castro a tirar un penal después de haber marcado el autogol. Si el defensa lo hubiera cobrado débil o al centro se entendería, pero ¡se resbaló cuando ya había engañado a Muñoz! No veo cómo un carácter más fuerte podría haber evitado esa falla. Si querían un ejemplo perfecto de “Prejuicio de retrospectiva”, ahí está. Como siempre, los invito a comentar en la sección de abajo, el mail de arriba y en www.twitter.com/martindelp. Un placer siempre hablar de futbol con todos.

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