El futbol como 'opio moderno del pueblo'

Aunque nos quieran hacer creer lo contrario, somos capaces de interesarnos por varias cosas a la vez.

Ayer, Fernando Ruiz Moffat, un muy buen amigo, también periodista, publicó un acertadísimo estado de Facebook. Lo reproduzco completo, porque vale la pena. “Qué ridículos los que buscan una pose intelectualoide criticando al futbol y a quienes gustamos de practicarlo y seguirlo. Citando a Borges, tratando de idiotas a todos los que nos gusta incluidos, para tal caso, Villoro, Gramsci, Galeano, Camus, Auster y muchos otros. El futbol no provoca enajenación por si solo. El futbol no evita que abramos un libro ni hace más pobre a un pueblo oprimido”.

Sus palabras hacen eco de algo que he estado pensando desde hace tiempo. Por meses he escuchado quejas y quejas sobre el Mundial y, durante toda mi vida, con respecto al futbol. “El opio moderno del pueblo”, dicen. “El espejismo para tapar los males de nuestra sociedad”, argumentan. “Deberían gastar ese dinero y tiempo en algo que realmente sirva”, reflexionan. Y, cada vez que las escucho, pienso que algo no está bien con esa argumentación.

En primer lugar, porque es simplista. Durante toda su historia, la humanidad ha complementado sus necesidades básicas con otras quizás menos esenciales para la supervivencia, pero igualmente importantes. El ser humano necesita comer, dormir, respirar, reproducirse… pero, de igual modo, para tener una vida plena, debe  pasarla bien, divertirse. Cada civilización ha aderezado su vida cotidiana con juegos y pasatiempos. El futbol es sólo el último heredero de las competencias griegas, del juego de pelota prehispánico, de las carreras de cuadrigas bizantinas,  incluso de la opera y el ballet. Pasatiempos, temas de conversación, espacios de diversión.

En aquel entonces, como ahora, se criticaba a dichas actividades porque desviaban la atención de temas, en teoría, más importantes, sin pensar que, para quien los sigue con atención, o las practica, son fundamentales precisamente por eso, porque le permite alejar su mente de las preocupaciones cotidianas.

En segundo lugar, el argumento de “la eterna distracción” es equivocado. ¿En serio piensan que el Mundial afectará las discusiones sobre la Reforma Energética? Lamento decirles que la gente, en general, no está particularmente interesada en la discusión política, y no lo estará menos por estar pensando en el futbol. Ya de plano el argumento de que la gente no seguirá las discusiones en el Canal del Congreso por ver los partidos es de risa loca. El mexicano promedio, y esencialmente cualquiera en el mundo, preferiría un maratón de conciertos de Arjona a echarse una discusión legislativa, cualquiera que sea.

En tercer lugar, el argumento es molesto porque presupone que todos somos idiotas y fácilmente manipulables. Resulta que el futbol no nos gusta por ser una competencia deportiva, ni por hacernos sentir parte de algo más grande, ni por su capacidad de entretenernos y emocionarnos. Si somos aficionados es porque los grandes poderes tienen un plan siniestro y retorcido para distraernos de lo importante y nosotros somos sus peones. Quienes repiten esa hipótesis ya se salieron de la matrix, descubrieron el plan, y ahora quieren iluminarnos. Muchas gracias… pero no gracias.

En realidad, quienes creen que el futbol es la causa de los males de la sociedad suelen ser los mismos que ven conspiraciones en todos lados y las reformulan una vez que sus argumentos originales resultan falaces. Aquellos para los que el “piensa mal y acertarás” es un estilo de vida. Los mismos envejecen soñando con el momento en que una de sus millones de teorías resulte ser cierta, y puedan repetir “se los dije” a todo aquél que se ponga enfrente.

Si les divierte, maravilloso. Quizá sea ese su propio opio; quizá sean ellos los manipulados por los líderes de opinión que buscan significados ocultos por todos lados. Los demás, por suerte, nos estamos preparando para disfrutar con el mayor evento deportivo de cada cuatro años. Y también, por supuesto, para seguir los debates de la Reforma Energética y preocuparnos por lo que sucede en el mundo porque, aunque nos quieran hacer creer lo contrario, somos capaces de interesarnos por varias cosas a la vez.

Como siempre, los invito a comentar en el mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp

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