Liga MX: Ahora sí, momento de preocuparse

Siempre hay que tomar con calma los análisis negativos y las predicciones catastrofistas. A no ser que estén apoyadas por alguna clase de evidencia

El ser humano tiene tendencia al catastrofismo. A lo largo de la historia, el apocalipsis ha sido pronosticado miles de veces, de las maneras más variadas posibles. Diversos estudios muestran que las malas noticias suelen quedarse más tiempo grabadas en nuestras mentes y que los malos recuerdos duelen mucho más de lo que disfrutamos las buenas experiencias.

Es por ello que siempre hay que tomar con calma los análisis negativos y las predicciones catastrofistas. A no ser que estén apoyadas por alguna clase de evidencia, suelen ser más el resultado de esa proclividad que tenemos por el pesimismo que un análisis mesurado. A final de cuentas, pese a que ha sido destruido por videntes millones de veces, el mundo sigue girando.

Es por ello que, durante mucho tiempo, no había que hacer mucho caso de quienes criticaban el nivel de la Liga MX. A final de cuentas, seguía aportando decenas de jugadores mundialistas cada cuatro años, la selección mexicana que surgía de ella avanzaba siempre a la segunda ronda, sus equipos ganaban siempre la Concachampions y participaban en instancias finales de la Libertadores, algunos partidos de liga daban espectáculo y casi todos los de liguilla lo hacían… Parecía que las razones para preocuparse eran simplemente nuestra tendencia a lo negativo.

El problema es que en los últimos años han surgido algunos indicadores que sugieren que es momento de reevaluar el análisis positivo de nuestro campeonato y empezarse a preocupar. El primero, el promedio de goles anotados. Hace seis meses, en esta columna describía el descenso en el número de goles de la primera división mexicana. Habíamos pasado de 3.02 por partido en el Apertura 2003, a 1.96 hasta la sexta jornada del Apertura 2014. A final de cuentas el promedio el torneo pasado subió a 2.37, pero aún así resultó el peor en la historia de la Liga. En esta temporada, tras cinco jornadas, vamos en 2.2.

Se podría correctamente argumentar que el descenso en el número de goles no necesariamente significa falta de nivel, sino de espectacularidad pero, a final de cuentas, la falta de emociones es una enfermedad terminal para una liga que necesita altos ratings y asistencia a los estadios para su supervivencia.

Pero, además, tampoco es que los resultados sean particularmente alentadores en los últimos años. Es cierto que los equipos mexicanos siguen dominando la Concachampions pero en los otros torneos internacionales que han participado han oscilado entre lo mediocre y el ridículo completo. Hace dos días, Morelia se convirtió en el segundo equipo mexicano eliminado por un boliviano en la Libertadores, y en diciembre, Cruz Azul perdió el tercer lugar del Mundial de Clubes contra un equipo amateur de Nueva Zelanda.

Claro, Monarcas ha sido el peor equipo de la Liga MX en los últimos meses y Cruz Azul estaba lejos de su mejor momento cuando jugó ante el Auckland City, pero no se trata de casos aislados y tiene que llegar un momento en el que dejemos de buscar pretextos individuales para entender que hay un problema colectivo que amenaza con eternizarse.

En principio, tengo la impresión de que los sufrimientos de la Liga MX tienen que ver con una tendencia mundial. En los últimos años, las cinco ligas europeas más importantes han acaparado el talento del planeta como nunca antes. Esto provoca que, en consecuencia, muchos de los jugadores que hubieran marcado huella en México, se vayan después de un par de años o ni siquiera lleguen a tocar sus tierras.

Si se le suma que, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, los mejores futbolistas nacionales están en Europa, se entiende que la calidad general haya ido en descenso.

Los clubes nacionales han tratado de solucionar el problema de la manera más evidente: a billetazos. Hace unas semanas la FIFA publicó su balance de los traspasos durante la ventana de invierno, con una estadística sorprendente: la Liga MX fue la cuarta que más invirtió, con 49.4 millones de dólares, sólo detrás de Inglaterra, España y Alemania. En principio, suena bien. Mayor inversión equivale a mejores jugadores ¿no?

Pues no, en realidad. Hay una razón por la que los principales clubes internacionales no invierten en invierno, y es que, como no hay un exceso de oferta, los futbolistas suelen ser mucho más caros. En general, los traspasos de principio de año suelen ser operaciones de pánico, que pocas veces resultan y en las que los clubes vendedores se aprovechan de la necesidad del comprador para inflar los precios.

Si gastar más dinero no es la solución a los problemas de la Liga MX, entonces, ¿cuál es? En mi columna de hace seis meses señalé que no se me ocurrían demasiadas ideas. La situación ha cambiado un poco, y tengo algunas propuestas, que intentaré detallar la próxima semana. Por lo pronto, los invito a que me comenten las suyas en el mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp. Eso sí, les pido que lo fundamenten. No sirve decir sólo “que vuelvan los torneos largos”, sino las razones de por qué eso ayudaría a que la Liga MX salga de su crisis. ¿Les parece?

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