Apología de los torneos cortos

Hace unos meses había escrito que el campeonato mexicano estaba en crisis. Señalaba, como ejemplo, la bajísima tasa de goles que se había producido en las últimas temporadas.

Hace unos meses había escrito que el campeonato mexicano estaba en crisis. Señalaba, como ejemplo, la bajísima tasa de goles que se había producido en las últimas temporadas, un descenso en la cantidad de aficionados y la poca generaciones de nuevos talentos jóvenes mexicanos.

En general, en los comentarios a la columna me hablaban de que la razón de la crisis era la de siempre. Los torneos cortos, la liguilla, el número de extranjeros… El debate eterno que siempre me genera dudas. ¿En realidad eso es lo que afecta al torneo mexicano?

En general, mi percepción siempre ha sido que la liguilla ha sido una gran idea pero que los torneos cortos eran una exageración, que los campeonatos se devaluaban y no permitían trabajar con tiempo. Que lo ideal sería un torneo largo con Liguilla.

Hace unas semanas, sin embargo, esa perspectiva cambió. Una comida con mi amigo Roberto Velázquez, antiguo columnista de La Afición y hoy director de El Financiero TV me abrió los ojos. Ante mis quejas, me preguntó, a ver, realmente ¿qué tiene de malo que haya tantos campeones? ¿Cuál es el problema?

Yo le hablé de merecimientos, de tradición… Y me contestó con un argumento inapelable. ¿Acaso los aficionados de Santos se sienten menos campeones que los de Chivas de los sesenta? ¿O los de Pachuca celebraron menos? Nosotros, como aficionados de Pumas, seguimos presumiendo nuestro bicampeonato aunque haya pasado en un solo año calendario.

A final de cuentas, el deporte se trata de que sea divertido, espectacular. A veces, los puristas se lo toman muy en serio, yo incluido, pero la verdad es que lo ideal es que uno se la pase bien y que disfrute. ¿Por qué estamos tan en contra de instrumentos que hacen que los torneos sean divertidos?

La liguilla es genial, es cierto que no premia al mejor, pero a quien premia es al aficionado, que ve buenos partidos, sufre y se emociona al doble. Los torneos cortos nos permiten hacerlo dos veces en un año y celebrar si ganamos un título. ¿Cuál es, realmente, el problema?

Porque, además, mi teoría sobre la crisis se ha derrumbado por completo en este torneo. El Apertura 2015 ha resultado ser el más goleador de los últimos años. Su promedio de 3.21 tantos por partido hasta la jornada 9, es el más alto de los últimos 20 años, y la verdad es que no parece haber una explicación convincente.

Si acaso, que los extranjeros que llegaron este año han sido de más calidad, aunque de los 15 mejores goleadores de la temporada sólo 3 son recién llegados al futbol nacional, y sólo uno de ellos, el francés Gignac, está entre los cinco mejores.

Tampoco han cambiado los horarios, que era una de mis propuestas en aquella columna, ni tampoco las reglas se han modificado sustancialmente. En resumen, es posible que yo estuviera equivocado. ¡Más aún porque en este torneo se han registrado también las entradas más altas de los últimos años en los estadios!

Quizá la única conclusión que puede sacarse de todo esto es que al aficionado le gusta el futbol entretenido, a más goles más emociones y a más emociones más publico en los estadios. Tanto la liguilla como los torneos cortos son más emocionantes que un torneo largo al estilo europeo.

Ya sé que son injustos, ya sé que echan por tierra los merecimientos de quien ha sido mejor. Ya sé que no permiten desarrollar proyectos a largo plazo. Pero si somos totalmente realistas, la NFL, considerada la mejor liga en cualquier deporte, también es un torneo corto y también tiene una liguilla, y no veo a nadie que quiera que gane el que haya terminado con más triunfos en la temporada regular.

Y, para terminar, simplemente recordar que el objetivo de la Liga MX no es que a la selección mexicana le vaya bien, sino su propio beneficio económico. En consecuencia, si lo que se busca es espectacularidad, parece que está yendo por buen camino. Y si los aficionados están contentos, ¿cuál es el problema?

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo y en www.twitter.com/martindelp.

 

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