El Clásico más auténtico

La cuarta estrella del Monterrey destapó cualquier duda...

La cuarta estrella del Monterrey destapó cualquier duda sobre la única rivalidad que se respira en el Norte del país. Los cánticos de los albiazules tras alzar la Copa de Campeón hicieron blanco en el acérrimo rival, restregándole la conquista hasta donde realiza la pretemporada. Ni siquiera el Santos Laguna, que fue derrotado en el partido, mereció la atención para mandar un saludo a sus aficionados “que los miran por TV”. El episodio no es nuevo, y los futbolistas albiazules ya le habían dedicado antes a su rival el título de Liga del 2009, y el del Interliga 2010.

Polemizar sobre si fue o no una falta de respeto sería el cuento de nunca acabar. He leído y escuchado comentarios condenando y celebrando la postura de La Pandilla. Lo que sí me queda claro es que la rivalidad entre Tigres y Rayados es única en todo México, y supera cualquier otro derbi que pueda comparársele.

No es el Clásico más popular, ni el más añejo. Quizá esa nunca será su clasificación. Tampoco es el Clásico de las televisoras, ni de las cerveceras, ni las cementeras, ni las universidades, ni joven, ni nada. Pero es el único Clásico de dos equipos que se buscan todo el año, y que se ha convertido en lo más pasional que hay en la Liga. Cualquiera que haya visitado la Sultana del Norte entenderá de qué estoy hablando. La rivalidad regia no se alimenta de los medios para subsistir, sino al contrario, son los medios los que toman los ecos para cerrar el círculo.

Desde directivos hasta jugadores y aficionados comparten este fenómeno.

Y si cree que sólo los Rayados encienden esa identidad, del otro lado también hay antecedentes. Cuando Tigres gana un Clásico en el Estadio del Volcán, el sonido local reemplaza el himno de la institución por las notas de ‘El Rey’ de José Alfredo Jiménez, incitando al público a cantarle al rival su derrota (“llorar, y llorar”). También, cuando Monterrey pierde cualquier partido de visita, en el Estadio Universitario suele anunciarse el tropiezo a través del micrófono para desatar la algarabía de la gente. ¿Son esos insultos al rival? ¿Es falta de honor en el deporte? No comparto esa visión. Pero aquí todo eso queda de lado. Lo que es indiscutible es que es una rivalidad legítima, auténtica, que no se esfuerza para mantenerse y crecer, y sobre todo muy importante, que se comparte en las dos camisetas.

Me quedo con las palabras del felino Lucas Lobos, quien valga decirlo, hoy es el extranjero con más tiempo en el plantel, y declaró para Medio Tiempo sobre el hecho. “(Monterrey) es una ciudad alegre en que las bromas siempre existen por cualquier cosa, y seguramente las cargadas o las bromas van a estar continuamente, pero haremos lo posible para que en algún momento podamos hacer las bromas nosotros”. Y si Tigres gana el próximo Clásico, delo por hecho que así será. Como siempre mi correo ovelazquez@mediotiempo.com está a la orden para compartir éste y otros temas que nos apasionan.

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