Tri Femenil, un tropiezo importante

La Selección Mexicana Femenil calificó el domingo al Mundial Canadá 2015. Tras el resultado, los canales oficiales de la Federación llenaron de elogios al equipo en Twitter.

La Selección Mexicana Femenil calificó el domingo al Mundial Canadá 2015. Tras el resultado, los canales oficiales de la Federación llenaron de elogios al equipo en Twitter (como debe de ser, al ser cuentas institucionales), mientras que los medios convencionales le dieron poco espacio y en general, sin saber demasiado, hablaron del éxito del equipo al conseguir el pase. En realidad, a pesar de la clasificación, la actuación del representativo nacional fue poco menos que desastrosa. La Selección Femenil estuvo a 12 minutos de tener que disputar un Repechaje contra Ecuador, en la Eliminatoria más fácil de la que se haya tenido memoria. Como el Mundial es en Canadá, y el local clasifica de oficio, quedaban tres boletos y medio para la Concacaf. En el pasado, la Selección Femenil nunca bajó de la tercera plaza del área, detrás de los dos gigantes del norte, así que todo parecía indicar que el pase se conseguiría caminando. Nada más lejos de la realidad. México perdió su primer partido ante Costa Rica, en una sorpresa mayúscula; después goleó a Martinica y sufrió para vencer a Jamaica y llegar a Semifinales. En esa instancia, pese a dar su mejor partido del torneo, perdió con Estados Unidos por 3-0, con dos goles polémicos. Así, debió disputar su pase en el partido por el tercer lugar ante Trinidad y Tobago, un equipo que ocupa el lugar 46 del ranking mundial de FIFA. Como sucediera con los varones ante Panamá hace dos años, el Tri sufrió lo indecible. Empezó ganando, pero le empataron pronto, y al minuto 78, las caribeñas marcaron el segundo. Hubiera sido, probablemente, la peor derrota en la historia del futbol mexicano femenil, pero Mónica Ocampo empató un minuto más tarde, y al final, en tiempos extra, dos goles de Charlyn Corral amarraron el pase. Un triunfo agónico, que no debe enmascarar la pobre actuación del equipo. No es nada descabellado comparar esta Eliminatoria con la del Tri varonil rumbo a Brasil 2014. Y el análisis debe ser similar. Quien no conozca más o menos a fondo la situación, intentará argumentar diciendo algo como: “sí, pero a las mujeres no se les da el mismo apoyo; no se les da difusión; no tienen contratos publicitarios”, y en términos absolutos tendrá razón… Sin embargo, en términos relativos es una gran falacia. A comparación de sus rivales de la Eliminatoria, las chicas mexicanas están totalmente cobijadas. Vienen de un proceso de Selecciones Menores larguísimo, con el mismo Cuerpo Técnico, giras, uniformes, roce internacional. El presupuesto destinado a este equipo es superior al de todos sus rivales de eliminatoria combinados, con excepción de Estados Unidos. Por ello, se le debe exigir en consecuencia. Minimizar sus problemas en la Eliminatoria, con cualquier pretexto, es una invitación al desastre futuro. En realidad, lo que debe hacer la Federación es asumir que la actuación estuvo lejos de ser la esperada, tratar de conocer cuáles fueron las circunstancias que llevaron al equipo a este roce con el ridículo y actuar en consecuencia. Porque, además, si se investiga un poco, los resultados actuales no parecen ser un hecho aislado. La Selección Mexicana está en el puesto 25 del ranking mundial, el más bajo de los últimos años (aunque es verdad que nunca ha pasado del lugar 20). Si bien el equipo tiene apenas 22.8 años de media, y hay un evidente recambio generacional, está formado por la base de jugadoras que llegó a Cuartos de Final del Mundial Sub-20 Alemania 2010. A final de cuentas, se trata de una cuestión de expectativas. Hace apenas cuatro años, la Selección Mexicana consiguió uno de los triunfos más inesperados en la historia del futbol femenil al derrotar a Estados Unidos en la Eliminatoria rumbo al Mundial Alemania 2011. Ese resultado condenó al Repechaje a Hope Solo, Abby Wambach y compañía quienes, además, a la postre terminaron como Subcampeonas del Mundo. México, por su parte, terminó en tercer lugar de un grupo que incluía a las Campeonas japonesas. Lo lógico era, entonces, pensar que el Tri actual podría ser capaz de llegar a este Mundial sin contratiempos, pero pasó lo que pasó, y el análisis y las consecuencias deben estar a la altura del tropiezo. No hacerlo sería consentir sin sentido y minimizar el respeto que las propias chicas, Leonardo Cuéllar y su equipo técnico han conseguido con su trabajo en los últimos años.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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