¿Por qué no salen más jugadores mexicanos a Europa?

No tengo una respuesta precisa. Creo que se trata de un conjunto de factores.

En Brasil 2014, México tuvo el mejor Mundial de su historia en el extranjero. La selección impresionó a propios y extraños y cosechó elogios a diestra y siniestra. No era entonces descabellado pensar que clubes europeos se interesaran en algunos de sus integrantes. A final de cuentas, sólo 8 de los 23 seleccionados militaban en el Viejo Continente, ¿quién sería el siguiente en dar el salto?.

Más de un mes ha pasado desde que la selección cayó ante Holanda y la respuesta es, hasta ahora la más inesperada:Rafa Márquez. Incluso dentro del propio mercado europeo, ningún seleccionado mexicano ha sido parte de un movimiento de alto perfil. Mientras tanto, argentinos, colombianos, y hasta costarricenses han acaparado los reflectores.

La pregunta lógica entonces, es ¿por qué? Lamentablemente, no tengo una respuesta precisa. Creo que se trata de un conjunto de factores y lo máximo que puedo hacer es aventurar un conjunto de hipótesis, y con ellas tratar de acercarnos lo más posible a la realidad. Los mexicanos no son suficientemente buenos: Esta sería la hipótesis más lógica. Si no hay calidad, entonces no hay interés. Simple, ¿no? El problema es que los hechos lo desmienten. A final de cuentas, México terminó en décimo lugar mundial, lo que no es poca cosa, y estuvo a cinco minutos de ganarle al tercero. Además, los jugadores mexicanos han tenido cierto éxito en Europa. Giovani, Vela y Moreno son las figuras de equipos razonables en España, sin ir más lejos. Es verdad que el Tri no tiene cracks de talla mundial, pero tampoco la cosa es como para espantar a posibles interesados.

Los jugadores mexicanos son muy caros: Me parece que por aquí empezamos a acercarnos más. Jorge Vergara quiere 10 millones de dólares por Marco Fabián. ¿Es lo que vale en el mercado? Difícil decir. Lo cierto es que es muy raro que un club europeo pague esa cantidad a un equipo fuera de Europa. Normalmente, los equipos trampolín buscan hacer buenos negocios, comprando barato y vendiendo caro, y los traspasos importantes se realizan entre clubes del Viejo Continente. Aunque, claro, todo eso suena muy bien hasta que nos enteramos que el West Ham pagó más de 20 por Enner Valencia.

México no es un mercado atractivo: Esto supera los límites de la lógica de la oferta y la demanda, pero parece cierto. Los clubes europeos no suelen atreverse a arriesgar mucho dinero en contratar jugadores mexicanos y prefieren sudamericanos. ¿Por qué? Es un misterio. El futbolista azteca suele ser tácticamente adaptable y no es conflictivo, pero aún así se paga mucho más por argentinos, brasileños o hasta colombianos y ecuatorianos de calidades similares.

Los jugadores mexicanos no quieren salir: Este era un problema del pasado, aunque me parece que aplica poco ahora. Recuerdo que el Cabrito Arellano se negó a irse al Chievo porque le pagaban lo mismo que en Monterrey, y que Cuauhtémoc se perdió un traspaso al Feyenoord por estar de vacaciones en Acapulco. En la actualidad, los jugadores mexicanos sí hacen sacrificios, aunque los sueldos de la liga mexicana siguen siendo muy altos para la normalidad de Europa. Sin ir más lejos, un jugador promedio de Tigres gana más de lo que lo haría en el 75% de los equipos de la Liga Española.

Los directivos mexicanos son difíciles: Jorge Vergara ha vendido a varios futbolistas mexicanos al extranjero. Y, pese a ello, se avienta joyas como la de de Marco Fabián. Hace dos días decía que estaba contento con la propuesta del Stuttgart, y que su pase dependía de Cruz Azul. Hoy dijo que la oferta era ridícula. ¿O sea, cómo? El problema con los directivos mexicanos es que no entienden que el mercado no es atractivo y que hay que abrirlo para que lo sea. Y eso sin contar el “Pacto de Caballeros” o lo que quiere hacer Tigres con Alan Pulido. La cosa no es fácil.

Los promotores mexicanos no son buenos: Me lo contaba un representante. Cuando un promotor argentino se entera de que un club europeo está interesado en un jugador que no es suyo, le habla de inmediato a su agente, aunque sea para tratar de sacar tajada. Cuando pasa con un mexicano, se hace el occiso aunque eso signifique que nadie haga negocio. En el mundo de los traspasos, los representantes son absolutamente esenciales. Tener uno con los contactos correctos y las habilidades justas de negociación es la diferencia entre acabar en un gran equipo europeo o en uno de segunda. El hecho de que sean tan pocos los jugadores mexicanos que acaban en Europa significa casi por extensión que son pocos los representantes mexicanos capaz de colocarlos en un club importante.

Los jugadores mexicanos no tienen pasaporte comunitario: Esto parece poca cosa pero es realmente importante. En casi todas las ligas, los equipos tienen limitaciones en el número de jugadores con nacionalidad no europea que pueden utilizar. En general, por sus antepasados, la mayoría de los jugadores argentinos, brasileños y uruguayos cuentan con los ansiados pasaportes y esa es una enorme ventaja competitiva que los mexicanos no tienen, ni tendrán.

El buen Mundial de la selección fue un espejismo: No me refiero a la calidad, sino a las posibilidades de emigrar. Ante Holanda, ¡México utilizó al segundo once titular más viejo en la historia de las Copas del Mundo! De los 11 inicialistas, 8 juegan o jugaron en Europa. ¿De dónde entonces van a sacar interés los clubes europeos? Como ven, son muchas hipótesis y, como mencioné, me parece que la verdad está en varios de esos factores. Ojalá que, por el bien del futbol mexicano, podamos encontrar maneras de que nuestros futbolistas salgan más porque, de otro modo, seguiremos dando ventajas competitivas a nuestros rivales de área y continente.

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