El problema está en la cantera, Chivas

A raíz del enésimo coqueteo con el descenso de las Chivas, los medios se han llenado de teorías sobre las razones del desastre reciente de los Rojiblancos.

A raíz del enésimo coqueteo con el descenso de las Chivas, los medios se han llenado de teorías sobre las razones del desastre reciente de los rojiblancos. Una muy buena parte considera que, dadas las restricciones a extranjeros, el equipo no tiene manera de competir en un medio con cada vez más foráneos, y que es hora de abrir las fronteras.

En cierto sentido, tienen razón. Si Jorge Vergara levantara las restricciones seguramente el equipo podría ser más competitivo, por el simple hecho de que tendría más alternativas y podría negociar a precios de mercado. El asunto es que esa no es la única opción que tiene el dueño de Chivas, hay otras que le permitirían mantener la esencia del equipo y que no fuera este desastre.

A final de cuentas, sólo hace falta voltear a ver al Athletic de Bilbao, que tiene una política aún más restrictiva y participa en una liga muchísimo más competitiva, para darse cuenta que es posible competir sin romper ni las tradiciones ni la alcancía.

En primer lugar, y el más importante, es entender que el trabajo de fuerzas básicas no se remite a sacar jugadores sino a asegurarse de que éstos tengan las condiciones necesarias para destacar al llegar al equipo mayor.

Para probar este punto, hice un pequeño ejercicio. Comparé el número de convocados de Chivas en todas las selecciones mexicanas en sus últimos torneos importantes, desde el Sub17 hasta la mayor, y los resultados llaman la atención.

La selección que disputó el Mundial Sub17 del año pasado, tuvo cinco jugadores rojiblancos. Si saltamos una generación, la Sub20 contó con 4 chivas, de los que mencionaré los nombres porque será importante en los próximos párrafos. Los futbolistas fueron: Flores, Guzmán, Márquez y Ramírez.

La Sub 21 que jugó en Toulon mantuvo a Flores, y añadió a Marín y a Zaldívar. La Sub 23 que consiguió el pase a Río 2016 tuvo un gran total de dos (Marín y el “Dedos” López) y la mayor que jugó el Mundial de Brasil sólo contó con Marco Fabián entre los 23 que formaron la plantilla (aunque, en un dato más bien irónico, tuvo 6 jugadores de extracción chiva, todos mayores de 26 años).

Como se puede observar, la cantidad de convocados de Chivas disminuye a medida que va aumentando la categoría de edad de las selecciones. Pero los datos son más preocupantes. Pese a la enorme cantidad de jugadores que debuta Chivas, de sus seleccionados en categorías menores los únicos que han tenido actividad este torneo, son López (6 partidos de titular), Zaldívar (6 partidos, 1 de titular, cero goles) y Marín (2 partidos de titular).

Es evidente que hay una fractura en el proceso que llevan los jugadores de Chivas desde que llegan a fuerzas básicas hasta acabar en el primer equipo. Obviamente, parte de ello es la gigantesca inestabilidad al interior del club pero cuando se observa que tres jugadores de la misma camada en Pachuca están entre los mejores jugadores de la liga o que el propio Chivas ha debido comprar a otros dos (Salcedo y Orbelín) para tratar de compensar, está claro que hay algo que no anda bien en el proceso en sí.

Es evidente que Vergara y el Guadalajara están ahora en fase de pánico. Pero lo que se hizo mal en los últimos años no se puede corregir en seis meses. Los futbolistas talentosos que se fueron (Talavera, Vela, Chícharo, Gudiño, Fabián, Torres), no van a regresar, pero al tiempo que tratan de salvar al equipo hoy, los responsables tienen que arreglar los procesos al interior, asegurarse de que surjan nuevas figuras del mismo nivel y que puedan aportar al equipo lo antes posible.

Obviamente, no sólo se trata de eso. Hace falta una política de planeación de fichajes mucho más seria –los 100 millones de dólares que recibe el club por concepto de derechos de televisión en Estados Unidos deben invertirse mejor- y Jorge Vergara tiene que dejar el protagonismo y evitar declaraciones absurdas como la de hace unos días, donde acusaba a los futbolistas de cobrar demasiado, cuando los equipos punteros de la liga pagan mucho más a sus talentos.

Está claro, sin embargo, que la principal fortaleza del equipo hace unos años –su cantera- se ha convertido en una debilidad, y es momento de arreglarlo. No habrá cada año una UdeG o un Dorados para salvar al equipo del infierno.

Como siempre, los invito a opinar en el mail de arriba, la sección de abajo o en martindelp

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