Los retos del Tricolor en verano

Ayer fue un día importante para la Selección Mexicana. En la mañana, se anunció que había caído al lugar 22 del ranking de la FIFA.

Ayer fue un día importante para la Selección Mexicana. En la mañana, se anunció que había caído al lugar 22 del ranking de la FIFA. Un poco más tarde, se filtraron las dos listas de jugadores que asistirán a los torneos del verano. Primero salió la de la Copa Oro y un poco más tarde la de Copa América.

Aunque falten tres años para el Mundial, lo que suceda dentro de unos cuantos meses será fundamental para Rusia 2018. ¿Por qué? Porque, México, esencialmente, se juega la posibilidad de ser cabeza de serie en el torneo. ¿Cómo puede ser si ahora ocupa su posición más baja en muchísimo tiempo? Se preguntarán. La respuesta es sencilla.

El lugar 22 actual del Tri no tiene realmente que ver con la derrota en el amistoso contra Estados Unidos sino en los resultados obtenidos a estas alturas hace cuatro años. Si recuerdan, México tuvo una Copa América espeluznante, en la que perdió sus tres partidos, pero después ganó la Copa Oro, en esa esperanzadora final ganada contra los estadounidenses.

Esos resultados, sumados a la terrorífica eliminatoria más adelante, y la catástrofe en la segunda Copa Oro del año en la que ni llegamos a la final, propiciaron que el equipo se desbarrancara en la clasificación, pese a haber tenido un Mundial aceptable. El Tri debe, entonces, empezar su camino hacia arriba dentro de unos meses.

En ese sentido, llama la atención las listas de convocados. El equipo de la Copa Oro es, por supuesto, mucho más fuerte, quizá la mejor selección que puede presentar México. El de la Copa América es, en mi opinión, bastante más flojo, aunque probablemente más fuerte que el Sub-23 enviado a la edición pasada.

La proyección es similar a la de hace tres años. México aspirará a ganar su torneo regional, en el que un calendario benévolo le asegura grandes posibilidades de llegar a la Final. Y en el torneo continental, el Tri intentará pasar a la segunda ronda, en un grupo que no parece tan difícil. Dado el plantel enviado, se puede pedir poco más.

Es válido preguntarse si la Federación acierta al privilegiar la Copa Oro sobre la Copa América y la respuesta no es sencilla. Por un lado, ganar el torneo regional nos acercaría a la Copa Confederaciones, en la que un buen papel significaría un paso gigante para ser cabeza de serie. Para ello hay que hacer un buen papel, algo que no sucedió en la edición pasada.

La Copa América nos permitiría “recuperar” más puntos, dada la pésima actuación en la edición pasada, pero no hay que olvidar que hay otra edición el próximo año, así que ahí tendríamos otra posibilidad de puntuar.

¿Podría haber enviado el Tri al mismo equipo a los dos torneos? No. Por lo menos no a los jugadores que participan en clubes europeos, que de ningún modo permitirían que sus futbolistas no tuvieran vacaciones en verano y llegaran sobrecargados. Así, la Federación tomó una decisión, y habrá que ver si le resulta o no. Cualquier cosa que no sea un triunfo en la Copa Oro y una segunda ronda en Copa América será considerada un fracaso, con justa razón.

Antes de terminar, en un dato interesante, sólo 7 de los 23 jugadores Sub-23 que asistieron a la Copa América 2011 repiten en alguno de los torneos cuatro años más tarde, y uno de ellos –Oribe Peralta- era un refuerzo mayor de edad. Es aún más notorio porque se trata de la misma generación que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos al año siguiente. Es una buena demostración de que ser exitoso en categorías menores no garantiza, ni mucho menos, la gloria en la mayor.

Como siempre, si tienen cualquier duda, pregunta o sugerencia, escríbanlas en el mail de arriba, la sección de abajo y a www.twitter.com/martindelp

 

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