La liga mexicana está en crisis (pero no este torneo)

En las 6 jornadas disputadas, se ha marcado un total de 1.96 tantos por encuentro

En estas últimas semanas, han salido innumerables artículos que se refieren al bajo promedio de goles que, hasta ahora, sufre el campeonato mexicano. En las 6 jornadas disputadas, se ha marcado un total de 1.96 tantos por encuentro, cifra que, de seguir así, sería la peor en la historia.

A partir de ese número, no nos hemos cansado de leer análisis que indican que la liga mexicana está en crisis, que los partidos son más aburridos que nunca y que medidas inmediatas se requieren para detener este desastre. Estamos ante el apocalipsis y muy pronto los aficionados mexicanos tendrán que padecer la ya irremediable tormenta de 0-0 que se avecina, porque la cosa no hará más que empeorar. ¿No es así?

En realidad, la situación no es para tanto. Los análisis al respecto se han hecho de forma demasiado precipitada y con información incompleta. En consecuencia, la reacción ha sido exagerada. Por ello, me puse a sacar números para ver si la situación es tan desesperada como nos la pintan.

Es verdad que el 1.96 goles por partido está muy por debajo del promedio habitual de los últimos años en el futbol mexicano, que es de 2.45, pero lo más probable es que sea una aberración estadística que se corrija con el paso de las jornadas dado que las seis disputadas están lejos de ser una muestra representativa. Incluso, si no se llega al nivel habitual, no sería para hacer drama. Sin ir más lejos, en el Apertura 2013 el promedio fue de 2.55 y nadie mencionó que se tratara de un torneo más espectacular de lo habitual.

De hecho, en los últimos cuatro torneos el promedio se ha mantenido casi sin cambios. Al 2.55 del torneo pasado le antecedió un 2.45 en el Clausura 2013 y antes un 2.47 del Apertura 2012. Seis meses antes, en el Clausura 2012 se había registrado otro 2.45. Así, no hay tendencia que nos diga que, por lo menos con respecto a sus antecesores inmediatos, el torneo actual sea de algún modo preocupante.

El problema está en que, en el más largo plazo, sí hay una clarísima tendencia a la baja que parece imposible de revertir. Una de mis primeras notas cuando me nombraron Coordinador General de La Afición en 2003 fue, precisamente, un análisis del promedio de goles de la liga. Los resultados fueron asombrosos. En aquel Apertura 2003, la liga mexicana registraba un insólito promedio de 3.02 goles por partido, por encima hasta de Alemania, que por casi 20 años ha sido la liga más goleadora de Europa.

Y no se trataba de una aberración estadística. Durante esos años, y hasta 2005. el promedio se mantuvo rondando los tres goles por partido, pero desde entonces ha ido claramente a la baja. Incluso no hace falta irse tan lejos para observarlo. Los cuatro torneos que comprenden el periodo 2010-2011 tuvieron los siguientes promedios de goles: 2.81 (Apertura 2011), 2.60 (Clausura 2011), 2.51 (Apertura 2010), 2.69 (Clausura 2010).

Como ven, las cantidades han ido en franco declive, y el problema es que no parece haber una razón muy clara. El formato sigue siendo el mismo, el número de equipos también (aunque en la “época dorada” de 2000-2005 eran 20, no 18), no han cambiado los extranjeros ni las reglas. En resumen, la razón del descenso del número de goles es un misterio.

Y del mismo modo, es muy difícil proponer  soluciones. Las habituales, que se repiten hasta el cansancio en programas de análisis, no parecen garantizar nada. Por ejemplo, disminuir el número de extranjeros. Eso quizá estaría bien para la selección mexicana pero sería un desastre para la Liga MX. ¿Por qué? La mayor parte son delanteros, y suelen ser quienes encabezan la tabla de goleo. Quitas a esos foráneos y disminuye la capacidad de hacer goles.

Otra idea es eliminar los partidos a las 12 del día, pero no serviría para nada en materia de goles. En 2000-2005, los Pumas fueron uno de los equipos más goleadores del país, y siempre jugaron como locales a esa hora. Además, es lógico pensar que los defensas se cansan igual que los delanteros, así que los cambios de horario no parecen hacer diferencia.

Lo típico es decir, “que se eliminen los torneos cortos, que se quiten las liguillas”, pero las dos cosas existían en ese periodo dorado del futbol mexicano que ya les mencioné, y la cantidad de goles era muy superior a la actual.

Dándole vueltas, y descartados por FIFA los cambios radicales a las reglas –por ejemplo, dar más puntos por goles anotados- lo único que se me ocurre es eliminar el descenso. Así se podría trabajar a más largo plazo, lo que permitiría que los técnicos dejaran de ser ratoneros para evitar las derrotas. Aun así, tampoco pondría las manos al fuego por la propuesta.

Esta es, entonces, una columna sui generis. En general me gusta proponer soluciones a los problemas que analizo, pero en este caso no se me ocurre demasiado. Los invito a que me manden ideas al correo de arriba o a www.twitter.com/martindelp. Después de la polémica de la columna de la semana pasada, he decidido dejar de leer y responder los comentarios de la sección de abajo por un tiempo, así que si tienen ganas de proponer les pido que lo hagan al mail o en Twitter. Saludos.

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