EUA: Nada qué preocuparse

Cuando se trata de escoger entre Estados Unidos y México, los futbolistas aún siguen eligiendo al Tri

Ayer la Selección de Estados Unidos llamó a William Yarbrough para sus partidos amistosos de este mes. En algunos círculos, aficionados y periodista se quejaron de que un jugador con potencial se haya decidido a jugar con nuestro archirrival, sobre todo porque el portero había manifestado su preferencia clara para jugar con México.

Un poco más tarde, Miguel Herrera, con su habitual sinceridad –aunque sin mucho tacto- declaró que hay 7 u 8 porteros del mismo nivel en el país. Algunos lo criticaron, pero la verdad es que tiene razón. En este momento y sin pensar demasiado, se me ocurren los siguientes nombres por encima suyo en la pelea por Rusia 2018, aún tomando en cuenta la edad: Ochoa, Corona, Talavera, Muñoz, Gudiño, Rodríguez (de Chivas), Orozco, Saucedo, más los que surjan en estos años.

Quizá la tendencia cambie en los próximos tiempos pero, la verdad, las deserciones de jugadores mexicoamericanos a la Selección de Estados Unidos no es un tema que deba preocuparnos. Hasta el momento, ninguno de los que se han ido hubieran marcado diferencia alguna en la selección nacional. Es más, difícilmente habrían acudido a un Mundial con México.

Recapitulemos. De 2002 para acá, los siguientes futbolistas elegibles para México han participado en un Mundial con Estados Unidos. Omar González, Francisco Torres, Carlos Bocanegra, Hérculez Gómez y Jonathan Bornstein.

De ellos, en realidad, sólo “el Gringo” en algún momento dudó entre los dos equipos. En los demás, el tema ni siquiera estuvo en discusión, pero aunque así hubiera sido, me parece que ninguno hubiera sido capaz de entrar en una nómina mundialista mexicana. ¿Era Bocanegra mejor que Rafa Márquez? ¿Omar González mejor que Héctor Moreno? ¿Hérculez mejor que Giovani o el Chicharito?

En realidad, por razones culturales o económicas, cuando se trata de escoger entre Estados Unidos y México, los futbolistas aún siguen eligiendo al Tri. Cuando terminan con Estados Unidos es porque no entraron en el filtro de los clubes mexicanos en fuerzas básicas o no tuvieron la calidad para ir a las convocatorias de la Selección mayor tricolor.

En general, incluso los jóvenes mexicoamericanos más talentosos de esta época participan en clubes mexicanos y no parecen estar destinados a la gloria. Ventura Alvarado es sin duda el de mayor potencial. Greg Garza y Joe Corona son buenos jugador, pero no espectaculares. Benji Joya, del que mucho se habló, no ha podido establecerse en Santos, como tampoco lo ha hecho Alonso Hernández en Monterrey; Juan Pablo Ocegeda fue prestado por Tigres a Alebrijes de Oaxaca; Dennis Flores apenas lleva 2 partidos con el León y Daniel Cuevas ni siquiera juega en Lobos BUAP.

En realidad, la selección de Estados Unidos pasa, en general, por un momento bastante complicado. Sus principales estrellas de la última decada, los Clint Dempsey, Tim Howard y Landon Donovan, están en descenso o retirados ya. Los jóvenes como DeAndre Yedlin o Julian Green aún no dan el estirón, y sólo Michael Bradley y Jozy Altidore se mantienen como referentes.

Por supuesto, todo eso puede cambiar, sobre todo porque el estilo de los estadounidenses siempre se le suele indigestar a los nuestros, incluso en situaciones en las que, jugador por jugador, México es superior, como parece ser ésta. Sin embargo, en este momento, hacia la Copa Oro, el rival a vencer se llama Costa Rica, y en el futuro cercano, no tendremos que lamentar que ninguno de nuestros verdaderos talentos haya decidido dejar la verde en el cajón para enfundarse las barras y las estrellas. Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

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