¿Por qué no desaparece la violencia en el futbol mexicano?

Una madriza en las tribunas se ha transformado en un suceso de poca importancia

Hace más de ocho meses, en este espacio escribí sobre la dificultad de desaparecer las barras en México. Pueden encontrar esa columna aquí. Aquel texto fue consecuencia de un hecho violento en el Estadio Jalisco, ahora, tras producirse otro, se vuelven a levantar las mismas voces que piden medidas radicales. Y, de nuevo, equivocan el enfoque.

El problema esencial es que lo que sucede en las canchas de futbol es más un reflejo de la sociedad que las rodea. México es un país donde la violencia se ha banalizado, y en la que una madriza en las tribunas se ha transformado en un suceso de poca importancia. Por eso no hay reacción real de las autoridades, ni tampoco de la Federación. Algunos golpes, cada tanto, no calan muy hondo dentro del contexto nacional.

Eso no quiere decir, sin embargo, que no sean importantes, y que no debamos buscar erradicarlos, pero, para hacerlo, hay que entender las causas y actuar en consecuencia. Eso es, precisamente, lo que nadie tiene ganas de hacer y es por eso que, de seguir así la cosa, tendremos nuestro incidente de cada temporada y no cambiará nada.

¿Por qué nadie tiene ganas de hacerlo? Esencialmente porque no les conviene. Primero que nada, a los periodistas. En la prensa actual, la inmediatez es lo que da resultados, y una columna escandalizándose da esencialmente los mismos clicks que una investigación a fondo y cuesta mucho menos, así que, ¿para qué gastar si no se obtendrán resultados inmediatos?

En los últimos años se han suscitado unos cuantos incidentes violentos en los estadios mexicanos. ¿Cuántas investigaciones profundas se han realizado para entender por qué suceden? Si las han visto, avísenme, porque no he tenido el gusto. En cambio, en España, donde se registraron incidentes muy graves también este fin de semana, pudimos leer joyas como ésta o artículos de análisis como éste.

Hay, además, una suerte de estigma para tratar el tema. Déjenme contarles una anécdota. Cuando yo trabajaba en CNI Canal 40, hace ya muchos años, decidimos meternos dentro de las barras para hacer una serie de reportajes. Conocí a sus cabecillas y entendí su entramado. Logramos sacar un par de notas muy interesantes. Sin embargo, cuando el canal contrató a un comentarista conocido para encabezar el noticiero, decidió que no sacaría nada más del tema “para no darle espacio a esos personajes”.

La policía podría también tratar de entender las causas pero, además de la corrupción y la incompetencia que todos conocemos, dentro del contexto nacional, unos golpes en un estadio de futbol no son para nada prioritarios. Hace unas semanas leí un libro extraordinario llamado “Running with the Firm”, en él, su autor, el ex policía James Bannon describe cómo se infiltró entre los hooligans del Millwall en los ochenta haciéndose pasar por uno de ellos, para reunir evidencia que pudiera llevar a la captura de sus cabecillas. Eso es algo que difícilmente sucedería en México, esencialmente porque la policía está completamente desbordada.

A los directivos, por su parte, tampoco les interesa demasiado llegar al fondo del problema. Algo que no se dice mucho es que los clubes normalmente deben pagar las fuerzas policiales desplegadas en el estadio y les cobran carísimo, por ello, siempre parece haber menos agentes de los que debería. Además, los grupos de animación suelen garantizar una presencia constante de aficionados al estadio y causan problemas una o dos veces al año. Así, ¿para qué preocuparse?

Para realmente resolver la situación, México necesita hacer un análisis a fondo y tomar medidas para cambiar el ambiente entero en los estadios como sucedió en Inglaterra en los 90. Lamentablemente, por las razones anteriores, eso no sucederá en el corto plazo así que, si queremos cambios, esperemos sentaditos.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp.

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