Ahora sí, una nueva Liga MX

La Liga MX es la misma Primera División de antes, con nuevos logo y lema, una página web medio confusa y no mucho más.

Durante muchos años, los directivos del futbol mexicano jugaron con la idea de hacer una Liga Premier. Su idea era imitar, en cierto modo, lo que se había hecho en Inglaterra, donde a partir de su surgimiento, el nuevo campeonato se convirtió en un fenómeno internacional, maximizó sus ingresos y generó un interés totalmente desproporcionado a lo que sucedía con la antigua primera división. Por fin, el proyecto se llevó a la práctica hace tres años. Surgió la Liga MX, con la promesa de convertirse, aunque fuera de un modo más modesto, en el equivalente de la Premier en América Latina. El problema es que, a diferencia de lo hecho en Inglaterra, en la práctica no se cambió nada de nada. La Liga MX es la misma Primera División de antes, con nuevos logo y lema, una página web medio confusa y no mucho más. En realidad, la mayor diferencia es administrativa. La máxima categoría ahora se maneja por separado de la FMF, y toma sus propias decisiones, pero éstas no son muy distintas a las anteriores. En suma, en el tiempo que lleva el experimento, éste no ha satisfecho las expectativas, como lo demuestran claramente los problemas recientes en que se han visto involucrados sus equipos. Lo de Querétaro era difícil de prever, aunque ya hacía tiempo que se levantaban sospechas sobre Oceanografía, pero que Puebla y Jaguares (y Atlas, antes de ellos) no pagaban sus salarios a tiempo lo sabían hasta los periodistas que viven en otros países (o sea, yo). El descrédito en el que ha caído la Liga MX es peor en la medida en que no se toman medidas para solucionar sus problemas. Hasta ahora, la respuesta de Decio de María y su gente ha sido bastante tibia, aunque, para ser justos, las circunstancias, sobre todo en el caso de Querétaro, no le dejan mucha alternativa. Desafiliar al equipo significaría la cancelación de contratos de televisión y con patrocinadores, pérdida de asistencia en los estadios y condenar al desempleo temporal a más de 100 personas. Sin embargo, sí se antoja necesario que se hagan cambios en el cortísimo plazo para que, por lo menos, al “nuevo” torneo se le quiten esas comillas y se convierta en lo que los directivos soñaban; una liga cuyo nombre se mencionara con orgullo y no con la burla actual. Yo no tengo poder de decisión alguno, pero sí me gustaría apuntar algunas sugerencias. La primera es la más importante. Inspirarse en las competiciones estadounidenses para estructurar el formato de la Liga MX. ¿Qué quiero decir? Hacer, en principio, un torneo de 16 equipos, desaparecer la Liga de Ascenso, crear en su lugar ligas regionales y de filiales, y ampliar el número de escuadras por medio de expansión, cuando se considere que hay un proyecto sólido en sus plazas. ¿Qué se ganaría? En primer lugar, solidez. Durante años pensé que lo mejor para el futbol mexicano sería tener 3 ascensos y 3 descensos, pero ahora veo que es completamente imposible. Sencillamente, no hay plazas ni empresarios para mantener más de 16 equipos de buen nivel, y quizá ni siquiera tantos. En la nueva Liga MX sólo podrían estar aquellos equipos que garanticen por medio de avales financieros el pago de la nómina de sus equipos y los gastos relacionados. Además, se tendría un mejor control de los participantes, y sería posible obligarlos, por ejemplo, a tener estadios modernos, o garantizar trasmisiones de televisión de primer mundo. ¿Se perdería el interés por el futbol en otras plazas sin ascenso? No necesariamente. Seamos francos, en la actualidad no es que los equipos que están en la Liga de Ascenso tengan muchas esperanzas. Sólo sube uno a Primera y muchas veces es vendido. Además, sin descenso, los equipos de la máxima categoría podrían planear a largo plazo, sin el temor de que su franquicia se deprecie al caer a un infierno del que es realmente complicado salir. Creando torneos regionales y de filiales, se podría incentivar la competencia interna y preparar a los equipos para una posible expansión. En esta Liga tendría que aceptarse la multipropiedad, por lo menos hasta que no se encuentren más dueños sólidos. Está claro que son sólo unos pocos los que pueden hacer frente a los gastos que implica tener un equipo competitivo así que se impone tomar una decisión: o se deja que esos pocos gestionen más de un equipo, o se acepta que el campeonato tenga menor nivel. Es así de simple. Sin ir más lejos, en la MLS, que ahora tantos toman como ejemplo, la propia Liga ha sido dueña de las franquicias durante casi toda su existencia. Y el punto más delicado es que las finanzas de los equipos tendrían que hacerse más transparentes, sobre todo en lo que se refiere a contratos de televisión. Una de las principales razones por las que la Liga española está en una crisis terrible es porque Real Madrid y Barcelona se llevan 70% de los ingresos. En la Premier el asunto funciona de una manera muy distinta, porque las negociaciones son colectivas. En México, por obvias razones, eso sería imposible pero, con una mayor transparencia y un mejor reparto, se conseguiría que las plazas pequeñas tuvieran acceso a los recursos suficientes por lo menos para garantizar su supervivencia y un crecimiento modesto. Se me ocurren muchas otras sugerencias pero la naturaleza del futbol mexicano, con actores y medios tan poderosos, las hacen imposibles. Además, se me acaba el espacio así que tendré que limitarme a estas tres, que son las más importantes y las que, me parece, cambiarían la cara de la Liga MX en el menor tiempo posible y le permitirían, ahora sí, dar un pasito hacia ese sueño de ser la Premier de América Latina. Como siempre, si quieren comentar o preguntar cualquier cosa pueden hacerlo en el mail de arriba, la sección de abajo o en @martindelp. Yo estaré encantado en ampliar estas ideas o considerar algunas nuevas.

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