¿Ídolos o dolidos americanistas?

Cada seis meses las Águilas gastan una millonada intentando contratar a estrellas potenciales que puedan brillar como verdaderas figuras y escribir su nombre en la historia de este equipo.

Cada seis meses las Águilas gastan una millonada intentando contratar a estrellas potenciales que puedan brillar como verdaderas figuras y escribir su nombre en la historia de este equipo. De manera inesperada, cada seis meses sufren decepciones y lloran traspiés imborrables. Jugadores van y vienen, y pocos son los que cosechan en triunfos y cariño ante la multitudinaria afición americanista. Hoy la esperanza recae en frescas figuras de la talla del argentino Montenegro y del colombiano Mosquera, paradógicamente al tiempo en que desde el seno meten una dura zancadilla al último ídolo del equipo. Hace tan sólo dos años, Cuauhtémoc Blanco escuchó emocionado la promesa de su entonces Directiva de retirar (por lo menos durante 5 años) el número "10" que portara cabalmente hasta su último partido defendiendo la camiseta amarilla y azul (en esa Final del Clausura 2007, en la que anotó incluso el gol de tiro libre que igualó el global ante el Pachuca en el Estadio Huracán). Sin embargo hoy, el segundo máximo goleador águila recibe un balde de agua fría al darse cuenta de lo incumplido de ese honorable convenio. Salvador Cabañas recibe hoy como recompensa a su trascendente paso por Copa, la anhelada casaca número diez, deshaciendo el trato previo con Cuauhtémoc. El delantero paraguayo que ha brillado como el jugador extranjero de mejor rendimiento en los últimos torneos. Dueño de un gran cartel y quien ha respondido con goles a la confianza y simpatía de su afición. Dando la cara en momentos complicados, al ayudar a aminorar la crisis del club más poderoso en México. Tristemente esto no es nuevo. Antes en El Nido echaron marcha atrás reactivando el mítico "8" de Carlos Reinoso. Antes en El Nido dejaron plantados a hombres legendarios sin rendirles homenaje por su fiel y duradero americanismo (como Alfredo Tena, Cristobal Ortega o Roberto “Monito” Rodríguez). Antes en El Nido se deshicieron fácilmente de estrellas que les dieron grandeza (como Zelada, Outes o Batata). Y ahora en El Nido se desentienden igual de jugadores insignia sin importarles mucho su final paradero (como podría ser Germán Villa, por ejemplo). Suena cruel pero es real. Hoy el América busca reavivar su prestigio y al mismo tiempo envilece a sus leyendas. Hoy las Águilas ruegan por una conexión inmediata entre sus nuevos jugadores y su aneja grandeza, desenchufando ellos mismos a los que antes les dieron gloria. Hoy a las Águilas yo les preguntaría: ¿quién será el próximo ídolo de Coapa? ¿y quién el próximo dolido?.

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