Serenidad y paciencia

No ha pasado siquiera la primera mitad del campeonato, y no sería la primera vez que un arranque promisorio se convierta en un desastre final.

El sábado juegan América y Pumas. Por lo que se puede leer en las redes sociales, el partido es entre un equipo en crisis y otro que está en buen momento. Dado el mal momento de las Águilas, podría ser el día en que los universitarios por fin terminarán con esa terrible racha de seis derrotas seguidas. Incluso, y aún después de tantos triunfos consecutivos ante su odiado enemigo, los aficionados americanistas no parecen demostrar la confianza que les caracteriza.

En la práctica, sin embargo, la cosa está mucho menos clara. Aunque han perdido dos partidos de forma consecutiva y en la prensa ya se analiza su “mal momento”, las Águilas están en tercer lugar de la tabla general y cuentan con la segunda defensa menos goleada del torneo. Los Pumas están mucho mejor que en sus terroríficas temporadas anteriores pero, a fin de cuentas, están en quinto lugar, con un punto menos que su archirrival. Si se le suma el factor campo, el favorito tendría que ser el América.

Esto no quiere decir, por supuesto, que los universitarios no puedan ganar. Es más, como aficionado del equipo, ojalá lo hagan, nada me haría más feliz que poderme burlar de mis amigos americanistas, que me han traído a pan y agua estos años. La idea va más bien por el lado de que a veces hay que intentar no dejarnos llevar por las narrativas y, en lugar de ello, analizar la evidencia. Así, podremos sacar conclusiones más sólidas y no precipitarnos en los juicios.

Otro caso interesante en este sentido es el de Marco Fabián. Al iniciar el torneo la historia era que el ex jugador de Chivas no podía dejar la fiesta. Se filtró una foto suya tomando una cerveza en un restaurante y volvieron a aparecer las críticas que lo calificaban de irresponsable y poco profesional. Siete jornadas y cuatro goles más tarde resulta que ya se enfocó, al punto que algunos de los que lo mataban hace unas semanas, ahora se sorprenden porque no fue llamado a la Selección.

Pese a ello, nadie sabe a ciencia cierta si el mediocampista ha realmente dejado la fiesta. Es más, ¡más allá de rumores, no se sabe si en los últimos tiempos estaba saliendo de noche de verdad! Quizá su buen momento se deba a sus nuevos compañeros, o a que ya no tiene la presión de ser quien encabece al equipo, o incluso puede ser que sea el efecto del azar, quizá de aquí en adelante no vuelva a meter ningún gol y entonces los mismos medios que afirman que el jugador ya se ha redimido, empiecen a acusarlo de ser poco profesional.

Una historia más: la “sequía” de Oribe Peralta. Es cierto que normalmente, a estas alturas de las temporadas, el delantero de Santos ya encabezaba las tablas de goleo, y que el hecho de no haber marcado un solo gol en el campeonato resulta más que sorprendente. Pero lo más probable es que se trate simplemente de una dosis de mala fortuna y que la suerte se revierta en los próximos partidos. Sacar conclusiones de su falta de gol o decir que está en mal momento es absurdo. Simplemente, es demasiado pronto para juzgar.

Y es precisamente eso lo que hay que entender cuando leamos este tipo de historias o análisis a estas alturas del año. No ha pasado siquiera la primera mitad del campeonato, y no sería la primera vez que un arranque promisorio se convierta en un desastre final o que un jugador que calienta la banca termine siendo el héroe inesperado del torneo.

En ciencia es de sobra sabido que mientras más grande sea la muestra representativa en un estudio, más precisos serán los resultados. Siete partidos no son, ni mucho menos, suficientes para poder llegar a conclusión alguna y podría apostar que muchos de quienes escriben análisis en este momento terminarán tragándose sus palabras dentro de unas cuantas semanas…

O dirán que las circunstancias han cambiado, que Mohamed encontró la cuadratura al círculo, que Marco Fabián volvió a la fiesta o que Oribe volvió a encontrar la calma y por eso regresaron los goles, cuando, en realidad, simplemente se trataba de conclusiones precipitadas, a las que el tiempo puso en su lugar.

Me han pedido que vuelva a participar en los comentarios de la sección de abajo. Lo haré, pero dejando muy claro que mi idea es debatir sobre los contenidos de las columnas y no aguantar ataques personales. Como sea, los invito más bien a opinar en el mail de arriba o en www.twitter.com/martindelp.

 

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