El miedo del jugador ante el penalti

En los últimos tiempos, he leído mucho sobre probabilidades en tiros penales

Ya han pasado algunos días, pero vale todavía la pena hablar sobre la polémica del Panenka de Ponchito González. Después de la jugada, las redes sociales parecieron dividirse en dos campos, el primero, el más grande, integrado por aquellos que criticaron al jugador por poner en “riesgo el resultado” e incluso lo calificaron de sobrado. El segundo, quienes lo reconocieron por su valor, aun a pesar de haber fallado.

Yo pertenezco a estos últimos, aunque por razones un poco distintas. En los últimos tiempos, he leído mucho sobre probabilidades en tiros penales, en buena medida porque son una de las pocas jugadas uno contra uno que existen en el futbol y, en consecuencia, son mucho más fáciles de cuantificar, analizar y predecir.

Por ello, sabía que, de acuerdo con un estudio publicado por Ignacio Palacios- Huerta, las probabilidades de meter un Panenka no son inferiores que cobrando el penal normalmente. Y, de hecho, las probabilidades de meter un penal al centro son bastante mayores que las de tirarlo hacia cualquiera de los dos lados.

Obviamente, el creativo del Atlas lo cobró mal, y terminó por errarlo, así que defender la decisión es difícil, pero el proceso en como fue tomada no fue, ni mucho menos, descabellado. A final de cuentas no sabemos cuál fue la motivación para el cobro, quizá Ponchito sí quería humillar a las Chivas y entonces las críticas serían válidas pero, hablando en general, la idea del Panenka no tenía nada de malo.

Curiosamente, justo esta misma semana estoy terminando un libro llamado “Twelve yards” (cuya traducción sería “Once pasos”), escrito por el periodista inglés Ben Lyttleton, que trabajó con Palacios-Huerta y trata de desmentir toda una serie de mitos en torno a la jugada más decisiva en el futbol.

En principio, el más importante es que los penales, sobre todo en una serie, no se pueden practicar. Cuando los jugadores dicen “es que son una lotería”, en general es para poner un pretexto a su derrota o porque no tuvieron la capacidad suficiente.

Incluso para las condiciones más difíciles –una definición en una final de un Mundial, por ejemplo- hay maneras de prepararse. Una de ellas es tratar de replicar la situación específica en entrenamientos. Hacer que los jugadores caminen los 30 metros entre el medio campo y el punto de penalti o ponerles retos y presión en el momento de tirar. Es verdad que sólo aquellos que han definido un partido así en un momento crucial saben lo que se siente, pero mientras más puedas acercarte a la experiencia, más preparado estarás en el momento decisivo.

Esa es una de las razones por las que la selección alemana tiene uno de los mejores records de la historia tirando penales. También porque sus jugadores suelen estar más preparados que el rival, como lo atestigua la lista de tendencias de los tiradores que tenía Jens Lehmann en el partido contra Argentina de Alemania 2006.

Pero es el factor psicológico el más importante. Casi todos conocen esa anécdota de Lehmann, pero pocos saben que en realidad sólo dos de los tiradores argentinos de la serie estaban en esa lista. Pese a ello, el portero alemán intencionalmente revisaba la lista frente a los argentinos de manera que ellos pensaran que sabía dónde iban a tirar sus penales.

¿Cuál es la mejor técnica para tirarlos? Obviamente, depende de cada situación, pero si se puede hablar en general, la recomendación es, como dije hace unos párrafos, hacerlo al centro. ¿Por qué? Porque los porteros suelen aventarse a uno u otro lado en lugar de aguantar. La razón, además, es interesante: lo hacen porque sienten que los criticarán si no se tiran, mucho más que si se aventaran, incluso al lado equivocado.

Pero hay otra manera, quizá más efectiva, aunque hay que tener cierto talento. Se trata de esperar al último momento para que el portero se aviente y después definir tranquilamente para el otro. Hace ya un par de años escribí un post al respecto en mi blog, que pueden encontrar aquí  pero el libro muestra que varios de los grandes tiradores de la historia lo han hecho de esa manera.

Roberto Baggio es uno de ellos, y pese a ello, falló el penal más importante de su carrera, esencialmente porque, después de haber esperado a que Taffarel se lanzara, las piernas no respondieron a su cabeza y la pelota se fue por encima. En general esa es una buena metáfora, lo mejor es prepararse, pero incluso al mejor cazador se le va la liebre.

Ojalá que eso haya sido lo que le suceda a Ponchito y que, como dijo Marc Crosas en un tweet, se convierta en el mejor de México. Pero también es bueno que sucedan ese tipo de situaciones, que nos sirven para abrir debates que, sin duda, enriquecen al futbol mexicano. Como siempre, los invito a que opinen en el mail de arriba, la sección de abajo o en www.twitter.com/martindelp.

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