Ya bájenle a las quejas

La liga mexicana está más pareja que nunca. 17 de los 18 equipos aún tienen posibilidades matemáticas de calificar

La liga mexicana está más pareja que nunca. 17 de los 18 equipos aún tienen posibilidades matemáticas de calificar y entre el tercero y el decimosexto lugar de la tabla hay apenas cinco puntos de diferencia. Las tres jornadas que quedan serán realmente emocionantes, porque todos las escuadras de la liga se juegan algo. Pese a ello, lo único que leemos es que la liga es mediocre por esa razón. Que en otras ligas, más desarrolladas, no pasa lo mismo, y ganan los equipos que lo merecen. Que en México cualquiera le puede ganar a cualquiera, y eso es muestra de irregularidad. Y así hasta el infinito. La verdad es que esa cantaleta me tiene bastante cansado. No sólo porque no es nueva, cada torneo es más o menos lo mismo, sino porque en realidad una cosa no tiene nada que ver con la otra. Al ver las estadísticas ¿podemos concluir que el torneo mexicano es mediocre? No. Lo único que podemos saber es que es parejo. Curiosamente, en Europa, en cuyos torneos tratamos de inspirarnos, la queja es totalmente la opuesta. Ahí protestan porque los líderes están robando la liga. Que en Alemania el campeón ya es el Bayern, que en Francia el PSG casi se corona. Que en España la diferencia entre los tres líderes y los otros es tanta que se juegan dos torneos, y así hasta el infinito. Ya quisieran ellos tener un torneo donde faltando tres jornadas todos los equipos se jugaran algo, y no uno en el que, como la mitad sólo está esperando a que empiece la siguiente temporada, circulen las sospechas de maletines enarbolados por equipos grandes para incentivar o comprar los partidos de las escuadras que ya no pueden descender pero que tampoco tienen aspiración alguna al título. La verdad es que nos quejamos porque queremos, porque encontramos un placer morboso en hacerlo. Nadie habla de la “mediocridad” de la NFL, en la que muchas veces los equipos califican a los playoffs con sólo la mitad de los partidos ganados. Nadie dice que, como hay playoffs, los equipos no se concentran en ganar todos los partidos posibles, porque no es necesario para calificar. Porque, además, ese pretexto es el más ridículo de todos. Puede ser que después de un buen arranque, un equipo mexicano afloje la rienda sabiendo que estará en liguilla. Pero, ¿para qué diablos una escuadra no “le echaría ganas” a sus juegos arriesgando una posible calificación? No tiene sentido. No quiero decir con esto que nuestro torneo sea excelente. Lejos de ello. Simplemente que culpar al sistema de competencia por una supuesta mediocridad es absurdo. Si se jugaran torneos largos y el campeón fuera quien hiciera más puntos, casi podría asegurar que habrían muchos más partidos a bajo ritmo. ¿Por qué lo sé? Porque lo vivo en España cada temporada. A partir de la fecha 33-34, los torneos se mueren. Los equipos salvados dejan de matarse en la cancha y desaparece el incentivo para la mitad de la liga. Pero ni siquiera hay que esperar tanto. En México se confunde un partido malo con uno en el que los equipos “no le ponen huevos”. Si ese fuera el caso, el Getafe, el Rayo Vallecano, el Betis o el Valladolid no le pondrían huevos jamás. La liguilla es uno de los grandes inventos del futbol mexicano. Quitarlo no sólo sería matar a la gallina de los huevos de oro sino que sería absurdo desde el punto de vista del espectáculo. Nadie nos garantiza que los partidos mejoren, sólo nuestras teorías, que no están realmente sustentadas en nada. Sería mejor entonces centrar el debate en qué es lo que realmente podemos hacer para mejorar nuestra liga en lugar de quejarnos sin reflexionar demasiado. Seguro podemos encontrar elementos más importantes para lograr que nuestro futbol deje atrás esa mediocridad que tanto cacareamos y pueda llegar al primer mundo. Como siempre los invito a comentar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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