¿Hay demasiados extranjeros en la Liga MX?

¿No será, en realidad, que el debate debería centrarse en la calidad de nuestras fuerzas básicas y los jugadores que producen?

Cada vez que se escribe un artículo sobre lo que se tendría que mejorar en la Liga MX, aparece un tema, inevitable: la cantidad de extranjeros que juegan en los equipos. En el último par de años, el asunto ha estado más presente en la agenda porque, aprovechando la letra de las leyes mexicanas, algunos equipos han alineado hasta 8 jugadores no nacidos en México lo que, en principio, parece una exageración.

Como saben quienes me han seguido desde hace tiempo, me gusta mucho jugar al abogado del diablo y tratar de ir contra las ideas preconcebidas. Por ello, decidí hacer un análisis sobre si es verdad que hay un exceso de jugadores extranjeros en la Liga MX  y si, como consecuencia de ello, su calidad es más pobre.

La primera medida de comparación son los resultados de las selecciones nacionales en estos últimos años en los que ha aumentado el número de no nacidos en México. Como el Tri ha llegado a la misma ronda en seis Mundiales seguidos, no es difícil entonces establecer que, por lo menos en ese aspecto, el incremento no ha afectado gran cosa. Se podría hablar de resultados regionales, México perdió las Copas Oro de 2002, 2005, 2007 y 2013, y ganó las de 2003, 2009 y 2011. No puede, entonces, asegurarse tampoco que el rendimiento de la selección haya sido afectado.

Vayamos ahora a un argumento un poco más interesante. Los últimos 10 años han sido los mejores en la historia de las Selecciones menores mexicanas. En consecuencia, los egresados de esos equipos deberían encontrar fácilmente un lugar en los clubes de Primera División, ¿no? Pues parece no ser el caso. De la generación Sub-17 2005 sólo 9 jugadores son titulares en la Liga MX o en Europa, y de la Sub-17 2011, apenas 5. Por su parte, son 9 de la Sub-20 tercer lugar en 2011 aunque, por lo menos, prácticamente la totalidad de los medallistas de oro en Londres tiene un puesto titular.

Hay que aclarar que esas cifras son más o menos consecuentes con lo que sucede en todo el mundo con sus seleccionados menores, así que no es que tampoco sea demasiado grave. Aprovechando la comparación planetaria, vale la pena resaltar la cantidad de extranjeros que tienen los clubes en las ligas más fuertes del mundo, muy superiores a las de los equipos mexicanos. De hecho, de las selecciones que quedaron por encima de México en el Mundial, sólo Costa Rica, Argentina y Brasil tienen un límite de extranjeros inferior al de México.

Por supuesto, los dos gigantes sudamericanos, más Francia, Bélgica y otros más no sólo importan jugadores, sino también los exportan. Y ahí está uno de los problemas fundamentales de la liga mexicana, que ve cómo sus equipos aumentan el número de jugadores no nacidos en el país pero no proyecta sus propios talentos al extranjero para renovar su plantilla de locales. Las razones las analicé en la columna pasada, así que digamos solamente que eso se vuelve un hándicap al compararla con otras ligas.

También habría que preguntarse si la disminución de extranjeros no acarrearía un descenso del espectáculo de la liga. Si de por sí nos quejamos de que el torneo es cada vez más aburrido, quitar a uno o dos titulares por equipo y remplazarlos por suplentes, en principio, debería tener consecuencias. Ante eso, el argumento lógico es señalar que el cuarto y quinto extranjero de cada equipo (más algunos naturalizados) no son mejores que los mexicanos, pero déjenme diferir, y para ello utilizaré la tabla de goleadores de la Liga.

En general, los equipos importan más delanteros que defensas, así que lo lógico es pensar que entre los 10 mejores habrá más extranjeros. Y es verdad, en el Clausura 2014 hubo 7 no nacidos en México en el top ten. Lo revelador viene después. Pese a que, en principio hay más nacionales que foráneos, 15 de los primeros 25 puestos son para no nacidos en México.

Y es entonces que vale la pena preguntarse si no estamos viendo el problema desde la óptica equivocada. Los clubes importan extranjeros esencialmente porque les dan mejor rendimiento que los mexicanos. Si fuera uno o dos podríamos hablar de compadrazgos y cochupos, pero son todos, menos Chivas, así que obviamente hay algo más. ¿No será entonces que los jóvenes mexicanos no tienen el talento para competir?

Chivas y Pumas son buenos ejemplos. Los últimos años del Guadalajara han sido para el olvido, al punto que el equipo está al borde del descenso. Más allá de los líos de Vergara con los técnicos, hubo una apuesta clara por la juventud y el resultado fue desastroso. Los universitarios lo intentaron también, y estuvieron flirteando con los últimos lugares de la tabla.

¿No será, en realidad, que el debate debería centrarse en la calidad de nuestras fuerzas básicas y los jugadores que producen? Si nuestros jóvenes no pueden ganarle el lugar al quinto extranjero de un club (o el octavo si se toman en cuenta naturalizados) entonces algo está podrido ahí, porque tampoco es que cuando los mexicanos entran a la cancha hagan una diferencia fundamental.

Por supuesto existe la contradicción de que estamos teniendo resultados históricos en Mundiales con límite de edad pero no somos capaces de producir un flujo más importante de jóvenes mexicanos, y hay que preguntarse por qué. Puede ser que el trabajo que se hace en selecciones sea muy superior al de los clubes, o que haya un problema con la maduración de nuestros futbolistas, pero es un problema que se debe resolver.

Y, sobre todo, son temas que hay que analizar a fondo en lugar de soltar soluciones populistas porque sí. No tengo nada contra reducir el número de extranjeros, pero creo que el nivel del torneo disminuiría y que no solucionaría el problema de fondo, que es la falta de calidad de nuestros jóvenes y la nula exportación de talentos. Hay que buscar por otro lado.

Como siempre, los invito a que opinen en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas