Chicharito y nuestras inseguridades

Pocas figuras tan polarizantes en el futbol mexicano como Javier "Chicharito" Hernández.

Pocas figuras tan polarizantes en el futbol mexicano como Javier “Chicharito” Hernández. Y pocos jugadores han podido sacar lo peor de nuestros miedos e inseguridades como afición y medios de comunicación. Parece que, cuando nuestro centro delantero se pone una camiseta, la que sea, nos transformamos en la peor versión de nosotros mismos.

Por un lado están los amargados, los haters. Los que lo llaman “petardo”, a la menor provocación. Los que no entienden que para llegar a jugar en el Manchester United y el Real Madrid hay que ser un jugador de élite de verdad, aun cuando no se sea titular. Los que olvidan que ha anotado en dos Mundiales para México y que es el segundo máximo goleador en la historia de la Selección, y pronto será el primero.

Por el otro, están los que exageran. Los que publican memes de “Chichadios” (aunque no lo hagan en serio), y que tras un gol como el que anotó con el Real Madrid se han cansado de cantar y escribir poesías. Es verdad que fue un tanto fundamental, y que el nombre de un mexicano no era coreado en el Bernabéu desde hace más de una década, pero de eso a derramar miel hay un buen trecho de distancia.

Están también los que, aun reconociendo su talento, lo utilizan como excusa para hablar de las carencias del futbol mexicano. “Es bueno, pero no es Messi”, argumentan, como si los astros del nivel del argentino crecieran en los árboles y México tuviera exponentes brillantes en todos los ámbitos a nivel mundial.

Después están los más ridículos. Los que son incapaces de dejar las rivalidades entre clubes cuando un mexicano sale al extranjero. Quienes creen que nuestros legionarios aún llevan tatuados los colores de un equipo aunque hayan pasado 5 años en Europa y no vean el fútbol mexicano ni por televisión. Los que le van al América y critican a Hernández sólo por salir de Chivas, o los que le van a los rojiblancos y despedazan a Raúl Jiménez por haber surgido de Coapa.

Y está también –oculta y siniestra- la parte del resentimiento social. “Chicharito” es blanco y de ojos claros. Juega en Europa y sale con una presentadora de televisión. Tiene, en consecuencia, poco margen al error. Cualquier falla será detectada y magnificada, no sólo por una cuestión futbolística sino por una más general. Como parte de la élite privilegiada, no tiene derecho a equivocarse.

Está claro que el fútbol es pasión y pedir objetividad es una utopía, pero a veces tendríamos que ser capaces de analizar nuestras propias motivaciones y ver un poco más allá de nuestros prejuicios.Con 27 años cumplidos, está ya bastante claro qué tipo de jugador es Javier Hernández. Es uno de los mejores delanteros en la historia de México, pero nunca llegará a ser un crack mundial. Es un delantero técnico, que ha mejorado en su juego fuera del área, pero para nada puede echarse a un equipo a los hombros. Es carismático pero no es un líder. Su capacidad da para ser titular en un equipo europeo medio pero suplente de lujo en uno grande.

Como la mayor parte de los futbolistas en Europa, tiene un equipo favorito pero si vuelve a México, podría perfectamente cambiar. Hugo Sánchez regresó al América, Gerardo Torrado a Cruz Azul, Maza Rodríguez a las Águilas, Luis García también. Lo que para los aficionados es motivo de peleas e insultos, a los jugadores les tiene bastante sin cuidado.

Pensar que es un crack de la talla de Messi, o un petardo que anota por suerte es completamente ridículo. También criticarlo o alabarlo sólo porque salió de Chivas. Es un futbolista mexicano, de muy buen nivel, que ha anotado en momentos importantes para el Tri y, como tal, uno puede querer que le vaya bien (o mal), de acuerdo a esas evidencias. El resto no tiene nada que ver con el Chicharito, sólo demuestra nuestras propias inseguridades como aficionados y periodistas.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

 

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