Naranjas exprimidas

Está por cerrar uno de los años con peores asistencias para el futbol mexicano y es la invitación perfecta para cambiar el enfoque del problema.

Está por cerrar uno de los años con peores asistencias para el futbol mexicano en la era moderna, y es la invitación perfecta para cambiar el enfoque del problema. Según cifras extraoficiales, la caída de público rondó un 20 por ciento respecto al 2008 y 2009, y eso se nota a simple vista en las transmisiones de televisión. Salvo plazas como Monterrey y Torreón, ningún estadio logró presumir más de tres llenos en el calendario de juego. Algunos otros, incluso, cerrarán el torneo sin agotar su taquilla. Resulta ilógico que el Cruz Azul, asegurando la calificación un mes antes de terminar la campaña y el Superliderato dos fechas antes del cierre, aún deba estar preocupado por cuánta gente irá a verlo en los Cuartos de Final. Eso sin mencionar lo inmensos que les han quedado el Azteca al América y el flamante Omnilife a las Chivas, entiéndase, los dos equipos emblemáticos de la Liga. Pero, ¿es la afición tan cruel para ‘abandonar’ a sus clubes, o son los equipos los que han abandonado fórmulas exitosas? La autocrítica debiera llegar de los dueños del balón para entender que su producto está a la baja, y no por culpa del mercado, sino por su pobre sentido de competencia. Para cosechar, primero hay que sembrar, y está claro que en el futbol mexicano la idea de muchos dirigentes es al revés. Siempre me sorprende cuando algunos directivos piden apoyo incondicional a sus aficiones ¿y qué se les ofrece a cambio? Tan lamentable es eso, como la siempre ‘flexible’ planeación de los partidos en México. Sin ir tan lejos, a unas horas de la Jornada 17, aún se tiene que esperar por si Pachuca avanza, para que yo aficionado sepa si tendré partido esta semana, o la otra, y sin contar a qué hora y qué día me ponen las televisoras la cita. ¿Y así queremos nivel? La calidad en México está escasa, y salvo contadas excepciones, no existen imanes de taquilla hechos en casa.

Y es increíble que viendo las estadísticas, algunos sugieran que la solución es eliminar extranjeros para que los delanteros mexicanos figuren en las listas de goleo.Es como pensar que para destacar en su trabajo, usted pida que corran a los que están arriba por brillar. Señores, es tiempo de cambiar enfoques, y la competitividad grita por ser tomada en cuenta. Por lo pronto se acerca la hora más emocionante del torneo, y el campeón se definirá con un fuerte olor a cambio. Y ojalá que ese cambio le apunte a un orden natural. Primero sembramos las naranjas, y luego nos tomamos el jugo.

Al revés ya no se puede. Como siempre estoy a sus órdenes en la Coordinación de Mediotiempo Edición Norte, y les recuerdo que el correo ovelazquez@mediotiempo.com está a su disposición para compartir éste y otros temas que nos apasionan.

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