Receta para llegar al quinto partido

Es momento de analizar lo que le espera al Tri para el futuro.

Ahora que terminó el luto por la eliminación de México y que le bajamos un poco a los memes de Robben y los hashtags sobre el penal, es momento de analizar lo que le espera al Tri para el futuro. Evidentemente, nadie quiere que se repitan las angustias del proceso pasado, así que se requiere una buena planificación para evitarlo. Aquí algunas ideas. Deslindar responsabilidades del proceso 2010-2014. Tras la buena actuación de la Selección en el Mundial, parece que ahora todo es alegría y jolgorio, pero no hay que olvidarnos que estuvimos al borde de la ruina. Tres técnicos pagaron con su chamba, pero ningún directivo sufrió las consecuencias. Es momento de hacer un balance y determinar quiénes fueron los culpables del desastre que estuvo a punto de suceder. Quien se tenga que ir, que se vaya con la misma crudeza que utilizaron para despedir a Luis Fernando Tena y Víctor Manuel Vucetich. Comprometerse con un proceso, pero no demasiado. Me queda clarísimo que Miguel Herrera seguirá al frente de la selección, y me parece muy bien. Creo que se le debe dar tiempo y armas para prepararse lo mejor posible rumbo a 2018, pero también que se le deben exigir resultados y hacer un constante análisis del grupo. Al "Chepo" de la Torre se le dejó demasiado tiempo, cuando había perdido ya la confianza del grupo y de los aficionados. Eso no puede volver a suceder. La continuidad está bien, mientras funcione. Si no, mejor cambiar a tiempo que demasiado tarde. Sí a los “partidos moleros”, sí a los partidos en Europa. He repetido muchas veces los enormes beneficios de los “partidos moleros”. Le dan presupuesto a las selecciones menores y femeninas, permiten probar a jugadores de la liga local en el Tri, ayudan a mantener la fidelidad de la afición de Estados Unidos y dan roce internacional al equipo. Lo que hay que hacer es complementar esos partidos con dos o tres al año en Europa, contra selecciones de más alto nivel, para permitir que el Tri se roce con lo mejor y no llegue a descubrir nada al Mundial. Dejar las excusas baratas. Los mejores equipos lo son pese a las circunstancias. Culpar al arbitraje de las derrotas es el recurso del equipo chico, no del que quiere aspirar a algo más. Además, hacerlo nos impide analizar las verdaderas causas de los malos resultados. A veces nos tocará que se equivoquen en contra, otras a favor, pero les aseguro que no hay conspiración alguna en contra de México. ¿Queremos llegar lejos? Ganemos pese a todo y contra todos. Tomarse en serio cada partido, cada torneo. Con dos excepciones, todos los cabeza de serie en este Mundial fueron primer lugar de sus grupos. Los dos que no, Uruguay y Suiza, también calificaron aunque en segundo puesto. México tiene una oportunidad de oro de volver a ser cabeza de serie, ya que habrá dos Copas América en este ciclo, más otras dos Copa Oros y la Confederaciones. Lo que tiene que hacer es llegar lejos en todas. Y, para ello, debe llevar a sus mejores jugadores. Si lo consigue, el siguiente punto se vuelve menos necesario… Rezarle mucho al dios de la fortuna. La verdad es que la suerte no le ha sido demasiado clemente al Tri en los últimos Mundiales. Con la excepción de 2002, desde 94 nos ha tocado en el grupo un equipo que después llegó a Semifinales. Pese a ello, hemos calificado cada vez, sólo para encontrarnos con cruces durísimos. La suerte cuenta en estos asuntos, y si no, que le pregunten a la Argentina de este Mundial. Mantener la calma y no echar culpas a lo tonto. Estoy convencido de que una parte del desastre de esta eliminatoria tuvo que ver con la enorme presión que se le puso al equipo y las críticas desmedidas a ciertos jugadores por parte de prensa y aficionados. No digo que consintamos, pero critiquemos con criterio. Reventar por reventar sólo sirve para desahogarnos o para aumentar el rating de nuestros programas, depende de quien lo haga. Exportar, exportar, exportar. Todos los jugadores que brillaron en este Mundial, aún los más desconocidos, militan en clubes europeos. Una vez que decidimos dejar de echar culpas a lo tonto, afrontemos la realidad. Hasta en el Tri, los “europeos” fueron más que esenciales. Los dueños tienen que entender que es también por su beneficio, porque mientras más jugadores mexicanos triunfen fuera, el mercado será más propicio y se podrá vender más caro. Tienen que irse los más posibles, lo más rápido posible. Asegurarnos de tener un crack. Cuando la situación es desesperada, en los grandes equipos aparece el talento individual. México fue un gran colectivo, pero le faltó ese jugador que marcara diferencias. El que tenemos decidió no ir, por la razón que sea, pero algo así no puede volver a pasar. Cuando surja un jugador distinto, hay que cobijarlo, permitir que su talento explote. ¿Significa eso permitirle cosas que a otros no? Quizá. ¿Significa alabarlo para que clubes en Europa se fijen en él? Bien puede ser. ¿Significa que los clubes tienen que ponerle un psicólogo para que no se “vuele” ante los halagos? Definitivamente. Si queremos llegar lejos, debemos tener ese crack, no hay vuelta de hoja. No pedir imposibles. A ver, nunca vamos a evitar que los directivos privilegien el negocio, o que existan los promotores, o que haya recomendados en Fuerzas Básicas. Por supuesto que hay que reclamar cuando sucede, pero cambiar la naturaleza humana es esencialmente imposible, así que es mejor enfocarnos en lo que se puede. Aprendamos más como aficionados y periodistas y exijamos con bases. Aprender a apreciar lo nuestro. Un argentino siempre opinará que su selección es la mejor. Un brasileño, ni se diga. Un alemán, sin duda. Muchos mexicanos piensan que su equipo está lleno de divas, inflados y petardos, que son ratones verdes y que van a pasar vergüenzas. Quizá diciendo esto me contradiga con el punto anterior, pero por lo menos está en nosotros cambiarlo. Apreciar lo nuestro, e incluso exagerarlo es el primer paso para que en lugar de estar soñando con los Cuartos de Final (a los que ya llegamos dos veces), empecemos a pensar en cosas más grandes. ¿Qué otras cosas se les ocurren? Los invito a compartirlas en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp. Les agradezco muchísimo los mails de la columna pasada. Ya los leí todos y si no he podido contestarlos es porque estoy como loco con el Mundial. Pero prometo hacerlo pronto. Muchos saludos.

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