Al fin Liguilla

Tuvieron que pasar cinco meses para que la adrenalina irremplazable de vencer o morir regresara al futbol mexicano.

Tuvieron que pasar cinco meses para que la adrenalina irremplazable de vencer o morir regresara al futbol mexicano. Y con ese ingrediente como bandera, este miércoles se dieron dos episodios que ratifican por qué la fase de las finales requiere otra materia distinta a la que se utiliza en el torneo regular. En el Omnilife, -tristemente semi vacío- Chivas escribió el enésimo ejemplo de que ser octavo no condena, y que ser líder no garantiza. Siendo el último de la siembra, y cerrando la campaña con traspiés, el rebaño le propinó un tiro al corazón del Superlíder, los Tigres, que habían entrado encendidos y por encima de todos a la ronda final. De nada valieron los 4 meses de supremacía de los de la UANL, y todas las marcas que implantaron con su buena defensa. En la cancha se dio un duelo de igual a igual, donde el que desentonó fue el que por lógica debía ser considerado favorito. Ahora Tigres debe revolucionarse para seguir con vida, y si no, el rebaño pondrá otro ejemplo de la famosa maldición de Superlíder, cada vez con más víctimas en su haber. Nada está escrito, pero el 3-1 pesa, y será una prueba para medir el tamaño real de los pupilos de Ricardo Ferretti. Y en la otra batalla, Cruz Azul y Atlante se enfrascaron en un duelo de claridad ofensiva, que pudo arrojar más goles, pero que con todo y las fallas saldó emociones adeudadas en muchos compromisos del calendario regular. La Máquina sigue dejando un rastro de desconfianza por su accionar, pero es innegable que la victoria le dará margen para buscar un resultado, ante un impredecible conjunto azulgrana, que lo mismo vive con justicia, que peligra con merecimiento. En lo personal es la serie más difícil de pronosticar, y creo que con los antecedentes de los Potros ningún marcador en la ida hubiera liquidado la serie. Más allá de quién se imponga, celestes y azulgranas prometen de entrada otra velada de explosividad en la Vuelta, donde el ganador será el espectador. Y en los otros frentes, hoy se da la culminación de la primera cartelera, y tanto América como Rayados aparecen obligados a validar su localía para aspirar a la Semifinal. Águilas y regios han resentido el trajín de un semestre con dos torneos, y si no pueden pegarle esta noche a Monarcas y Pumas, aunque sea por lo mínimo, estarán reduciendo considerablemente su margen de avanzar. Deberían, al menos, ofrecer partidos tan buenos como los del miércoles, aunque esto se ve difícil, sobre todo en el Tec. LASTIMOSA PICARDÍA De la manga, burdamente y sin empacho, los federativos –en complicidad con las televisoras- encontraron la forma de convertir los partidos en México en duelos segmentados en Cuartos, y no en mitades como sostiene el reglamento. Ayer se instauró la pausa comercial de la hidratación, en dos partidos que no ameritaban el receso, al estar fuera de horarios y condiciones de riesgo para los futbolistas. Si usted es de los que fueron al estadio, o simplemente no estuvo al tanto de las transmisiones, le cuento que oficialmente México ha revolucionado el modelo del balompié mundial. Ahora, por decreto, el árbitro marca un corte en el juego a la mitad de cada tiempo, y en coordinación las televisoras mandan a un segmento comercial. Es lo más parecido que puede haber a la pausa de los dos minutos de la NFL. En el caso de Cruz Azul y Atlante fue aún más lastimoso, ya que la producción insertó una mención en vivo, es decir, un anuncio leído al aire por los propios comentaristas. México está siendo vanguardia balompédica, pero tristemente en hechos negativos. La esencia de la pausa hidratante nació en el país hace tres años, y tuvo un origen noble, viendo el calor de plazas como Torreón, Ciudad Juárez, Tuxtla Gutiérrez y Monterrey, en horarios criminales para los futbolistas, que dicho sea de paso, son también impuestos por las propias televisoras. Pero ahora, y colgándose de esta oportunidad, todo indica que en la Liguilla se verá invariablemente la misma práctica, parando el juego a la mitad de cada tiempo, haya o no necesidad de hidratar. Es un vergonzoso ejemplo de cómo un compromiso de ventas puede llevar a un árbitro a pisotear los fundamentos de este deporte. Me pregunto qué dirían los ingleses si vieran su máxima creación deportiva adaptada a la picardía mexicana. Pero como dijo alguien ayer en las redes sociales, ahora, al menos sabemos cuál es el momento oportuno en caso de atender alguna necesidad. Twitter @oscaradrian_vzz

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