Aficionados de América y Tigres, sin derecho a quejarse

El torneo que está por terminar ha sido uno de los más decepcionantes en los últimos años en México.

Ayer, Tigres ganó el primer partido de la final ante América. Aunque el partido tuvo su cuota de emociones, el resultado, 1-0, fue consistente con lo visto en el resto de la Liguilla, y el Apertura 2014 en general: pocos goles, pocos partidos memorables. El torneo que está por terminar ha sido uno de los más decepcionantes en los últimos años en México.

Pese a ello, no dejan de sorprenderme las críticas que han recibido los entrenadores de ambos finalistas a lo largo de la temporada. Una cosa es protestar por el paupérrimo espectáculo que han ofrecido los 18 equipos participantes en la Liga MX y otra muy distinta quejarse de dos equipos que, más allá de la forma, han conseguido el objetivo que se plantearon al principio del torneo.

Empecemos con las que, a mi gusto, han sido las críticas más absurdas, las de los aficionados de Tigres. Es de sobra conocido que hay un sector de la afición felina que no soporta al "Tuca" Ferreti y sus métodos. Y todo eso tenía sentido cuando el equipo no funcionaba y el técnico brasileño se negaba a cambiar su alineación y confiaba siempre en los mismos jugadores que no daban resultados.

La situación, sin embargo, es muy distinta ahora. No sólo Tigres está en la final, sino que, mediado el campeonato, su discutido entrenador entendió que debía ajustar y mover sus piezas si quería obtener resultados. Futbolistas que habían participado poco en el torneo, e incluso en torneos anteriores, empezaron a figurar y a dar resultados, y el equipo se sobrepuso a ese inicio incierto para estar en la antesala del título.

Es verdad, pese a la riqueza de su plantel, el futbol desplegado no ha sido espectacular. De hecho, hasta el partido de ida de la final, Tigres no había conseguido un solo triunfo en la liguilla. Pero, ¿qué hubieran preferido los aficionados? ¿Quedar eliminados en cuartos de final con un 4-5 global?

He leído comentarios en Twitter que dicen que un equipo como Tigres está obligado a dar espectáculo. Mentira. Un club que ha ganado tres títulos en 58 temporadas en Primera División debe tener una prioridad: ser campeón, sea como sea. Cuando los auriazules sean el Bayern Munich del futbol mexicano, entonces pueden pedir actuaciones impresionantes y goleadas escandalosas. Por el momento, y dada la paridad de la liga local, dar la vuelta olímpica debe ser más que suficiente.

Lo mismo puede decirse del América. A lo largo de la temporada sus aficionados no han hecho más que quejarse del estilo de Antonio Mohamed y la manera como juega su equipo. En realidad, me parece que deberían estar agradecidos. Es verdad que los últimos años han sido felices para los azulcremas, con un título, un subcampeonato y dos superlideratos, pero no hace demasiado, los de Coapa sufrían para calificar a la Liguilla, y muchas de sus actuaciones daban pena.

El “ódiame más” y “ganar, gustar y golear” están muy bien cuando el dominio que se ejerce sobre los rivales se extiende por décadas. Cuando uno es el Barcelona o el Real Madrid de un país. Pero si te has impuesto sólo tres veces en los últimos veinticinco años, conseguir unas cuantas coronas más debería ser requisito para portarse de forma arrogante.

¿Que Mohamed no ganó los clásicos? Ganó uno, el más importante, el que le dio el pase al equipo contra Pumas en cuartos de final. Ya quisieran Chivas o Cruz Azul haber perdido contra el América y estar en la final en este momento. ¿Que el equipo no juega como el del 'Piojo'? También es cierto, pero si se analiza el plantel azulcrema tampoco es para dar saltos de alegría.

El “Turco” ha debido sustituir a su mejor delantero, Raúl Jiménez, por un Oribe Peralta que no ha estado a nivel esperado, y ha lidiado con lesiones e indisciplina de dos de sus jugadores más importantes, Miguel Layún y Paul Aguilar. Y, pese a ello, está en la final, y un triunfo por dos goles le daría la duodécima estrella. La que lo haría pasar a la historia por convertir a su equipo en el más ganador en la historia del país.

Mohamed va a salir del América por problemas al interior del equipo, pero bajo ninguna circunstancia se podrá justificar esa salida por bajo rendimiento. Si en la siempre pareja liga mexicana se despide al técnico de un equipo que ha sido superlíder de principio a fin y que llega a la final, nos volvimos todos locos.

Ojalá, sin embargo, que el partido de vuelta de la final sea un espectáculo que se recuerde por las próximas décadas y que quede grabado en los libros de historia.

Pero, si no es así, la preocupación debe ser por el estado de la liga en general y no, bajo circunstancia alguna, por el rendimiento de los dos finalistas.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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