Ellos no se doparon, pero otros...

En los últimos dos años, más de cien atletas han registrado clembuterol en la sangre por comer carne en México y no han sido sancionados

El nuevo clembuterol-gate ha sido el colmo de la ridiculez. Primero el anuncio de que dos jugadores habían salido positivo, sin decir los nombres. Después la especulación infinita de los periodistas para saber quién fue. Luego, las filtraciones de algunos medios que “ya sabían que era Corona”, para que después resultara que no necesariamente era cierto. Y, para terminar, los análisis de las consecuencias que el dopaje positivo traería. Si la Federación es coherente consigo misma (no podría asegurarlo, pero debería), y los niveles de la sustancia en la sangre son tan bajos como se dice, los dos positivos van a ser perdonados. En los últimos dos años, más de cien atletas han registrado clembuterol en la sangre por comer carne en México y no han sido sancionados. Si se hace ahora, sería una injusticia terrible, porque sería por circunstancias que no se podían evitar. ¿Qué querrían, que los futbolistas se hicieran vegetarianos? En realidad, el anuncio mismo tiene más que ver con la denuncia que hiciera el ex portero y ahora estrella del Cereso, Omar Ortiz, que por el hecho mismo. “El Gato” afirmó que se dopó por años y que nunca salió detectado en examen alguno. Después apostilló con la hilarante declaración de que nunca lo hizo para mejorar su rendimiento (¿entonces, para qué?), pero ciertamente puso en evidencia que los sistemas en la Liga MX no funcionan como deberían. Hace no demasiado, tuve la enorme suerte de leer dos artículos que cambiaron totalmente mi perspectiva en cuanto al dopaje. El primero fue una entrevista con Charlie Francis, el entrenador que proveía las sustancias a atletas como Ben Johnson, Marion Jones o Tim Montgomery. En ella, esencialmente afirma que 80% de los atletas que compiten en unos Juegos Olímpicos se dopan, y que simplemente están por encima de la tecnología antidoping. Es de 2000, así que tiene unos años y la pueden leer aquí, pero hay otro artículo, que ahora no puedo encontrar, en el que repetía lo mismo poco antes de su muerte, en 2010. El segundo texto es aún más interesante, es la crónica de un ciclista amateur, que, para descubrir la diferencia que implica utilizar las sustancias, decidió probarlas en sí mismo para prepararse para una carrera no competitiva de 400 kilómetros. Los resultados fueron impresionantes. El tipo mejoró en todo (¡hasta su capacidad visual!), pese a no ser un atleta de alto rendimiento, no tener acceso a los químicos más avanzados del mercado y tomar dosis muchísimo más bajas que los atletas que lo hacen para buscar una medalla. El artículo no tiene desperdicio alguno y lo pueden encontrar aquí . Esencialmente, lo que dicen es que cualquiera puede mejorar utilizando sustancias prohibidas. Y no sólo hacerse más fuerte o más explosivo. Sirven para cualquier cosa: para poder entrenar más tiempo, recuperarse de lesiones muchísimo más rápido, estar listo para un entrenamiento después de haber terminado un esfuerzo durísimo. En resumen, para lo que uno quiera. Eso echa por tierra la noción, repetida desde los tiempos de Maradona, de que en el futbol doparse no serviría. Sí lo haría, y mucho. Te permitiría ser más rápido en la cancha, tener más tiempo para entrenar, ser más fuerte en los choques, saltar más alto. Esencialmente, todo lo que necesita un jugador, salvo la visión de campo y la inteligencia. En el futbol, en general, se han producido muchísimas acusaciones, la más importante, la del técnico checo Zdenek Zeman, que dijo que la Juventus de Zidane, Del Piero y Nedved, tenía “una farmacia” a disposición de los jugadores. Sus palabras no sólo no fueron tomadas en serio, sino que el entrenador fue ridiculizado y empezó un peregrinar por clubes modestos, pese a su gran capacidad. Sin embargo, después del famoso Moggi-gate, en el que se descubrió que la directiva de la Vecchia Signora había utilizado varios métodos ilegales para asegurarse triunfos, algunos empezaron a dudar si las palabras de Zeman no habían sido ciertas después de todo. El problema, por supuesto, es que, a esas alturas, era imposible comprobar nada. Y esa actitud indolente prevalece en las autoridades. El doping no parece ser tomado en serio en el futbol. Pero, por lo menos por lógica, debería ser mucho más. Con las acentuadas diferencias económicas que se han producido entre ganadores y perdedores en los últimos años, el estímulo para que un atleta utilice sustancias prohibidas es inmenso. Lance Armstrong, Alex Rodríguez y compañía habrán quedado en ridículo tras el descubrimiento de su dopaje sistemático, pero las decenas de millones de dólares que ganaron siguen tan campantes en sus bolsillos. Como sucede en el ciclismo, atletismo, beisbol, futbol americano e incontables otros deportes, un futbolista perfectamente podría mejorar su rendimiento metiéndose EPO, hormona de crecimiento o los muchísimos químicos de altísima gama que aún no son descubiertos en los exámenes. A final de cuentas, podría ser la diferencia entre jugar en Primera A toda su vida, o terminar con un contrato millonario en Europa, así de importante… ¿Significa eso que estoy apuntando a alguien en particular? No, lamentablemente no conozco de ningún caso. Pero sí que es más que probable que el dopaje sea muchísimo más prevalente en el futbol que lo que las autoridades quieren aceptar, y que debe haber jugadores que hayan burlado el sistema por años ya, sin ser descubiertos. ¿Quiere decir que los del clembuterol-gate son culpables? Tampoco. Esa sustancia ni siquiera es buena para mejorar el rendimiento, y menos en esos niveles. Si alguien quisiera doparse en serio, tendría armas mucho más poderosas al alcance de su mano. Si las autoridades mexicanas quieren poner realmente el ejemplo, que mejoren sus sistemas antidopaje y los hagan mucho más frecuentes. Sólo entonces podremos ver qué tanto sucede en el futbol mexicano… y quizá ni así, porque se ha demostrado que los tramposos siempre están un paso adelante que los exámenes, pero por lo menos tendremos la conciencia tranquila de que se está haciendo todo lo posible por descubrirlos. Como siempre, pueden opinar en el mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp. Todos los comentarios son leídos y bien recibidos.

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